Monday, 14 September 2009

LA TRILOGIA DE LA SUECIA NEGRA



El otro día nuestro compañero Buggy nos escribía una magnífica crítica sobre la serie de libros que han constituido todo un record de ventas estos meses en España y en toda Europa: La Trilogía Millenium de Stieg Larsson. Tras leer su artículo, lo comenté, pensé sobre ello y yo también quisiera dar mi opinión del asunto.



La primera vez que vi esos libros fue en un VIP de Madrid acompañado de mi amiga Nuria. La portada me llamó la atención: era un dibujo moderno de una chavala con pinta de anoréxica, tenía las manos atadas, un vestido rojo y la mirada extraña fija en el espectador. Los títulos me parecieron rarísimos: “los hombres que no amaban a las mujeres”, “la chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina”… es decir, que con esas pistas no me interesó mas el tema.


Pasó el tiempo y un día me llamó Nuria para decirme que había estado sin dormir ni comer durante unos días porque no había podido parar de leer los libros de Larsson. Me ordenó rápidamente que dejara todo lo que estaba haciendo y me pusiera a leerlos. Yo como no puedo negar nada a Nuria lo dejé todo y naturalmente me puse a leerlo. En inglés, claro. Fui a comprar el libro y la cosa ya sonaba un poco mejor: “The girl with the dragon tattoo”,the girl who played with fire” y “the girl who kicked the hornets’ nest”… en fin, parecía más serio. Empecé a leer las historias y es cierto que estaban diseñadas para devorarlas. Se nota el trabajo de un periodista-escritor listo, con escuela, que sabe donde hay que cortar y pegar, que eso también es importante, no es fácil hacer algo que guste a mucha gente. Lo leí muy rápido, me pareció bien, sin mas, trama entretenida para olvidar pronto y me quedé con dos cosas importantes:


1. La descripción de la protagonista y el “sexo nórdico”. Es una criatura atormentada y genial de estética moderna entre anorexia y piercing. Por unos sucesos terribles ha quedado traumatizada y vive en una especie de coraza sentimental “semiautista” que hace que sus relaciones afectivas estén marcadas por el sexo. Es interesante porque mas allá de que sea homo, hétero o bisexual (hay infinitos géneros ya saben) , ella solo puede expresar su afecto a través del sexo. Pensé que esto es una figura muy moderna. Un poco simboliza el enfoque que del afecto hacen los modernos sistemas educativos. La consecuencia de que la educación sentimental se olvide hace que los afectos se “sexualicen”. Todo aderezado por la forma tan “a la sueca” que tienen los protagonistas de relacionarse. Me recuerda el concepto inglés de “soulmate” cuya traducción a amigo íntimo no lo explica de forma suficiente y del que habría que hablar mucho.



2. La imagen de Suecia. Este punto me parece realmente importante. Yo siempre creo que la imagen que perdura de un país o de una tierra determinada es la que dejan los escritores, más allá de que sea cierto o no. Por ejemplo, nosotros nunca sabremos cómo fue realmente la Inglaterra victoriana, pero después de leer a Dickens la Inglaterra que queda es la que la que él ha descrito. De Suecia puede pasar algo parecido. No me importaría que los dos pilares míticos con los que nos han martilleado durante años: la socialdemocracia y el amor libre pueden quedar arrasados por la pluma de Larsson.


El comienzo del libro ya nos pone en un marco de corrupción empresarial de alto nivel donde desde el gobierno hasta los medios de comunicación juegan una partida de cartas marcadas a partir de subvenciones y fraudes en contra de cualquier concepto de legalidad y libre mercado. El autor desde luego sabe de lo que habla porque se dedica al periodismo y conoce el tema.


Respecto al mito del amor libre y las relaciones sexuales tan idealizadas de esas tierras también vemos que están encubiertas por dos matices importantísimos: las cifras de maltrato a la mujer y la importación de prostitutas del este.


