Monday, 9 February 2009

23/05/2008 13:27:20 DE ARTISTAS, ESPAÑOLES Y HOMBRES

"There is no such thing as art - there are only artists."



Comienza el gran Gombrich su “The story of Art” diciendo que no existe esa cosa llamada Arte, sino que lo que realmente hay son artistas. Esta frase de cabecera modela todo el estudio siendo la guía directriz para encaminarnos por toda la aventura artística a través de los tiempos.



Uno lee esas cosas en su exilio prematuro y dandy como un rey golfo-valga la redundancia- (con la diferencia de que yo trabajo para ganarme la vida, claro), e inmediatamente aplica la frase a la Patria que pulula entre el corazón y el otro lado de la marina: “no existe esa cosa llamada España, lo único que existe son los Españoles”. Sucede que una vez formulada esa frase, se hace el silencio en la isla y se queda uno con el gesto pensativo como si algo de verdad se hubiera traslucido en una grieta luminosa, de esas que nos gustan al gran Roge y a un servidor. Porque está claro que existe “eso” llamado España -y cuanto mas se niegue mas está presente- pero también es cierto que “eso” llamado España no es un ente efervescente y mítico colgado de un infinito ininteligible y que por causas automáticas nos preexiste y seguirá de cualquier forma hasta el final de los tiempos como un “lugar” inevitable.



No. Si la España como útero caliente generado en la Historia, meseta preñada capaz de procrear hermanos iguales en derechos y diferentes en rarezas ha llegado hasta aquí, es porque “esos” que se han querido llamar Españoles han decidido “hacerse” a la imagen de su madre, adoptarla y con ello auparla, mostrarla de generación en generación en esfuerzo titánico y esforzado para seguir procreando Hombres. Así es como los Españoles en la Meseta o fuera, en oficinas o cuevas, en iglesias o… en palacios iba a decir, (pero me temo que no hay ya españoles ocupando palacios) ejercen de españoles en eso que se llama dar testimonio de lo que uno es y de lo que uno puede aportar al resto del género. Sin panderetas ni eslóganes ni aullidos obscenos de aldea. Sino con alegre muestra y respeto de lo que uno es, de donde viene y lo que significa.



Pero claro, es muy difícil ver esta clase de unión hacia la historia hoy en día en un escenario donde cualquier referencia a la familia, madre, padre, rima con asilo, cuando el ejercicio de libertad individual implica ratios de cien mil inocentes acribillados al año creciendo al 3% (y si es al 4 mejor, mas libertad ejercida), con un paisaje perfilado de tanatorios, clínicas abortistas, asilos de exilio de interior, de toda la estética ultramoderna nacida bajo el manto del Progreso y que no significa otra cosa en el fondo que el revestimiento de la llamada cultura de la muerte. El estilismo de un enterramiento en vida para dar amplios espacios a la autodestrucción de humanos que sobreviven entre la nada y el vacío.



Y uno se da cuenta de que ya no hay españoles, porque en el fondo ya no hay hombres, porque ya no hay nada mas que una triste supervivencia sin horizontes que gasta todas sus energías en hacernos entender que la coherencia pasa por el vacío y que sin información “objetiva” para decir nada de eso que se llama Realidad, preferimos siempre la coherencia del fango y la nada envuelta en seda que la esperanza desnuda, humilde, cierta, trascendente, humilde otra vez (entender esa palabra sería cambiar casi todo). Porque no hay nada que trascender, estamos a gusto en nuestra mierda, modelando figuras con heces y manos agrietadas, sucias. Y es que “son cuatro días, joder” no queremos valles de lágrimas, sino lluvias de semen, delirium tremens, carcajadas histriónicas, risas flojas. Queremos ser simpáticos, buen rollo, alegres, muy guais y muy “gueis”…



Y España aparece oficial y agonizante, descuidada cual putilla vieja envuelta entre chaneles, atada por los proxenetas de un parlamento donde solo cabe la simpatía, con música de chikilicuatre al fondo con familias de géneros diversos hechas de frustración y bajo el almohadón entrañable del entierro y escarnio diario de los Españoles que no jugamos al juego.



