Monday, 1 December 2008

27/09/2006 14:17:07 ITS A WONDERFUL LIFE

No, el señor Frank Capra no es un director marxista. Es mas, los miembros de aquellas sectas no le tienen en demasiada consideración. Como al gran Maestro Ford, naturalmente, aunque a este no le pueden atacar mucho porque el genio indiscutible frena cualquier tipo de exabrupto. Y por supuesto “Que bello es vivir” , la película que ponen en Navidades a veces hasta dos veces en el mismo día (como en el caso de Antena 3 hace unos años) tampoco es una película que podemos calificar como “de izquierdas” precisamente.
El hecho de que la incluya en esta pequeña reflexión sobre el pensamiento en el cine sirve más que nada para provocar el contraste con lo que hemos visto hasta ahora con “Natural born killers” de Stone y “Vera Drake” de Leigh.

El señor Capra denuncia en todas sus películas un sistema que no le gusta. Un sistema se ramifica por las estructuras políticas y económicas y se deshumaniza totalmente desde el Poder. Desde aquellas alturas lo barre todo y termina por considerar al individuo como un mero títere que puede ser comprado por unos dólares.

Hasta aquí, esta presentación podía ser suscrita por cualquier marxista, es decir, el entorno, la circunstancia es hostil y generada por las estructuras de poder. Es un punto muy importante porque la diferencia entre ambos enfoques no va a ser la denuncia de lo negativo, que se puede acordar fácilmente entre diferentes versiones sino la actitud que el hombre normal va a tener ante ese entorno.

En esta peli se nos muestra la vida de George Bailey (el gran James Stewart), desde su adolescencia. Los datos fundamentales que podemos apreciar enseguida son:
- Es una muy buena persona, “naturalmente bueno” .
- Tiene inquietudes personales que le hacen perseguir objetivos propios más allá de seguir el camino iniciado por su familia (pequeño negocio bancario de su padre).

Por tanto Bailey tiene un proyecto de vida claro que no pasa por la aldea donde ha nacido. Vemos que su vida se va desarrollando y “las circunstancias” rompen todo el ideario que el bueno de Stewart tenía en mente. Todos sus sueños de viajes se cancelan y hay una inercia extraña que le hace seguir en el pueblo. Obviamente a él no le gusta eso porque va contra su proyecto personal, pero lo asume como deber con su familia y se sacrifica mientras por ejemplo su hermano se da la buena vida en otras latitudes. A Bailey no solo la circunstancia familiar le impide crecer sino que más tarde vemos que la circunstancia social del poder le presiona hasta su límite personal.

Con estos dos materiales podríamos imaginarnos cual sería el giro de la historia desde una perspectiva “de izquierdas” o “de derechas” . No quiero ser maniqueo pero insisto en que me parece importante estudiar esto porque la forma de pensar crea dos actitudes muy diferenciadoras que ahora están más presentes que nunca en cualquier ámbito.

Desde la “izquierda” se crearía una oportunidad de oro para atacar a la institución familiar como cárcel individual que aliena la libertad del individuo para elegir y al capitalismo como la gran cárcel social que manipula le voluntad del sujeto. Con estos dos grandes negativos, el gran Bailey tendría todos los pronunciamientos y bendiciones para convertirse en un cabronazo resentido. Una gran persona destrozada por el sistema.

Desde la “derecha” la cosa se pone más compleja al aparecer más variables. La variable del “otro”. No entendida como agresión y rencor, sino como el otro inmediato, es decir todos aquellos seres que no vemos tantas veces porque están ocultos bajo la capa de nuestro egoísmo y que tanto bien hemos/nos han hecho.

Esta reflexión le viene a Bailey por vía espiritual encauzada como un cuento infantil al aparecer su ángel Clarence que tiene que ganarse unas alas. Clarence es la catarsis espiritual que sufre un hombre cuando está al límite y cuando habiendo perdido todo se delega en la “Esperanza”, no en la blasfemia. Y esa esperanza le ilumina simplemente mostrándole su propia vida y por tanto las consecuencias de haberlo hecho de otra manera (no haber existido). No es magia, es reflexión, lucidez, entendimiento, FE.

Me temo que Bailey hubiera quedado mutilado en manos de un director de izquierdas. Me le imagino en una taberna con el gesto agrio diciendo cosas ingeniosas y malvadas. Pero no es el caso. Capra nos ofreció una redención que va más allá de lo que estamos inmersos y que a muchos (y a mi el primero) nos cuesta ver. Pero creo que ese es el camino, y eso desde luego no es de “izquierdas”. Se podrá decir que las actitudes personales no son equiparables a conceptos políticos, pero esa es la idea que quisiera poner en juicio, que los conceptos políticos al fin y al cabo han desembocado en actitudes. Y como siempre la diferencia, el entendimiento es de ámbito espiritual (no mágico).

No se si esto tiene sentido o no. Lo único que se es que después de haber visto una película de Capra uno es mejor persona.

Feliz Navidad a todos!!
(es un poco pronto pero entenderán que había que terminar así)

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