Se agradece que este tipo de informaciones, aunque sea en forma novelada, lleguen a países tan acomplejados como el nuestro. Un país de aldea tachado de leyendas negras que cree que la virtud se encuentra en otras fronteras. No es así y yo hablo también por experiencia.


Solo por eso quisiera dar mi enhorabuena a Larsson, que por cierto ha muerto muy joven, espero que no haya sido por hablar demasiado.

3 comments:

buggy said...

Hola Mc,
además la novela peca de un simplismo alarmante: el periodista super-íntegro, la hacker-imparable, la amante super perfecta y super tranquila, el rico super-rico. Todos los personajes son super-algo.

Y las situaciones se resuelven gracias a los superpoderes o a los supermedios. ¿Qué necesitas para resolver un crimen de hace cuarenta años? Toma, todas las fotos que quieras. Desde cualquier óptica. ¿Cómo conseguir la información de algo o fastidiar a alguien? Venga, ahí tienes a la super-hacker con sus super-poderes, capaz de conseguir cualquier cosa que haga falta y cuando haga falta.

Las situaciones comlicadas se resuelven con superpoderes. A mí me parece simplista. Quizá el guión plantea una situación original, pero resuelta por el autor con muy poca solvencia.

Y lo de que la gente esté intrigada por conocer el final, me parece de poco mérito porque al fin y al cabo al principio solo te cuentan parte de la historia, por lo que el misterio es obligado e inevitable.
Un abrazo

McMurphy said...

Muy de acuerdo con el punto de Buggy.
Respecto a la trama y la forma de solucionarla me recuerda (salvando las distancias) el simplismo absoluto del famoso Código da Vinci. Las novelas se devoran por la forma en que están contadas (“o cortadas”). El éxito de este tipo de novelas creo que está fundamentado mas en el entorno que en lo que realmente pasa. Aquí se está hablando de abusos, de violaciones, de una serie de crímenes que están de moda y con una protagonista muy bien construida y que representa una imagen muy moderna.
De hecho es el único personaje que me parece trabajado. El resto están mas dentro del arquetipo aburrido nórdico: seres humano eficientes pero sin substancia :-)
Abrazo

Mercedes said...

Personalmente, me preocupa mucho la producción literaria, y artística que se está dando y alentando sobre todo en España. Cierto es -o me lo creo, porque quien me lo ha dicho sabe bien de lo que habla- que es un arte (comprendiendo tb la literatura) más inteligente, en el sentido de que el espectador ha de mirarse en el espejo de la obra, porque al final es el espejo de la...sociedad?.

De esa manera, hemos pasado (por poner un ejemplo extremo) de las estatuas de Cánovas, con una languidez, una perfección y una sensibilidad extrema; a los cyborgs sangrantes, con puñal clavado.

Se apuesta por lo simbólico. Te doy trazos, y tú, a tu manera, te reflejas, y te interpretas. Pero, ¿estamos educados para interpretar ese simbolismo, o nos quedamos con el símbolo, y por lo tanto, nos destruimos un poco más con este tipo de manifestaciones?.

Yendo a Larsson. Me parece fenomenal (porque no me parece ni bien ni mal, digo) que un libro, de repente, haga "boom" e invada los hogares españoles. O que le den premios http://www.legaltoday.com/index.php/actualidad/noticias/stieg-larsson-premiado-por-el-cgpj
pero el mostrar ya casi continuamente seres destrozados, al lado de seres destrozados, y a la vez virtuosos en extremos que a la sociedad ni ayudan, ni apoyan, ¿no nos destruye un poco más?.

No es que yo sea pesimista, -es más me considero lo opuesto-. Pero este tipo de cosas me preocupan en una sociedad de tan poca seriedad y formación como la española. Una sociedad donde el rectorado de la universidad de Málaga aprobó ayer (o anteayer) dar un doctorado honoris causa a Antonio Banderas.