Thursday, 22 October 2009

DUBLIN MARATHON

El Maratón de Dublín se acerca y un servidor estará en la barrera. Quizá este año cambie la ropa deportiva por la cámara y vea otro aspecto de la carrera o quizá ni siquiera quiera verlo. En todo caso queda mi homenaje al esfuerzo de los individuos que serán héroes por un día y se sentirán moldeados de Sentido y Gloria entre el sudor y el dolor.



Esta es la crónica que hice en pasadas ediciones, cuando yo estuve allí…





ALL'ALBA VINCERO!







Llegó el día. Me levanto a las seis y apago el despertador sin que le de tiempo a sonar. Hay un mensaje en el móvil: “Good morning, good luck”X.


Descorro las cortinas y la marina se confunde entre las tinieblas. Fuera hace frío y el silencio del mundo se acuna en la respiración feliz de mis padres que, cual pacíficos angelotes guardianes, descansan en la habitación de al lado.


Comienzo a estirar un poco cerca de la chimenea, me ducho y preparo el desayuno, ese primer esfuerzo del día: café, cereales, yogurt y fruta. Lo como todo con mucho esfuerzo y en silencio.

El alba se va imponiendo mientras preparo el uniforme de la batalla y mi bolsa en un ritual de soledad y orden que me encauza los nervios. Tengo buen cuidado en colocar el dorsal con el chip en la camiseta para que se fije bien con los clips.


Mi madre viene a la cocina y me pone el café. Rezamos un poco, aparece mi padre y se despiden con un abrazo del hijo-pródigo-de-salón que promete volver cuatro horas más tarde con una sonrisa mística, medio anémico y lleno de dolores para reclamar un beso.


- No te canses mucho, hijo. Si ves que no puedes te paras, vale?

- No te preocupes. Si veo que me canso, me relajo un poquito y luego sigo más tranquilo. Vosotros no os preocupéis por nada. Nos vemos en cuatro horas…


El taxi está reservado a las 7. Llega puntual.


- To Merrion Square, please.

Cyaran, que así se llama el taxi driver me pregunta si he visto la película “The 300” y digo que todavía no. Me dice que allí explican el origen del Marathon y me cuanta la hazaña de Pheidippides.


- Pero Pheidippides muere al final de la carrera, no? Le digo sonriendo.


- Well, no le quería mencionar ese detalle para evitar la presión


Nos reímos, me cobra treinta Euros y me desea buena suerte.


El centro está muy vacío a estas horas. Me pongo el Mp3 para relajarme y escuchar a mi amigo Jim rugir desesperado “Never saw a woman...So alone, so alone”.


Los altavoces nos urgen a dejar la bolsa y, aunque queda mucho tiempo, nos vamos acercando al punto de salida. Es importante ir al servicio un par de veces antes de empezar. Dejo mis cosas, me quedo con una botella de agua y camino envuelto en una bolsa de plástico que me protege el cuerpo. Es una mañana hermosa pero helada. Van llegando las diferentes nacionalidades y los acentos se confunden en la isla. Un señor con gafas grita: “Geen numbers right, white numbers left”!! mientras separa a los corredores irish de los del resto del mundo.





WELCOME TO THE ..TH EDITION OF DUBLIN MARATHON!!! Rugen los altavoces con rabia en el centro de la ciudad, a la altura de Fitzwilliam Square East. La fiesta va a empezar y la atmósfera se inunda de adrenalina y sonrisas nerviosas. Los tambores comienzan a batir y trato de acompasar su sonido a mi ritmo cardiaco para hacer un calentamiento suave.


