Saturday, 13 June 2015

YEATS DAY

I would spread the cloths under your feet:
But I, being poor, have only my dreams;
I have spread my dreams under your feet;
Tread softly because you tread on my dreams.

W.B. Yeats (1865–1939)

Tuesday, 2 July 2013

DIA DE LOS BARES


No lo podía creer cuando hace unas semanas apareció un anuncio en la tele diciendo que 'había que ir a los bares'. Miré asombrado a David, mi amigo el barman, ya que estaba tomando un vino en ese momento:


- ‘Ya ves como está el tema’, me dice resignado,  ‘animando a la gente a alternar en España. Esto está muerto.’

La sorpresa era verlo en la tele, claro, ya que el bajón de consumo es tema recurrente en nuestras conversaciones.

Yo soy un tipo que alterna bastante, solo o muy bien acompañado (de compromiso cuando no queda otra, cada vez menos). Los bares me encantan y siempre he dicho que visitando los bares e iglesias de un país uno puede entender mucho de sus entrañas  (si falta información, se la pregunta uno a los taxistas, que lo saben todo de todo que para eso son la inteligencia veloz de la tribu).

Así conocí perfectamente Irlanda, entre pubs, churches y taxistas (bajo la supervisión de inteligencias pelirrojas que matizaban el análisis, of course)

Allí vimos claro la crisis en el momento que se cerró de un día para otro un clásico pub de Grafton st. No pasó ni una semana en que vinieran los ‘men in black’ a rescatar el país. Luego se llamo en un mes a Obama y a Elizabeth II y se arregló todo, claro, pero el susto en el cuerpo y la tristeza de ver un pub cerrado no se nos quitó durante mucho tiempo.

Aquí en La Meseta el tema es realmente grave, cuando vengo intento salir ya todos los días y me parece andar entre trincheras tratando de animar a mis amigos los barman. ¡Qué tiempos aquellos cuando eran ellos los que animaban al cliente! Las absolutamente fundamentales confesiones de barra -cuando el marido prodigo dejaba a la parienta en casa y se iba a tomar el chato y contar la vida al camarero han pasado y las consecuencias de esto son imprevisibles. De hecho hay nuevos divorcios producidos por estar la familia en casa todo el día metidos con el padre jubilado viendo futbol, el hiperactivo geta y friki que no hay quien le eche de ahí y el rictus sufridor de la mujer. Horrible.

En LosMadriles el tema está igual pero se disimula mas en el centro turístico y las periferias oligárquicas – el sábado estaba a tope –. Curioso y preocupante algunas zonas del bario de Salamanca donde a mi amigo Rigan cada vez le veo mas pálido y preocupado desde que quitaron la paga a los funcionarios que eran los que arrasaban alegremente a cafés y cañas. Ahora han desaparecido y solo se les ve los viernes haciendo el chorra y dando pitidos de protesta, pero sin tomar un triste pincho.

Animo desde aquí al personal a que salguen y tomen algo, aunque sea un triste corto con gas, como dice Gabinete: ‘bares que lugares tan gratos para conversar, no hay como el calor del amor en un bar’.

Wednesday, 24 April 2013

RECUERDOS MARATONIANOS


PRELUDIO
El domingo dormí poco y con nervios, despertado cada hora por la incertidumbre para recordarme la gran cita. Desayuno como en las grandes ocasiones: temprano y con mucho esfuerzo. Apenas termino voy al baño a vomitarlo.
Los nervios se hacen cargo del estómago y para distraerlos me voy a la habitación a prepararlo todo en un ritual de concentración, soledad y silencio.

Los alrededores de Trinity College están hasta arriba. Han llegado de todo el mundo y el ambiente es de fiesta. Digo que han llegado de todo el mundo como si yo fuera un isleño, que cosas. Bueno, de hecho en la inscripción aparezco con nacionalidad irlandesa, estamos bien. Los nervios van desapareciendo mientras me mezclo con los más de 10,000 camaradas dispuestos a la heroicidad. Se me empiezan a olvidar los problemas, no quiero recordar que no lo he hecho nunca antes ni que no estoy bien entrenado. Cuando la historia puede ser una losa es mejor sustituirla con ánimos. Caliento despacio y a las nueve en punto los altavoces comienzan a rugir: Bienvenidos a la 27 edición del maratón de Dublín!!

