Monday, 9 February 2009

09/05/2008 11:59:53 THE SIEGE OF KINSALE



La naturaleza nos estaba esperando puntual. La esperábamos desde que salimos de La Coruña. A estas alturas ya sabíamos que el principal enemigo no era el inglés sino el temporal. Y llegó con fuerza para destruirnos los planes y reorganizarnos las tropas una vez mas: unos a casa, otros desaparecieron en la isla y nosotros arrastrados a Kinsale. Queríamos Cork, pero nadie llegó hasta allí. Solos, con limitadas provisiones, acuartelados, jugamos de nuevo a la gloria de la resistencia, a hacer del fuerte nuestro hogar ultimo, nuestra tumba donde revolvernos antes de caer esperando la extremaunción de la pólvora y la sangre, bautizo de gloria hacia el paraíso de los héroes desconocidos. Sin embargo nuestra hora no había llegado y resistimos. Apartamos momentáneamente a los anglos y conquistamos la admiración de los Irish. Necesitábamos refuerzos, y estos llegaron, pero no eran suficientes. El temporal habia roto de nuevo a los nuestros y los irish se perdieron desde el norte. Seguimos nuestra vocación de héroes, quizá porque no podemos ser otra cosa. Pero cuando no se puede, no se puede. Hay que capitular, condiciones honrosas y a casa. Los refuerzos necesitados llegaron dos días después de la fiesta. Too late, as always.

Vuelta a La Coruña, y con los ahorros hacer un hospital para los nuestros. A lamernos las heridas y pasear las cicatrices.

Mi recompensa: un consejo de guerra. A mí. Mejor morir que verlo.







406 AÑOS DESPUES…



Hace sol y primavera. Ya no hay temporal, me digo sonriendo. “Hubiéramos ganado con este tiempo”. Anyway, eso es otra Historia.



El autobús me deja en el centro de la villa al lado de la oficina de turismo. Miro el mapa y parece que el hotel está lejos. Hay mucha gente en el pueblo por el festival de rugby y encuentro un taxi por casualidad. Le pregunto que si sabe donde está mi hotel y me dice que no, pero que no importa, que suba y lo encontraremos. Típico de Irlanda.

Diez minutos mas tarde estamos entre colinas y aparecen todos los hoteles del mundo menos el mío. Pregunto que pasa, que llame a alguien de su compañía y descubra donde coño está el hotel. El sujeto hace llamadas pero nada de nada. Diez minutos mas tarde el cabreo se me sube a la cabeza entre el sol de primavera y el perfume del taxi. Le digo que me lleve al pueblo, que me deje en la parada de otro taxi y que se olvide de la cuenta. Me dice que ok, que al fin y al cabo el es de Cork y que está haciendo un favor a un amigo.

Me bajo con mi mochila y llamo al hotel directamente. Cinco minutos mas tarde llego andando.

Ahora entiendo por que no recibimos los refuerzos de los Irish a tiempo.







THE SPANIARD



Mi habitación da al mar y me reciben con sonrisas, champán y chocolate. Todo está a mano: los fuertes están a veinte minutos andando, el pueblo a cinco y el mítico Spaniard al otro lado de la calle.

Es día de fiesta y coches caros pasan conducidos por gente joven entre risas sueltas. Me dirijo a la taberna tras un día de emociones reflexionando sobre las notas del diario de a bordo:



- Scotch with Ginger Ale, please



Hay cuadros de Goya, mapas, recuerdos barnizados, iluminación de candelabros y ojeras cansadas, fantasmas de marinos, bancos de madera, historia concentrada en la penumbra de las chimeneas esperando resucitar canalla en clave de leyenda y voz rasgada.

Hace calor y salgo a la terraza. Veo apresurarse a un hombre con sed y bigote blanco. El camarero le recibe alerta:



- “Hi Mike, Clare está muy borracha!!”

- “Oh my God”, dice Mike con gesto contrariado parándose en seco.

- “No te preocupes, está en el bar del medio, tu puedes ir al pequeño”

- “Oh thanks Tom”, dice Mike aliviado con gratitud reanudando su camino al “little bar”.



REGRESO AL LUGAR DE LA GLORIA



Paseo hacia los fuertes de antaño en el amanecer final, en una madrugada fresca y con sol. El camino se va cubriendo de bosque hasta llegar a la carretera. De allí recto hasta el horizonte encañonado y vibrante del esfuerzo en roca, la última posada en tierra para muchos de los nuestros. Está muy tranquilo ahora, apenas se oye el mar y los murmullos de la resaca de la fiesta. Las ruinas perfilan el cielo dejando un contraluz para mi cámara. Respiro hondo y dejo que mi conciencia se agriete inundándose por el recuerdo de las otras vidas.






THE TRUE CAPITAL OF IRELAND



Vuelta a Cork la ciudad bullanguera y gris con su pubs atiborrados. Un amigo anónimo de mejillas sonrosadas me lo dice sin rodeos:



- Esta es la auténtica capital de Irlanda, no lo olvide.



“No lo olvido, claro que no” pienso brindando con mi Beamish por Kinsale, la Armada y Erin.




Comentarios



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Comentarios

Enviado a las 10/05/2008 16:10:46 por Roge
Hombre, estimado McMurphy, yo creo que lo suyo es que brindases con una Murphy's, pero bueno...

Tu post me ha hecho pensar en lo de "Dios escribe recto con renglones torcidos". Las personas que salvaron su vida en el hospital de campaña de Juan del Águila, pudieron hacerlo a raiz de la capitulación de éste ante los ingleses (datos wiki, claro).

En los reveses de la vida me gusta pensar así.Todo es cuestión de la escala temporal que uno es capaz de esperar manteniendo la serenidad y la esperanza.

Bueno,recibe un abrazo. ¿Eres tú el "Spaniard" de la foto?.

Roge

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