Nos animan a acercarnos a la salida y la procesión se encabeza por los profesionales- esos tíos menudos con cara de velocidad recién llegados de Kenia o de Ucrania que terminarán a las dos horas y poco- las “Elite ladies”, y los atletas en sillas de ruedas. Luego un gran masa que aspira a hacer esta locura en menos de cuatro horas (ahí está el gran McMurphy from Spain, un aplauso, por favor Yeeeeeeeeaaahh!!) seguidos por los más realistas del “over 4 hours”.Cierran el grupo la pintoresca cofradía de los “walkers”- los que hacen el recorrido andando, disfrazados de superman o el gato Félix- y demás asociaciones surrealista y simpáticas…


El altavoz da el último aviso hacia la gruesa línea blanca mientras se va haciendo el silencio al caminar. Es este un viaje iniciático que lleva unos minutos debido a la cantidad de atletas inscritos (11.000) y donde aprovechamos para esbozar una plegaria.


Ya no hay vuelta atrás, pongo el cronómetro en marcha y estallamos en un grito que nos arroja a la vida.




AL PASO ALEGRE


La táctica es clara: controlo, conozco y entiendo mi cuerpo en movimiento durante dos horas, por tanto esa parte se hará muy tranquilo. Después, a negociar. Tenemos un tiempo ideal grabado en las neuronas pero no hay que obsesionarse. Lo importante es que el cerebro controle, el subconsciente no se revele y el tobillo no se tuerza.


Es un paseo triunfal de día de fiesta por el centro de la ciudad en clave georgiana donde el personal nos saluda, nos lanzan besos y nos hacen fotos. Observo que todos los alemanes me empiezan a animar como locos… Claro, me lo temía. Ocurre que visto unos pantalones con la bandera nacional pero debajo de ellos llevo un short pegado de color negro que sobresale. La camiseta es blanca y cubre la primera banda roja de la bandera, por lo que los colores visibles son el negro el rojo y amarillo… lo que provoca el despertar del los sentimientos patrióticos de amables teutonas que me sonríen a cada paso mientras yo digo “danke” son sonrisa tímida.

Dejamos el Georgian style y nos adentramos por el Phoenix Park. Grupos de corredores esprintan hacia los muros para hacer un “pis”, otros a los árboles para un “pos” y es que hay que estar preparado para todo y queda mucho viaje!


Voy a buen paso, haciéndome con el asfalto, sintiendo mi cuerpo, con alegría. Puedo acelerar más pero no quiero, luego se pasa factura al final. La primera hora es peligrosa. Mis hemisferios cerebrales llevan las riendas y el paso es constante y regular. Los paisajes son hermosos y disfruto de las vistas y del tiempo fresco mientras observo a mis compañeros de fatigas.


Me llama la atención un atleta con una camiseta amarilla que muestra el anuncio de un teléfono de ayuda a las personas depresivas. El hombre corre aparte del pelotón, como torcido y aislado, tristísimo. Si, se ve que está deprimido.


Llegamos como por encanto a la media distancia. El tiempo es fantástico: 1hora 55. Había planeado hacer la milla a 9 minutos y lo he rebajado. En las segundas vueltas suelo mejorar bastante y mi objetivo de menos de cuatro horas parece estar cerca. En todo caso no me quiero volver loco porque una maratón no son dos-medias-maratones juntas y porque se muy bien que tengo cita en el abismo. Allí me dirijo, acelero un poquito porque no quiero llegar tarde.





15th Mile - DE PROFUNDIS-“Moss Don't Grow on a Rolling Stone”

El paisaje se hace plano, la carretera se empina y el silencio se vacía inquieto en una música muda de zancadas, expiraciones y toses. Es el preámbulo de la cita. Llega puntual. Ya no hay edificios, ya no hay tambores. Las ambulancias empiezan a ocupar los laterales.


La carretera se interioriza aullando desde los dedos de los pies hasta las rodillas, se expande por el cuadriceps y se concentra en la espalda. Aspira a llegar al cuello mientras va contrayendo los brazos. Es una conquista sutil. No viene de repente, no.


Está latente desde el principio pero no se notaba. Estaba maquillado por la euforia, la ilusión, la sorpresa, los hidratos de carbono… Ahora aparece como es en realidad: poderoso, bravo. El dolor esculpe mi cuerpo en barroco arrogante, la profundidad-hacia-fuera estalla en el acantilado que separa la energía de la grasa, en ese eslabón perdido que articula la acción.


