Monday, 9 February 2009

14/05/2007 14:02:00 EUROVISION

Me acuerdo de pequeño cuando el concurso de Eurovisión era un acontecimiento esperado, un acontecimiento para ver en familia, cuando en España había familias, claro, cuando había España, cuando todos estábamos tan atrasados y tan felices y nos contentábamos con cosas simples. Tiempos inocentes, indeed… Todavía faltaba un poco para recibir el enlightement de nuestros líderes y evolucionar hacia la play station, el sentido crítico, el porno duro y otras alternativas para la moderna ciudadanía ejemplar.



Y lo pasábamos bien aunque, la verdad sea dicha, es que el concurso, a nivel artístico nunca ha valido mucho. La emoción siempre venía cuando cantaba España y posteriormente en el sistema de puntuación, el mítico “guayominí du puan”. Aquello duraba horas y siempre guardábamos ese patriotismo ingenuo cuando veíamos que nos hundíamos en el fondo de la clasificación y que no nos votaba ni Andorra.



Me acuerdo que había otro concurso, el de la OTI que era para países de habla hispana. Las canciones solían ser bastante cursis, dedicadas a los niños del mundo, al ssielo assul, al canto a la vida, y en ese plan. Salía un sujeto con un poncho y una guitarra con mirada existencial y tristísimo y se tiraba horas con la misma frase. Creo que la calidad era aún peor y encima sin el aliciente de la puntuación masoquista de tenerte tres horas oyendo guayomini para no ganar nada.



Eurovisión degeneró mucho por el paso de los años, o quizá evolucionó hacia un nivel que no acaba de entender nuestra mente reaccionaria. Los grupos parecen salidos de un Apocalyse now surrealista y colorín, con vestimentas a juego con la decadencia, las canciones parecen escritas ya de puro cachondeo, los presentadores se imitan a si mismos, y siempre aparece una tía sin gracia dando la tabarra cada cinco segundos, como el otro día una chorba vestida de rosa vestida como la buena bruja de “Wild at Heart” pero en feo. La chavala desde luego ponía de los nervios.



Me ponía a mi, quiero decir, porque la audiencia reía como auténticos poseídos, como víctimas de algún éxtasis tontorrón, o como políticos después de recuento de votos, o incluso como si Don Juan Carlos hubiera terminado de contar uno de sus chistes. Se mostraba desde el público un exceso de júbilo que por alguna razón me provocaba una depresión instantánea. Si encuentro algo peor que la depresión es la alegría falsa y propagandística, la felicidad del “everything is wonderful” “carpe diem” y todo es superyupi. Pero no lo tomen en cuenta, es que estoy en una época de flojera y no alcanzo a ser feliz (hasta Mamita dice que he cambiado…).



En todo caso, nosotros los cínicos y malhumorados resentidos del presente, tenemos vía de escape para aguantar Eurovisión y es escuchar al magnífico comentarista de la BBC. Un viejo zorro irónico y cruel que comenta con al famoso “dry humour” todo el esperpento que estamos viendo. El sumun de los comentarios viene en las puntuaciones cuando empieza la comandita entre países para votarse por vecindad, historia, negocios en común, simpatía, tráfico de blancas, armamento, en fin, esas cosas entrañables que tanto unen a los pueblos de la tierra… y además con el aliciente de que al UK no le vota nadie, claro, excepto Eire (las colonias, siempre tan agradecidas).



El comentarista de la BBC es como un Oscar Wilde con micrófono, con licencia para matar de ironía y sarcasmo. No paró durante toda la retransmisión con su wittiness.



Si encima tienes la suerte de ver Eurovisión con un grupo de amigos internacionales en el pub adquiere una dimensión tremenda. Siempre te encuentras fanáticos del concurso que ríen como los de la tele y un tío de Finlandia borracho como un perro que aplaude a destiempo y persigue a las mujeres del lugar. El surrealismo de la pantalla se transmita al pub y uno no acaba de entender si todo eso es cierto, si la Realidad está imitando al Arte o viceversa. Es ahí donde Eurovisión adquiere todo el sentido.



Yo me quedo en la esquina sonriendo con el comentarista de la BBC mientras a la única conclusión a la que llego es que no hay que darlo más vueltas. Europa es “asín” a un lado y al otro de la pantalla: arte absurdo, entusiasmo falso, votos comprados y audiencia tontita que se puede comprar por una copa.



Y mientras hecho un vistazo a mis camaradas del pub, como soy un tío de mi época y no me quiero quedar atrás, no tengo más remedio que dejarme inundar por la alegría reinante mientras avanzo sigiloso con mi media sonrisa de zorro hacia el grupo de lobeznas anglos entusiasmadas por el triunfo de Serbia.

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Comentarios

Enviado a las 14/05/2007 14:46:10 por Caminant
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¡Fiel crónica de lo vivido anteriormente y de lo que suscita ahora!.
Nos reuníamos,en efecto,se escuchaban algunas canciones con cierto estilo.¿Recuerdas "Eres tú" de Mocedades?.
Todo discurría con un intento de hacer lo correcto. Contrario al chavacano espectáculo hortera de ahora.
De la OTI,mejor ni hablamos,melosa y perdida en el tiempo,quizá algo inocente,dentro de la inocencia que permite el dinero.
¡Nada es nunca como fue,aunque volviese!.

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Enviado a las 14/05/2007 15:42:59 por McMurphy
Mocedades es de los mejores grupos musicales de nuestra historia, amigo Cami.
Yo tengo especial predilección por ellos y están muy asociados a mi infancia. Voz, estilo, letra, elegancia. No podemos imágenes a gente así cantando con ese grupo de farsantes actuales.
Si, lo de la OTI era tremendo también, je,je!
Un fuerte abrazo, mi camarada.


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Enviado a las 14/05/2007 16:25:05 por Persio
Url: http://blogs.libertaddigital.com/Persio/
El zorro y las lobeznas... No habrás cambiado los animales, Mac. No serás tú el lobo y ellas, etc. je,je. Es broma.
Antes Eurovisión tenía el encanto de lo internacional. Ahora, esto ya no resulta tan novedoso. Aparte de los pasteleos de ahora y siempre. Aunque actualmente hay más miguitas balcánicas, eso es verdad.
Un abrazo


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Enviado a las 14/05/2007 17:02:58 por Cualquie
Hola, Mac. Hace muchísimo que no lo veo, muchísimo. De lo útlimo que me enteré, hace poco fue de que Rualyal mní de puan, Sarcosí dix puan.
Un abrazo fuerte.

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Enviado a las 14/05/2007 19:06:30 por Roge
Estimado McMurphy

me ha gustado el estilo cuando comentas:

"...El sumun de los comentarios viene en las puntuaciones cuando empieza la comandita entre países para votarse por vecindad, historia, negocios en común, simpatía, tráfico de blancas, armamento, en fin, esas cosas entrañables que tanto unen a los pueblos de la tierra…..."

No vi Eurovisión, de hecho hace mucho que no lo veo, pero me hago una idea a través de tus palabras.
La culpa de todo la tiene la maldita camapana de Gauss.

Un abrazo,

Roge

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