Porque nosotros no jugamos.



Nosotros: los reaccionarios, los nacionales, los fachas, los rancios, los casposos, cualquier adjetivo que moleste al establishment me gusta -mi blog está bautizado nada mas y nada menos que por el abad de Montserrat (que el diablo te confunda, cabroncete, ten un buen finde) – nosotros, digo, no cabemos en los ratios de la modernidad.

Nosotros somos los abortos del sistema, en unión con los cien mil inocentes que caen cada año bajo la libertad moderna, los mutilados del terrorismo, los que nos sentimos incapaces de reír las gracias del PIB, los que podemos decir aunque estemos totalmente solos que esto no funciona, que hay un crimen matinal y silencioso y que los cobardes callan. Que el silencio no viene de Dios, viene de nuestras cavernas, que estamos mudos, muertos sin saberlo.



Y entonces entiendo la frase. Y entiendo con tristeza que España, como el Arte, como las grandes palabras no existen sin Españoles y sin Artistas. Así como la Humanidad no existirá sin Hombres. Y solo cabe la esperanza de que España se descubrirá de nuevo en esas barcas de hombres libres que habla nuestro dear Visconti, donde en el naufragio de la desolación nos subiremos para cuidarnos, para crear, para reconocernos Hombres, renacer en suma y sobrevivir a un mundo que le encantaría abortarnos en el ejercicio de su sagradísima diosa llamada libertad.

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Comentarios

Enviado a las 23/05/2008 18:15:25 por mami_ta
Hla Murphy.
No creo que la diosa de ese mundo de lluvias de semen, delirium tremens, carcajadas histriónicas y risas flojas sea la libertad. Sus ídolos son el placer, la anarquía y el poder. La libertad es la que nos mueve a los demás, a los casposos,los reaccionarios, los nacionales, los "fachas", los rancios, a seguir manteniendo un sistema en el que esa patulea puede vivir estupendamente haciendo uso de unos derechos que mantenemos nosotros y que, por otra parte, nos niegan.

Estamos viviendo unos tiempos tan absurdos y enloquecidos que parece como si el ser humano hubiera mutado a un homínido sin inteligencia y sin empatía.

No es posible reconducir las cosas, estamos viendo como los que aparentemente tenían sentido común se han lanzado de cabeza al fango efervescente y mítico en el que todas las ideas locas encuentran su caldo de cultivo.

Estamos de lleno en una decadencia que romperá los moldes en los que habíamos encontrado acomodo y sentido. Desde ahora sólo seremos espectadores del cambio que rezan para que surja algún protagonista que quiera empezar de cero. Lucha bastante arriegada por lo larga e inutil a la vista de las generaciones que empujan.

Triste actualidad, pero no hay otra cosa y hay que seguir adelante y luchando como sea.
Besos.

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Enviado a las 23/05/2008 18:23:11 por McMurphy
Hola Mesetaria,
la libertad con minusculas es la coartada para el crimen matinal del mundo. Todas las palabras estan vacias de sentido, todo es una trampa.

En todo caso yo no soy pesimista en absoluto aunque los adjetivos parezcan tremendos. Llevamos mucho tiempo equivocados y es hora de limpieza. Las cosas se tienen que poner muy mal para que todo se renueve. No quiero que haya tristeza en el articulo, es solo un dibujo de una decadencia que no se quiere admitir. Aqui el problema no es ZP ni Rajoy, el problema es la perdida del Sentido. La vida esta dada por supuesta y el hastio nos come.

Un beso muy fuerte. Me voy a dar una vuelta por sunny Dublin que hace buenisimo hoy. Buen finde, darling.

