Monday, 9 February 2009

12/06/2007 13:56:07 BELFAST

Mi hotel queda en la parte sur de la ciudad. Ojeo el mapa y decido ir andando desde la “Central Station”. Hay autobuses gratis que te llevan al city center pero lo mío es caminar y además me mareo en los buses. La estación es moderna y coqueta, muy limpia. Está nublado pero no llueve. No llueve todavía, pero el aspecto es amenazador. Un edificio antiguo reina a pocos metros del camino: St George’s market. Hay un bullicio alegre y los puestos de comida lo invaden todo dejando un espacio central a las terrazas del café. Engullo una hamburguesa y me dedico a ver a una banda de música que ameniza las compras. La chica canta muy bien y los músicos son hombres de mediana edad y con tirantes.



“YOU ARE NOW…”

Hay que ir al hotel directamente para dejar la maleta y empezar la conquista. Pero antes me encuentro casi por casualidad con la iglesia de St Malachy’s. Una maravilla de recogimiento y belleza blanca e íntima en la que paro a rezar un poco. La mejor descripción del interior la encuentro en un folleto: “it is as though a wedding-cake had been turned inside-out”. Hay dos señoras extranjeras que sacan algunas fotos.



Mi hotel está bien, sin más. Facturo y salgo por la puerta principal. Me siento observado por un hombre con pasamontañas, arma calada y ojos bizcos. Está impreso en una pared intimidante y me dice en clave grafitera que eso es zona protestante, que no me pase un pelo (in good english). No le veo muy hostil, de todas formas.



VICTORIA

En todo caso no es momento todavía de meterse en territorio comanche. Lo primero que hay que hacer es saludar a las damas de la ciudad. En este caso a la dama, a Victoria. Allí está, reinando en el centro, en el City Hall.

Desde Victoria, la ciudad se expande en sus puntos cardinales a los que se van pasando por amplias avenidas con tremendos edificios que dan cobijo a todas las razas del mundo mientras van de compras y comen en McDonalds. Ambiente victoriano en la arquitectura y humanidad cosmopolita. No veo diferencias con otra ciudad inglesa. Me parece estar en Bristol pero esto está más limpio.





NORTE

Voy a misa a la catedral St Anne. Protestante, of course. Lo de siempre, abro la puerta y me sonríen dentaduras anglicanas similares a las de Bristol, London…Ella es una abuela menudita y con pelo blanco y él viene con su traje de los domingos y su raya peinada a la derecha. Me dan los salmos y la hoja parroquial.

Orden, Mozart y penumbra. Bajo las columnas las banderas cuelgan tristonas custodiando la gloria y el recuerdo.

Estoy casi en trance y el señor de la raya a la derecha me toca el hombro y me dice “You are very welcome to take communion with us”. I know, much obliged, Sir.

Se acaba la misa y me rodean los simpáticos anglos para invitarme a una nice cup of tea, biscuits o lo que quiera. Acepto y les cuento mi vida en clave de sol mientras hacemos fotos. Fuera diluvia. Me quejo un poco del tiempo (eso siempre hay que hacerlo) y mi anfitrión, que se llama James, by the way, me dice riéndose: “It never rains in the pub, you see”.





PUB CRAWLING

Hay que comprobar esa afirmación pero intuyo que James tiene razón. En "The Crown" no llueve. En el "Duke of York", tampoco. Ni en el "Morning Star". Quizá en "Robinson’s"? No, tampoco. Pero fuera sigue diluviando y aparezco en el "Maddens". Me han dicho mis amigos que Gerry Adams suele parar por allí. Veamos. Para entrar hay que llamar a un timbre. Para salir, tambien. Es un rectángulo donde los locals beben animosamente en la barra. Me mira el barman, me miran todos, saludan, saludo y pido Smithwicks (que naturalmente no se pronuncia Esmizguiks, sino esmiddiks). Me la sirve en botella y me siento en la esquina. Hay un hombre solo leyendo un libro enfrente de mi. Suena el timbre y entra gente, la misma clientela de siempre en los últimos doscientos años. De repente aparece un hippy con una chica muy guapa. Dice "hello" a sus amigos mientras la chica mira alrededor "con morro" le dice al chorvo que se vayan. El se queda un poco shocked cuando la pregunta: no te gusta? Y ella le mira con gesto de cabreo. Chicas delicadas, pienso, y se van.

Me acuerdo que yo una vez me cité con una dulce dublinesa en John Mulligans, pub inaugurado en 1782 y no limpiado desde entonces y lo pasamos muy bien.





SUR

La universidad bajo una lluvia apocalíptica. Los jardines botánicos la protegen y dan entrada al museo del Ulster. La zona universitaria está viva y ceno una pizza en un restaurante regido por una chica de Salamanca. La camarera es italiana y guapísima. Me habla en español perfecto y comento que estuve en “la Sapienza” un añito, allá en el siglo XX.

