Monday, 9 February 2009

15/04/2008 11:36:26 SHINE A LIGHT

Siempre que me pregunta algún amigo sobre mi película favorita de Scorsese suelo mencionar rápido: “The last Waltz”. Entonces mi amigo fuerza la media sonrisa irónica e insiste en que le responda con seriedad. Para no decepcionar sus expectativas –cuando la gente pregunta por gustos suelen preferir que compartas los suyos- menciono cualquier otra película del maestro, diferente en cada momento aunque “mean streets” suele estar presente en muchas ocasiones.



Cuando digo que “el último vals” es una de mis películas, no trato de vacilar ni mucho menos, por supuesto entendiendo que la gente no lo ve como una “película”, sino como un “concierto filmado”, “película documental” etcétera. Lo cual tiene mucho sentido pero yo no lo veo así, o por lo menos solo así. Y es que la clave de la creación está, creo yo, en la historia, en ser capaz de contar una historia -sea inventada o explicada - bajo la excusa de un tema, en este caso un concierto, haciendo que al final del mismo nos quedemos con la impresión de que hemos visto algo más que un concierto o actuación musical.



Mr Scorsese con pocas cámaras y mucho talento fue capaz de explicar, de contar utilizando medios muy básicos (entrevistas, un fragmento de vals, una decoración magistral y simple del escenario con lámparas de época sacadas de una representación de la Traviata) la pasión por la música de un grupo de jóvenes con ojeras negras y agotados. “Tan jóvenes, tan viejos” que diría Sabina.

Sin haber tenido ningún referente sobre ese grupo llamado “the band” terminamos llenándonos de su música, del dolor que no se cuenta pero trasluce en esos rostros picados de algún componente en vía de extinción y logramos entender el hastío y autodestrucción de gente que, con treinta y pico años y con dieciséis “on the road” ya reconocen que son incapaces de seguir porque “the road” les está matando. Y todo explicado en miradas heridas que dicen todo, voces cascadas y risas frugales de ángeles sucios en el umbral del delirium tremens. Suena la música y esos sujetos destrozados se reconvierten, se completan y consiguen sobrevivir a si mismos, un poquito mas.

Esa es la historia que logra contar/explicar Scorsese con mucha sutileza y bajo la coartada de un ultimo concierto.







En otra línea tendríamos que analizar “No direction home” la película con Bob Dylan. Es este un trabajo más documental donde, partiendo del personaje, su peculiar carácter y su genialidad, extravagancia y vocación nos damos un paseo por la llamada América profunda del folk hasta los turbulentos años de los sesenta y setenta, las generaciones esclavas de las utopías que terminan en otra autodestrucción patética de risa floja. Dylan es la excusa y de nuevo la historia es el producto de Scorsese. No ya una historia personal sino generacional.









Viene esta larga introducción para explicar que el sábado pasado fui a ver con toda mi ilusión “shine a Light”, el último proyecto de Scorsese, esta vez con los Rolling Stones, casi nada. Ya saben los cuatro sujetos british de sesenta años que siguen arrasando en el escenario cuando la salud lo permite. Sin ser un gran fan de estos chavales fui con la idea de verlos para entenderlos un poco más con la ayuda de Marty, que para eso es el director y mas con el aval de los ejemplos que hemos puesto antes.



Pasaron las dos horas de película y me quedé con la idea de que había visto un concierto, sin más. No pude encontrar la “historia” por ningún sitio. Reconocemos que el film es de Scorsese porque aparece al principio y al final con sus gafas de pasta, eso es todo. Entre media asistimos a un concierto, muy bien elaborado, interesante, etc (cualquier adjetivo vale)… y sin duda nos recreamos con los bailes de Mick Jagger, -que está más en forma que yo, by the way-, la discreción de Charlie Watts, la guitarra de Ronnie Wood y la máscara fantasmagórica, ida, esculpida en vicio del rostro de Keith Richards.

Si es usted un fan de los Rolling, no hay más que pedir, fair enough. Se mezcla alguna entrevista mencionando el problema de drogas. Hay un magnífico blues y yo me quedo con Richards cantando “you got a silver” con su perfil roto y fumando en el escenario.



No crean que me aburrí, no es eso, simplemente con todo mi admiración a Marty, creo que hoy en día un concierto lo puede filmar cualquiera y yo esperaba la mano invisible del maestro para que hiciera una historia a pinceladas, que de eso se trata de construir con estos materiales.



Pero no la hizo. Never mind, seguiremos atentos a sus proyectos of course.
Comentarios



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Comentarios

Enviado a las 15/04/2008 14:22:24 por zzzz
Hola MacMurphy,
me temo que no conozco la obra de Scorsese. Quizá he visto alguna película, pero salvo el nombre de la chica guapa no me interesa demasiado qué o quién está detrás de la peli.
Y los Stones, al igual que los Beatles, ni fu ni fa.
Pero todos ellos tienen fans de sobra así que no pasa nada, otros les adorarán.
Un abrazo

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Enviado a las 16/04/2008 11:18:54 por zzzz
Hola McMurphy,
yo no me arrepiento de haber votado a Rajoy, porque en ese momento hice lo que pensé correcto. Ahora me siento traicionado y tengo los ojos como platos de ver cómo se está usando mi voto.
Puede que la carrera sea larga, pero son los políticos de tres al cuarto los que traducen eso en "maravillosas" estrategias. Para mí hay motivo más que suficiente para paralizar el país con una huelga general y me da igual si llevamos 10 horas o 3 años de legislatura.
Un abrazo

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