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Enviado a las 23/05/2008 18:23:27 por Visconti

Y de hoz y coz nos ha metido usted en lo tenebroso y tergiversador del mundo y, aunque nos calcemos anteojeras de mulo para el ahorro de su visión, tanto da porque eso es lo que se ve y lo que hay: violencia y mentiras por carretadas y, ¡cómo no!, el arte siempre a favor de obra, es decir, de peldaño o dorada peana de las mismas.

Y es que, como ya hemos comentado y es cosa conocida, este fin de fiesta que ahora estamos presenciando, que acabando está aunque algunos crean que estamos de estreno, empezó en aquella Revolución que cantaba madrigales a la egalité y a la fraternité mientras decenas de cadáveres de niños pasaban bajo los puentes del Sena y no había ojos para ellos.

Ya entonces, la libertad era ya la esencia de la naturaleza humana, porque así lo habían decidido los filósofos y hjecho realidad los hombres de acción. Desde entonces, el cambio continuo, la permanente transformación de todo, se convirtió en esencia de la naturaleza humana produciendo una grave mutación antropológica, en cuya piel todavía vivimos.

En virtud de aquella nueva visión del hombre, la esencia de su naturaleza era la libertad por lo que ya nada se tenía por fijo o se daba por descontado sino la cadena misma de las sucesivas mutaciones del tiempo progresivo. La Revolución fue así, y por vez primera en la Historia, una idea y, al tiempo, un hecho real, especulación y fenómeno. Y todo esto en consonancia con las ideas de los nuevos filósofos que no tenían ya interés alguno por conocer el mundo sino por transformarlo.

Pero los filósofos, aun fascinados con lo que estaba pasando, seguían preguntándose el porqué de la existencia del mal, y de un mal infinitamente más perverso y abrasivo, en un mundo y en un hombre nuevo que habían sido transformados por la realización, en fin, de ideas y principios racionales, buenos, altruistas, generosos y liberados de los viejos yugos. ¿Cómo era entonces posible la persistencia del mal?

Hasta que alguien advirtió que el mal, y un mal radical, provenía del propio cambio que en la naturaleza humana emancipada de lo que hoy llamaríamos antiguas servidumbres, se había producido. Y la razón se hace política en la medida que elabora un nuevo concepto de hombre. Y por eso nada queda fuera de la política -lo que hoy se llama diálogo-, nada fuera de la violencia de la política pero, sobre todo, nada que estufiera fuera o por encima de la política misma.

Ninguna voz o instancia pre-política podía ya salvar a los hombres de su progresiva marcha en la historia. La voluntad humana se convirtió así en el demiurgo, en el hacedor Supremo. Como dice Rosenfield, desde ese momento la historia política de la humanidad es la historia de la creación del hombre por sí mismo.

Y, claro, ahí están los resultados.

(Tenemos una soirée pendiente...)


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Enviado a las 23/05/2008 19:04:29 por Cualquie
Hola, Mac. Si no existe España tampoco exite el mundo, porque el mundo está hecho de países y si no existen éstos no puede exitir tampoco.
No merece la pena darle vueltas, fíjate qué cosas se dan, como ésa de la discriminación positiva, ayer todos eramos iguales, sin difrenecias de sexo y esas cosas, ya no, y mañana vete a saber, cualquier cosa es posible. Quien está a gusto con unos principios sin dar bandazos, está destinado a sufrir en este mundo "modernista" que para no aburrirse cambia todo aunque pisotee su propia lógica.

Escribí un post que se llama Memorias de un pianista que te gustará, después de escribirlo lo releí y me recordó alguno de tus escritos.
Un abrazo fuerte.

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Enviado a las 24/05/2008 04:44:52 por Carabela
Url: http://blogs.libertaddigital.com/Carabela/
Hola McMurphy,muchas gracias por tus comentarios¡como se nos nota la nostalgia de España!

Me encanta como escribes.

Un abrazo.