Sonríe aún más y todo continúa en Italiano.



ESTE

Amanece en los puertos de Belfast. Dicen que se rodó el Titanic por aquí y que se puede visitar. No me interesa. Todo está nuevo e impecable. Hay una escultura moderna de una mujer con aro y con coleta. Para llegar a los puertos hay que pasar por el reloj de Albert, una especie de Big Ben de provincias pero que impresiona. Hay fuentes ocultas en la acera que activan sus chorros arbitrariamente.

Una alegre pareja pasa entre medias y de repente las aguas se activan. Los amantes se abrazan mientras se dirigen al final de la calle entre risas y besos.



WEST

Pero se acaba el tiempo y todavía no he visitado mi gran objetivo del viaje. Me lo recuerda mi amigo de pasamontañas y ojos bizcos con su arma calada.

Me adentro por Grosvenor road.

Se acaba la ciudad y empieza el territorio, los territorios, mi territorio, tu territorio, el reinado del adjetivo posesivo. Las calles se estrechan y todo es frontera. Es el reinado de la intimidad del guetto, de las calles convertidas en cuarto de estar “de los nuestros” o de “los de ellos”. El sofocante ardor del incesto en primavera.

Empiezo con la tribu católica y todo se colorea de verde tipo celtic mientras melenas pelirrojas sonríen a lo lejos. La sede del Sinn Fíen está enfrente del “garden of remembrance” donde una fuente melancólica riega los recuerdos de los caídos. Hay pintadas con eslóganes en contra de Bush, a favor de Palestina, y una figura del Che con Fidel al lado de franciscanos irlandeses y mártires.

Entro en la maravillosa St Peter’s Catedral y me asombran la cantidad de colores, el órgano y la luz.




El ambiente cambia en una calle. Los colores de guerra están en el pavimento y nuevas tribus acechan. Shankill Road da la bienvenida al 2nd Battalion y me adentro en el silencio del hogar de los anglos. Pasa un chaval en bicicleta y un sujeto sacado de Gloucester rd con sus tatuajes de rosa inglesa, pendientes, cabeza rapada y union Jack. Estoy en el medio de las tribus haciendo fotos a sus murales, a sus pinturas de guerra, a sus dioses, a sus héroes.





A veces pasan taxis con turistas para hacer fotos. Esto hace pocos años era un riadero de bombas. Ahora ya todo es business.



Voy caminado hacia el centro y la tensión de los territorios va desapareciendo hasta ventilarse por los corredores victorianos que desembocan de nuevo en la Reina. Se abre el sol y es hora de volver home.



Y mientras me pregunto que es “home” me dirijo tranquilamente hacia la estación.



Comentarios



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Comentario

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Comentarios

Enviado a las 12/06/2007 16:43:33 por Cualquie
Hola, Mac. con estos posts tuyos viaja uno sin pagar un duro.
Cuando yo tocaba el piano en pubs, conocí un piano-bar en el que sí llovía. La gotera estaba encima del piano y, para que éste no se estropeara, lo habían corrido un poco; de manera que el agua caía encima del pianista (hecho de un material más sufrido; aunque se le encogía el traje)

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Enviado a las 12/06/2007 17:59:46 por Caminant
Url: http://blogs.libertaddigital.com/Caminant/
Algún día podrías ilustrarnos de primera mano como ves tú el sentimiento irlandés en el Ulster,el enfrentamiento,la situación actual,lo ficticio y lo real,vamos,una crónica periodística...
Creo que lo harías estupendamente.

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Enviado a las 12/06/2007 22:32:40 por mami_ta
Hola Murphy.
Cualqui tiene razón, nos has dado una vuelta preciosa pro Belfast, que parece que ya lo conocemos con esas cuatro pinceladas.

Hoy, la elección de la fotografía es muy sencilla, la joven de la coleta con aro me gusta por su sencillez y expresividad, también el punto de mira de tu objetivo.
Besos.

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Enviado a las 13/06/2007 21:58:32 por ttesk
Muy buen reportaje y excelente crónica.
Me alegro que te gustaran las fotos, a ver si dejas esta tierra neblinosa y vienes a la próxima reunión.
Abrazos.

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Enviado a las 14/06/2007 20:08:32 por Roge
Estimado McMurphy,

me ha gustado el relato, como siempre. Me agrada ver como te relacionas con los parroquianos aún moviendote sólo.

Por cierto, ¿no crees que "home" para nosotros a veces también es "el reinado del adjetivo posesivo", nuestro propio territorio comanche?

Recibe un abrazo,

Roge

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