PASEO CON VISTAS
Yaaaaaaaaaaaaaaaaaaaah!! Un grito tremendo se hace cargo del grupo y todo el entusiasmo despega desde la salida. Yo se lo que tengo que hacer y no dejo que la alegría ni los aplausos me aceleren. Eso se paga muy caro luego. Los ánimos van a ser muy necesarios en la parte final, no ahora. La táctica es clara: las dos primeras horas muy tranquilo, la tercera a disfrutarla acelerando un poco. Después de ahí hay dos posibilidades: que me queden una o dos horas más (realmente hay una tercera opción pero mi optimismo me impide tenerla en cuenta). En ambos casos no se que hacer porque nunca he corrido más de dos horas en mi vida. Por tanto tranqui porque será la hora del instinto y solo entonces sabré que hay que hacer. Esta es la planificación de carrera que bien podía haber sido firmada por Forrest Gump más que por un atleta serio, pero bueno, cada uno tiene sus limitaciones. Para mi cerebro esa planificación es realista y buena. Cuando algo es desconocido hay que cuadrar la mente y dejar que la cabeza rija. Una vez confiado, el instinto tomará el mando.

CALENTANDO MOTORES
Bonitos paisajes. Dublín saluda a los corredores: las familias salen de sus casas y los alternadores nos saludan desde su pub con la Guinness en mano como una bandera. Se ve alguna pancarta internacional y algún corredor peculiar vestido de Superman, los Increíbles, monje budista, vividor, drag queen…. Son dos horas de sosiego y tranquilidad. El cuerpo pide más y se acelera con los aplausos y el progresivo calentamiento. El cerebro impone sus órdenes, toma las riendas de nuevo y recuerda que falta mucha carrera y que no se sabe que va a pasar. Bebo mucha agua y bebidas con azúcar, todo bien, la euforia va creciendo y empiezo a pasar a gente.

LA PRUEBA
Entramos en la tercera hora. Esto va a ser clave en la carrera, acelero alegremente y vivo el momento sublime de la fusión de las piernas, pulmones, cerebro, ánimo y entorno. Esta hora es inédita porque nunca antes mi cuerpo había estado corriendo durante tanto tiempo. He soñado mucho con esta hora y por una vez se demuestra que mis sueños son coherentes. Este estado idílico se acaba en 45 minutos. De repente el cuerpo se empieza a derramar en dolor. Posiblemente la pena empezó antes pero las energías la ocultaban. Aprendo que voy a correr la mitad de la aventura con dolor. Como la vida. Cuando la mente más a gusto está con la carrera y el cerebro se adapta es el cuerpo el que pide clemencia. El dolor comienza en los dedos de los pies, sube por las piernas, se recrea en las rodillas, avanza hacia los glúteos y expira en la espalda y en la nuca. Toda una epopeya, una expresión sublime de comunicación. No importa, porque bajo un poco el ritmo, respiro en orden, me hago cargo de los síntomas y sigo el ritmo. El cerebro dice que vamos bien, que podemos acabarlo bien, “no problem”.
Pero aparece la de siempre, la ambición vestida de “femme fatale” para reclamar que podemos acabar en 4 horas, que incluso si apretamos un poco en menos. Esto era una utopía antes de empezar pero la voluptuosa dama seduce con besos imaginarios de aplausos y gloria.
El cuerpo se convence y empieza a sufrir en silencio para que no se note.