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Enviado a las 26/05/2008 00:18:44 por Roge
Estimado McMurphy,

yo creo que {España}, al igual que {Cataluña o Catalunya}, {Australia} o {el Kurdistan}, pertenecen en el ser humano a la categoria de lo psicológico que está anclado en potentes y ancestrales rutinas biológicas.
Todos los paises y pueblos se conformaron y se conformarán por la voluntad de unos pocos, con heroicidades y mezquindades, y con la sangre o la indiferencia de muchos.
Yo me siento español, pero creo, aunque me joda y mucho,que sentirse catalán y sólo catalán,es tan interesante o tan estúpido,como sentirse español.

En otro orden de cosas yo creo que el mundo está en un momento muy interesante, con infinidad de alternativas, de gente pensando, intentando mejorar, explorando el vivir sin dogmas que no comprenden. Personas pasivas y gente extraviada han existido en todas las épocas.
Creo que nuestra mirada sobre los no cristianos debe ser optimista, compasiva.Debemos confiar que encontrarán el camino, al menos muchos de ellos.Cuanta menos carga llevemos en las alforjas para este viaje, mejor que mejor, más libres seremos para cambiar de una forma provisional a otra.

Bueno, recibe un abrazo.

Roge

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Enviado a las 26/05/2008 12:15:07 por McMurphy
Yo no creo que todo esto de “sentirse” español, catalán… sea en el fondo muy relevante. Pertenece más a mi modo de ver a un romanticismo sentimental y rosa. Mi idea es que estamos en una época de sentimentalismo muy vacío, un instinto muy básico y una intelectualidad de corto alcance. Todo esto lleva, creo yo, hacia un tobogán de autodestrucción. Una autodestrucción que abarca muchos niveles: personales (cada vez resulta mas difícil imaginar una pareja junta hasta la muerte por ejemplo…), visión negativa de la historia (todo se ha hecho mal y nosotros estamos aquí, “a pesar de”), interpersonales (abortos y asilos, que de esto nadie dice nada pero para mi es lamentable)… eso creo yo que es la consecuencia del hastío. Se me asemeja a la actitud de los adolescentes malcriados que, teniéndolo todo no lo aprecian y terminan estropeados por aburrimiento, falta de ilusión... estamos creciendo mal.

Tengo el mayor de los respetos por los no creyentes, faltaría más. No estoy yo para dar consejos y cualquier esfuerzo por superación es válido. (Yo creo en Dios por tradición y sensación, lo cual es bastante patético, pero es lo que hay no me oculto ni quiero dar una impresión falsa. Intento ser honesto con el tema).

El problema es que no creo que estemos en la dirección adecuada. Me parece que nos estamos limitando por una actitud esencialmente vanidosa y arrogante que hace creer que el ser humano está en control del mundo y lo desarrolla a bandazos de utopía que no dejan mas que cadáveres.
Estoy leyendo ahora a Dawkins, “the god delusion”. Me gustaría saber que opinas, Roge.


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Enviado a las 26/05/2008 17:42:32 por Cualquie
Hola, Mac. Ya imginaba que te iba a gustar.
Seguro que hay miles de pianistas, casi todos, con mmás vivencias que yo, porque yo, cuando tuve mi primer hijo, empecé a trabajar menos; he cuidado a los tres. Después me encerré entre cuatro paredes y p´racticamente no he salido, pero me quedan los recuerdos.
Un abrazo muy fuerte.

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Enviado a las 27/05/2008 15:27:55 por Cualquie
Hola, Mac. No le oía en esa época. Sólo quiero he tratado de transmitir que los humildes necesitan esas voces que se quejan por ellos.
Un abrazo fuerte.

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Enviado a las 28/05/2008 01:13:36 por Roge
Estimado McMurphy,

Intentaré contestarte el jueves. Ahora es tarde y me siento cansado.

Recibe un abrazo y buenas noches o buenos dias,

Roge

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