Monday, 9 February 2009

17/04/2008 14:45:53 PASION ROTA EN A MAJOR - MOVIMIENTO AZUL

Te lo dije. Y si no, te lo digo ahora: “no dejes tu mano suelta por ahí porque iré a por ella”. Lo viste tu misma el otro día, cuando la abandonaste leve en la mesa del pub y mis garras se abalanzaron en un suspiro. Con mucha suavidad, claro, eso si, ya sabes como soy, delicadeza ante todo, que esa es la mejor vía para encauzar el fuego cuando los interiores arden.



Estabas tensa en la mañana, apenas me mirabas, concentrada en tu ensalada y solo muy de vez en cuando levantabas la mirada un poquito haciendo que tu rostro del norte se sonrojase con urgencia brotando los calores que te tiñen la piel hasta quemarse. Entonces volvías a mirar prudente al plato para musitar como suspirando al brócoli: “no-me-mires-asi”.



Yo seguía mirándote fijamente, claro, ya sabes como soy, o estas aprendiendo a saber como soy, me gusta recrearme, observar, petrificar con la mirada para no perderme detalle. Miro descarado pero con dulzura, of course, siempre con dulzura y con respeto, degustando lo que me trasmites a los ojos.



“Que te trasmito?” Me preguntarías coquetona entre mirada y huida. Y yo te contestaría que estas cosas solo se responden en verso, al oído, entre luces, o entre sombras. Pero eso no me lo preguntaste hasta mas tarde, claro. En esa mañana laboral estabas aun con los brazos y las piernas cruzadas, el corazón anudado, nerviosa, obviando mis ojos dejando tu mirar inquieto entre la ensalada y el mundo.



Si, era comprensible, lo entiendo. Acababa de llegar y los dos estábamos un poco tensos, un poco extraños, qué cosas!… tantas conversaciones, tantas confidencias al hilo telefónico, donde éramos apenas una voz en la distancia tratando de encauzar una historia, tratando de expresar lo imposible y solo consiguiéndolo en los largos silencios de respiración entrecortada…

Y allí estabas, en persona, delante de mi, hecha un nervio, con el cuerpo cruzado, enrojecida y con sonrisa de colegiala. Tú, apenas insolente en el teléfono hace unas horas, crecida y con mando, y ahora empequeñecida entre mi media sonrisa y mi mirada entera.

“Es que me siento mas segura por teléfono”, seguiste musitando al brócoli.



Llegó más gente a un rescate no querido y empezamos a elevar el tono a nivel del mundo, a refugiarnos en la frase hecha, en el comentario común, en los gestos sabidos. Disimulando y hablando en neutro, como si nada. Pero ya sabes como sois las mujeres, que no se os escapa una, que luego te interrogan tus amistades y al mismo tiempo que tus palabras lo niegan todo, tu cuerpo te traiciona con rubores, temblores y torpezas dulces. Y es que el cuerpo es mas honesto, I’m telling you...



Y llegó nuestro día, por fin solos. Yo seguía buscando tu mano mientras insistías sonriendo en ponerte al otro lado de una mesa kilométrica para evitar problemas. Sigues cruzada y con distancia hasta que por fin la mano blanca se te desliza sola en la mesa, campo de batalla, tierra de nadie, ajedrez de un solo cuadro. Se me iluminan los ojos y hago jaque mate en un movimiento.

“Te cogí!”

Atrapada en leve caricia, tu mano blanca es un puño minúsculo, esbozo de mano en la aurora, que quiere hacer fuerza, pero no la hace, se relaja en un instante, caricia mínima, mi pulgar intercede entre tus dedos y se abren en clave de pétalo carnal en un amanecer de gloria. Mis labios aparecen en tu mano en tacto que produce hemorragia en los adentros, despertar a la vida, parto de ilusiones. Separas la mano asustada y la escondes en tu regazo con pupilas dilatadas. Yo me aclaro la garganta entre arritmias.



Hacemos el silencio entre el ruido obsceno del pub y, frente a frente, como dos duelistas nos observamos en combate a primera sangre. Respiras hondo y sonríes, ya no me ocultas la mirada, no desapareces, te quedas. Yo no puedo estarme quieto, y en movimiento audaz mis piernas largas rodean las tuyas.

“Me retiro?” Digo muy serio.