AGONIA Y GLORIA
Una hora, si acabo en una hora me hago un monumento para el resto de mi vida, me destierro la tristeza de un golpe y me esculpo de serena euforia para todos los otoños que me quedan. Una hora. Las millas van cayendo y el cuerpo reanuda el discurso: ya no hay batería, se acabaron las provisiones, de verdad. Pesan las piernas pero la cabeza sigue alta, altísima. Sale el sol sin avisar y los isleños enrojecen como gambas confusas. La carretera arde y se empina a intervalos de vértigo. Muchos corredores bajan los brazos y comienzan a caminar con yugulares temblorosas. Es como pasar entre mutilados en el medio de una batalla. Yo estoy como ellos pero sigo el ritmo y miro el reloj con ansia, con locura e impotencia porque no puedo más. Las millas caen poco a poco, muy poco a poco y no creo que pueda hacerlo en menos de las 4 malditas horas. Las cuentas no salen y el orgullo toma las riendas con urgencia.

Entramos en Nassau St y aparecen gritos y besos, ánimos y nombres. No oigo el mío por ninguna parte. Daría mi vida porque una mujer gritase mi nombre en ese pasillo. De repente oigo en español: “Vamos, vamos, sigue!!” Vuelvo la cabeza y una chica me mira fijamente, me resulta familiar pero no se de que. No conozco a españoles en Dublín. Me hubiera gustado sonreírla pero no tengo fuerzas.

La calle se estrecha y los gritos empiezan a abrumar. No hay piernas, ni cuerpo ni mente ni nada. Me deshago en el instinto del aplauso y llego a la recta final que se cubre de sol y gloria. Acelero con todo lo que me queda y pienso en la cara de mis padres cuando las lágrimas me explotan por dentro mientras me dejo embestir gritando como un potro de amor y rabia en la puerta final que lleva a la autoestima.


Monday, 8 April 2013

LUNES DE DIVAS - DEP


Ha sido pisar el cielo Mesetario tras bajar del tren veloz y toparse con la noticia. La Prima Donna del cine Patrio mas internacional ha caído en LosMadriles, mejor dicho, en su Olimpo ya que las estrellas no son de ningún sitio. Sara, Saritísima.

Salgo a correr el circuito diario y en mis meditaciones aceleradas me acuerdo inmediatamente de dos pelis: ‘El último cuplé’ y ‘El Crepúsculo de los dioses’. La primera es la imagen que me lanza mi memoria desde el trabajo de la Diva en el celuloide. La segunda – que nada tiene que ver con su filmografía – es la imagen que yo, por lo que sea, tengo de ella. El Cuplé es una de las grandes pelis del cine nacional que vi tarde y me impresionó, no ya por la música o la actuación sino porque me encantó la forma tan clara en que se muestra el mundo de los cabarets, cupletistas, madres de cupletistas, amantes de cupletistas, señoritos, el madriles canalla de las alturas y las bajuras, vamos, mostrando entre cuplé y cuplé, como si no quiere la cosa una lucha de clases en clave de opereta magistral. La segunda obra, también maestra, es como yo me imagino a este tipo de diosas: ensimismadas, creídas, crecidas en un mundo irreal gobernado por el rey glamour y conservadas en ese universo último donde el jardín se vuelve invernadero abigarrado de fetiches y glorias pasadas, conservando un recuerdo que el mundo marchita y solo se conserva en ese espacio.

Sara, Sartísima me dicen que su esencia inunda de gentío el Barrio mientras los funcionarios regulares salen a mirar. Descanse en Paz.

Termino mi carrera, me ducho, salgo y este golpe me rompe ya del todo: Maggie ha fallecido por stroke. Pongo la BBC y allí está el establishment y los periodistas de Oxford con voz engolada desde Moscú, Washington y London. Eso es nivel. Las portadas se cambian y mi mente viaja años atrás a mi Eternal Great Britain de Bristol, a la bohemia de GloucesterRd mientras imagino que habrá muchas rondas de pintas en esa zona canalla de ‘broken heroes’. Mando unos sms a las dos islas y las respuestas son similares.

Yo de la Thatcher tengo una opinión y una anécdota. Mi imagen nace con mi abuelo viéndola en la tele diciendo ‘vaya mujer, toda una estadista’, se desarrolla la opinión hacia lo alto cuando estudio económicas y veo que lo que hace esa mujer, bien o mal, sólo es apto para la clase extinguida de los políticos con Principios, se me confirma cuando trabajo por el día con los tecnócratas high class de Queen Street y se me viene abajo cuando llega el atardecer y me uno a la bohemia de GloucesterRd, cuyos adjetivos sobre la Dama de hierro no son apropiados para ponerlos aquí ni en inglés. En todo caso dejo un estracto de sms de hoy desde una de las personas mas importantes de mi vida – negra (poco) por fuera y roja (muchísimo) por dentro –  ‘…the country has never recovered from the divisiveness, even now many people are gloating that the disabled and other poor people are to have their benefits cut from today.’

La anécdota que quisiera referir se produjo en esos pubs oscuros de sidra, jack union flag y caras rojas que expresaban a different point of view de la realidad anglo. Eran cerca de las 11, hora de las fatídicas ‘last orders’. Roger The Poet, genio galés intentaba vocalizar la bebida que quería y yo, que llevaba poco tiempo y muchas pintas no entendía ‘a fucking thing’, solo sabía que era ‘cider’ y que se llamaba algo así como ‘zaaaachaaaar’. Me dirigí hacia la barra como en una nube – lo recuerdo así – y mirando a la bella posadera – eran horas donde sólo se aprecia la belleza – dije imitando al gran Roger: ‘Plis, can ai jav a zaaaaachaaaar’. ‘I beg your perdon’ me respondió con un desliz de asombro? ‘a zaaaaaachaaaaar,plis’ insistí yo forzando el acento hasta límites insospechados. ‘What?’ repitió. Entonces con hábil gesto señalé a Roger como Colón a América y dije: ¿du yu nou dat man?. ‘Oh yeah, Roger, of course. He drinks Thatcher’. ‘Oh, Thatcher’, dije yo como si declamara una revelación divina que me hubiera atrapado. ‘Just like Margaret Thatcher?’ ‘Yes indeed, actually... you can always order a ‘Maggie’’

Me quedó su sonrisa en el disco duro de mi memoria asociado a Maggie. Pedí otra ‘Maggie’ para mí y volví hacia mis amigos que ya estaban secos e impaciente. Brindamos y recordamos esto durante noches y noches.
Margaret Thatcher, ‘Maggie’, descanse en paz.

Friday, 1 March 2013

CORINNA


Espero en el aeropuerto la salida del avión mientras paseo con mi té inglés entre ‘seniors’ alborozados que se van a ver mundo. Hace casi un año que no piso por un aeropuerto tras una década intensa de idas y venidas y me siento extraño. No siento nostalgia porque no soy de ese temperamento pero me doy cuenta que me estoy haciendo ‘senior-cabreado’ de repente y que no quiero subir a un avión ni en pintura. Por el momento.

Paso por el quiosco y su cara me mira con intensidad, la carita de chica guapa y lista, simetría facial y coqueta que disimula la sapiencia fatal de su mirada. Es esta la chica de la que todo el mundo habla, me digo, sorbiendo el té. Carinna, la eterna fatal de sangre azul y sonrisa rubia que aparece en la historia continuamente hundiendo imperios a partir de desgastar caderas reales ha vuelto reencarnada.

Ojeo la revista, me encantan las chicas malas, qué le voy a hacer. Una fatal de cara guapa y pinta de niña bien – las mas peligrosas porque se las ve menos venir que a las melenas largas y gesto arrabalero de rompe y rasga. Sonríe a cámara y expone que le une al Rey una ‘entrañable amistad’. Eso me desborda, ahí me ha ganado. La ‘Amistad Entrañable’, las ‘Amigas’, ese estiramiento de la amistad-de-toda-la-vida hacia terrenos limítrofes con lo que en la Isla verde llamaban ‘soulmate’, algo intraducible y de lo que tengo escrito tanto.