“No”.



Se nos acaba el día, hay que abandonar la vida y volver al mundo. Hay que irse. Hemos deshecho el tiempo y las horas comienzan a contar hasta que te vea, cuando? No lo sabíamos entonces.



Pero apareciste en la mañana, como un milagro inesperado (ya no hay milagros esperados) con tu camiseta gris y sin pintar, una diosita aria con pecas en pijama de domingo. Y el camino al aeropuerto se hizo corto y yo tenía la esperanza de que nos perdiésemos para encontrarnos en un bosque encantado. Pero no, llegamos puntuales y tristes, se paró el coche y nos miramos sin saber que hacer. Tu hombro perturbador mostró su constelación de pecas y por un momento me quedé buscando a la estrella polar, pero temí perderme en el universo de tu cuello. Antes de abandonar el coche te rocé la mano de nuevo que habías quedado abandonada en la palanca de cambios. Ahora si respondiste y ambas manos se volvieron a entender en otro instante.

Salimos, yo con mi maleta azul a juego con mi tristeza, tu con tu camiseta gris a juego con el resto del domingo.



Y sin saber como darnos un beso, como niños sin saber besar nos dimos un abrazo. Abrazo que conservo y que cuido cada día, abrazo conjunto de calor, de olor de ti en nuestra mañana de domingo. Yo volví a mi maleta azul, y tu a la máquina de parking. Anduve hacia la Terminal, mas Terminal que nunca en paseíllo de horror y ausencia y, tras cinco pasos volví la mirada para encontrarla en la tuya.



Pero nadie se dio la vuelta, como en las películas, nadie dejó la maleta para volver y fundirnos en un beso con música de fondo y aplausos del personal.



No. Seguí mi destino dominical hacia el check-in desayunándome besos sin dar, atragantados, rota su vocación de nacer en tu boca, de perfilar las esquinas gloriosas de tu ser, de esculpirte en fuego escuchándote entre metáforas sin rima. No. Me les quedé conmigo para romperme la garganta y crear un mito en ese olimpo donde viven eternamente los besos que no se acaban de dar.



Comentarios



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Comentarios

Enviado a las 17/04/2008 15:43:59 por Arturito

El amor mostrando la realidad al deseo, o algo así.



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Enviado a las 17/04/2008 15:56:48 por zzzz
Hola McMurphy,
me encanta cómo escribes. Me he sentido inmerso en la historia que narras.
Haces bien no hablando de política.
Un abrazo

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Enviado a las 17/04/2008 16:01:20 por Arturito

A ver si te gusta, MM. Un saludo.



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Enviado a las 17/04/2008 16:32:47 por Visconti


El amor es un no sé qué, que comienza no sé cómo y termina no sé cuándo. Esa era la opinión de Mdme. du Deffand sobre el cabroncete de Cupido y no iba muy descaminada el pendón de la Du Deffand.

De modo que las roturas pasionales hay que mirarlas como se mira una taza de té hirviente. Dejas pasar un poco de tiempo y el caldito se va quedando frío y se puede tragar; hasta que te ponen otra taza delante. O te la bebes ardiendo, que es otra posibilidad.

Allegro molto vivace.

Yours,



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Enviado a las 17/04/2008 19:16:55 por Roge
Estimado MxMurphy,

precioso relato, está repleto de metáforas que me encantan. ¿Es un relato antiguo o es reciente?.

Hoy en día las personas suelen buscar el placer y no están concienciadas para disfrutar con el deseo. Ellos se lo pierden.

Qué fascinante el proceso de conocer íntimamente a una mujer, aunque lo tuyo va de mujeres imposibles, "ella" y "ésta".

Bueno, recibe un abrazo,

Roge


Ya te comenté que no era cinéfilo y que no podía seguir como me gustaría tus observaciones cinematográficas. Lo que he visto de Scorsese me gustó. Soy persona de escenas más que de películas, salvando las dos o tres de culto privado.
Por unir los dos posts tuyos: el beso cinematográfico que más me ha gustado, la primera vez que lo vi, fue el que se dieron Elisabeth Shue y Kevin Bacon en "El hombre sin sombra" de Paul Verhoeven. Luego lo he visto otras veces, en mi colección de imagenes, y ya no es lo mismo, perdió la magia, porque ese beso estaba inscrito en todo el desarrollo anterior de la película que lo anticipaba sin desvelarlo. Como en tu post en el que todo el relato de la mano,la camiseta, el hombro pecoso y el abrazo envuelto en su aroma, anticipa, sin desvelar, a la mujer que vendrá (o, si hubo suerte, vino).