Vuelvo a casa tras dejar a los míos volando por el mundo y en la soledad tremenda de los castillos habitados por fantasmas interiores pongo la tele para encontrarme de nuevo con la dulce Corinna respondiendo a un periodista incisivo que ‘no puede hablar’, ‘que está en un meeting’, ‘que ya lo ha dicho todo al Hola’. Y lo dice con esos acentos guays de educación exquisita de diplomacia y hermetismo, dando las gracias mil veces al periodista por su llamada para que se calle. Y lo dice embaucadora con ese acento inglés-americano-upper-market de las clases azulonas, mucho mas profundo y menos nasal que el que gastan mis amigas de Serrano o las gachís de provincias con pretensiones.

Otra rubia a cuenta, tiene huevos, con perdón. Casi tuvimos que mandar a los GEOS para aquel asunto de la B.R. – Bella del Rey, of course – (como la bautizó el Coronel rebelde, lúcido y rojazo) y ahora tenemos el Pardo ocupado por nuevas cortesanas. Cada una en su sitio, siempre ha habido clases, sobre todo en este ámbito donde la clase es todo.

Esta pequeña rubia va a ser el último eslabón de una historia triste y a cuenta del amaestrado Pueblo, aquella que igual te invita a cazar elefantes que te coloca en un puestazo al tonto de la familia hasta que nos sale demasiado listo y lo jode todo, ay. La Princesa mala que ha roto la cadera – ahora se explica todo al verla y no me extraña –  a un prohombre campechano y moderno, un estadista de su generación, cuya cadera en el fondo es todo.

Y es que la cadera en privado es la cintura en público. Y este prohombre ha representado con creces a una generación de estadistas ‘con cintura’ – que es lo contrario de los estadistas ‘con principios’.

Corinna ha roto de una tacada el hueso y el concepto, sin despeinarse y con sonrisa dulce y mimosa remata diciendo que ‘su vida es una pesadilla’.

Poor Little Thing.

Wednesday, 13 February 2013

RATZINGER



‘La gran tarea encomendada a la Iglesia sigue siendo unir fe y razón, unir la mirada que va mas allá de lo tangible y la simultanea responsabilidad racional. Esta responsabilidad nos ha sido dada por Dios. Ella es lo que distingue al ser humano’ – Benedicto XVI

Era la Pascua del 94 y yo llevaba a mis padres por ‘il Colosseo’ entre una multitud de devotos y curiosos. Nos iluminaba una penumbra de antorchas y nos empujaba esa euforia interna y orgullosa por estar toda la familia junta en la Ciudad Eterna en una semana tan especial. El Vía Crucis estaba a punto de empezar y el silencio se llenaba de contenido para orar en cada Estación y escuchar la meditación correspondiente a la que seguíamos por un magnífico manual que nos habían entregado.

 Al final el Santo Padre tomó la palabra y entonó la frase que le haría ser recordado tantas veces: el ‘non abbiate paura’. Habló de la Cruz y el sufrimiento de una manera tan poderosa que nos hizo dudar si ese hombre del altar era el mismo anciano achacoso y torcido que habíamos visto tan de cerca minutos antes. Ese era el éxito de Wojtyla, esa unión de carisma, fuerza, teatralidad y garra que hipnotizaba al auditorio.

Fue realmente la primera vez que este gigante polaco me llegó al alma. Supongo que por cuestión de carácter no era ‘mi tipo de Papa’ y aunque le apreciaba y admiraba por su biografía y talento, su mensaje me quedaba frío y distanciado de toda esa algarabía de euforia-Totus-Tuus’ que desplegaba entre la gente.

Por aquel entonces se hablaba mucho de un hombre, el Cardenal Ratzinger como el que realmente portaba la materia gris de la Iglesia, estrecho colaborador del Papa y Prefecto de la Congregación de la Doctrina de la Fe – la antigua Inquisición como se apresuraban a puntualizar los que pasaban mucho del tema de la Fe.

Mi inquietud católica de aquella época estaba en búsqueda, como siempre vamos, pero mas necesitada al sumergirme de golpe en el mundo, estar en Roma y recibir tantas influencias desde distintas fuentes. Yo estaba en contacto sobre todo con gente de la Gregoriana, conocí a sacerdotes sudamericanos que trabajaban en el sur de Italia y había ido al colegio con los jesuitas. Roma era Roma, claro, una ciudad compleja llena de contrastes en todos los sentidos donde el ‘cocktail católico’ se hacía efervescente, confuso y eran necesario buenos filtros para que no se indigestase.

Había leído cosas de moda de algún jesuita ‘borderline’ y amonestado con tarjeta amarilla en textos que querían ser entusiastas, globalizadores, tolerantes hacia una mezcolanza de culturas espirituales… Era una literatura popular que a mí, en mi intuición, me parecía contaminada de una mezcla de new age, autoayuda y mucha ideología, siempre con un desdén absoluto al Vaticano, donde con concepción marxista se calificaba como ‘la jerarquía’. Esta terminología es la que usa la izquierda y todos estos movimientos ‘de base’ que con la etiqueta de cristianos solo son anticatólicos.

En esa búsqueda me topé con la ‘Introducción al Cristianismo’ de este tal Ratzinger. Fue como ver la luz. Era un libro serio, de un alto nivel intelectual pero asequible, bien escrito y sin interés en ‘vender la fe’ sino explicarla. Un esfuerzo grande de claridad y de unidad, de criterio y de exigencia del ser humano para ejercer la Razón y encontrar a Dios a través del eterno concepto de Sacrificio.

Ratzinger no era un místico que da el salto a la Realidad por la Gracia, era un trabajador de la inteligencia que nos redescubre la teología y deja abierto el camino razonable hacia el Misterio. Me pareció un texto tan lúcido como honesto y ahí empezó a madurar mi catolicismo.

Ratzinger llegó años mas tarde a la cúspide de su carrera, me alegré mucho y el mundo secular occidental le recibió con saludos de ‘pastor alemán’. Curiosamente fueron las organizaciones judías las que mejor le recibieron como subrayó Israel Singer.

Su Pontificado ha sido, en mi opinión, muy provechoso. En estos cargos donde uno llega ya talludito, donde tiene que lidiar con todo tipo de canalla dentro y fuera de sus fronteras no veía yo que fuese un tipo duro, un manager. Le veía como un intelectual que estaría contentísimo escribiendo libros en un monasterio. Pero el Espíritu Santo sopla como sopla y Benedicto llegó para organizar y escribir.

Remodeló dentro de la Curia – apenas tocada por Juan Pablo II - , viajó, aunque obviamente no con la voracidad de su antecesor, dejó mudos a pseudointelectuales que le atacaron sin razón cuando, siendo los baluartes de la pseudotolerancia, no le querían dejar entrar siquiera a las Universidades que habían sido creadas por la misma Iglesia Católica, afianzó relaciones con el Pueblo Judío, escribió Encíclicas fundantes, Motus Propios y tres libros  y cada miércoles le veíamos en Vaticano haciendo una catequesis de obra de arte.

Tuvo que arrodillarse a pedir perdón, limpiar e indemnizar a las víctimas de ese gran pecado y gran tragedia de la homosexualidad pedófila en la Iglesia, y la última estocada vino dada por el mayordomo golfo que tenía a su lado. La cruz siempre ha estado en estos años.

En España se le vio la mano con dos nombramientos interesantes: el de Munilla en nuestra diócesis etarra y el obispo de Solsona en la caverna soberanista. Este último nos salió rana, pero eran intentos de limpiar en lo que se podía lo que las nefastas Conferencias Episcopales está haciendo en muchos países, sobre todo en el nuestro.

Así, tras tantas batallas y manteniendo su coherencia íntegra intelectual decide hacer algo único que personalmente me causa desconcierto y enorme dolor. En todo caso uno se fía de los suyos y de Dios y creo que este hombre sabe lo suficiente para hacer lo que ha hecho.

Ratzinger, Benedicto XVI, Su Santidad, gracias por todo, rece por nosotros y sobre todo, siga escribiendo por favor.