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Enviado a las 17/04/2008 23:35:28 por Carabela
Url: http://blogs.libertaddigital.com/Carabela/
Hola McMurphy,has logrado ponerle musica a la prosa...o quizas prosa a la musica,como quieras ,pero me ha gustado un monton.
Congratulations!

Un abrazo desde Florida.

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Enviado a las 18/04/2008 11:56:20 por McMurphy
Me gusta como lo veis. El relato se hace mas grande en los comentarios, lo digo siempre.

Estamos entra la línea del deseo y el placer. Es en ese ámbito donde realmente nace todo y es conveniente pasar un tiempo recreándose en ello.
El placer vendrá (I hope), por tanto no hay que apresurarse. A partir de esa línea la escritura será distinta porque la percepción será diferente.

Creo que hay una gran riqueza entre esos dos limites, en el umbral en que todo es posible y hay que moverse entre un exceso de información maleada por una marea de impresiones que van y vienen lo cual produce que la imaginación esté especialmente creativa. La atención está “enfermándose” (Ortega&Gasset) y es capaz de encontrar metáforas en todos los rincones. La mujer está interpretada metafóricamente, coronada, “divinizada”. Todo en ella está exagerado y bello, y se convierte en la medida de todas las cosas. Cuando se rie el mundo calla y el mapa estelar trata de acomodarse a las estructura de su campo de pecas (ese hombro me trastornó, indeed…).

Hay que aguantar el tirón del instinto, “parar el partido” y re-crearse en este misterio que ya sabemos no será eterno. Dos cosas se pueden hacer con esto: dejarse arrastrar por las mareas y buscar el placer como inercia obvia (opción del mundo actual) o bien compartir este momento con la persona para crear un espacio, universo, lenguaje, campo de juego que constituya los cimientos para vencer a la inercia de un futuro desmitificador (opción MM)

Luego hay mas factores, of course, como es la “imposibilidad” que apunta el Gran Roge. En ese caso todo se dramatiza mas y acabara en tragedia o pasto literario (or both), dos opciones igualmente aceptables mientras seamos capaces de explicarlas bien.

En fin, la vida y esas cosas.

PS – Me gusta mucho, Arturito, gracias.


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Enviado a las 18/04/2008 16:20:48 por Caminant
Url: http://blogs.libertaddigital.com/Caminant/
¡Hermoso relato,amigo Mc!.El amor y su expresión es la maravilla más preciosa de la Creación.

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Enviado a las 18/04/2008 17:17:25 por emiddcc
Url: blogs.libertaddigital.com/emiddcc/
Hola McMurphy; Gracias por tan bonito relato.La vedad es que me gusta mucho tu forma de escribir.Tienes una forma muy agradable de comunicar..Creo recordar, que no es la primera vez que te felicito por ello. Un saludo muy sincero.

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Enviado a las 18/04/2008 21:15:25 por mami_ta
HolaMurphy.
Cuando me he percatado del tiempo que hacía que no venía a comentarte me he llevado un disgusto, ¿cómo he podido abandonarte tanto tiempo? Sí, claro, fémina y, por tanto, inconstante.

Un hermoso relato lleno de emociones. Escribes con tal apasionamiento y lirismo que logras comunicar perfectamente aquello relatas.

Al leerte se perciben los roces, los olores, se ven, más que se imaginan, los rostros y se sienten las ansias de los protagonistas mientras se escuha el murmullo de las conversaciones del entorno. Precioso a pesar del final.
¿Hay que rezar para que exista el reencuentro?

Besos primaverales con frío y lluvia, pero no me quejo.

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Enviado a las 25/04/2008 01:34:29 por Veedor
Url: http://blogs.libertaddigital.com/Veedor/
La belleza está en los ojos del que mira. Veo que sabes mirar y que la otra persona es una disculpa, un lienzo sobre el que pintas tus sueños. Escribir es lo tuyo, ya te lo he dicho otras veces.

Recibe un saludo.



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