El cuerpo toma conciencia en su dolor y mi respiración atrona en clave de réquiem las cavernas agrietadas de mi oquedad interior. Mi cuerpo se refugia en su dolor, se identifica con él y trata de arrastrar a todo el Ser al pozo oscuro buscando la emboscada en la jungla de un ego dolorido e incompleto. El dolor trae desconfianza, desconcierta, fragmenta, intimida, aísla y porta un batallón de fantasmas interiores. El cerebro se asusta, delega el mando y se inunda de egos divididos y crueles. Criaturas que se alimentan de delirios y desembocan en la utopía hueca. El coste de oportunidad se barniza de gloria. Todos los yos que podría haber sido se me aparecen con sarcasmo. Miro alrededor y veo lo que soy: uno más en medio de un baile de yugulares encarnadas, un vacío inmenso en el medio de ningún sitio. Veo asfalto y pena y siento nauseas en mi boca.


Toso para vomitar pero no tengo nada dentro.






Sabía que vendría. Y quería esperarlo a “porta gayola”, respirando hondo y de frente. Con amor. Yo no soy mi dolor pero le quiero. Es mío. Uno ya sabe que vivir, correr un maratón es tomar la decisión de unirte a tu dolor. Recibirlo en su desnudez para envolverlo en el capote ardiente hilvanado por sudores externos y lágrimas internas. Y con él, hacer una faena hermosa hasta la muerte buscándose en cada cruce de temple y distancia para, ignorando la cobardía y la temeridad, desembocar juntos en el Sentido.





Pero la carga es pesada. Me agobio, respiro hondo, toso, necesito ayuda. Estoy preocupado porque creo que tengo algo raro en el segundo dedo del pie izquierdo. Miro y hay una silueta roja en el borde del playero. Ya me pasó una vez pero esto es solo la milla 15!


Bajo un poco el ritmo y me dejo pensar rezando, me dejo rezar pensando. Respiro más hondo y sigo.



Porque aquí lo único importante es seguir avanzando, y seguir, y seguir, y seguir, y seguir…



THIS IS THE END


Última hora.


No era esto lo planeado, no. Tenía una carrera en la cabeza que no contaba con el dedo. El dolor muscular se controla, lo conozco, pero el dedo se me está rebozando en carne viva y llevo nueve millas así. Estoy en la 24. En la 24 joder!! No queda nada, el tiempo es bueno pero esto me está acribillando. Se me acaba la lírica y los cálculos están en suspenso.


No puedo creer que me tenga que parar en la milla 24, only two miles to go!!, Empiezo a declinar el verbo To Fuck con increíble fluidez y soltura: Fuck ME, I’m Fucked UP, tell the fucking race and toe to fuck OFF!!!


Me estoy haciendo viejo, joder! Cojo dos botellas de agua me empapo con ellas, y paro - que vergüenza - durante 45 segundos. Estoy enfadado pero hay que hacer balance: quedan dos millas, estoy en tiempo y hay que llegar. Las últimas millas se hacen por dignidad, por tu madre, por Dios!. Sigue!


Me queda un acelerón. Siento que estoy arrastrando cemento, o bronce mejor. Me voy convirtiendo en gloria, a juego con las estatuas de la ciudad. Es un proceso-de-glorificación donde solo mis ojos demuestran vida, el resto es una máquina, un toro muscular y salvaje de rabia y fe que corre a embestidas.



Una niña me da un caramelo, su madre una botella de agua. Todos nos sonríen y gritan. Gracias a Dios las alemanas me siguen animando



No puedo más, me vuelvo loco mirando el reloj. Tengo que hacerlo a tiempo, con dedo o sin dedo. La ambición fatal y hermosa, Lady Macbeth, me posee y me susurra proezas al oído. La dulzura tierna Blancanieves me dice que ya está bien, que voy bien, que no me mate. Pero uno siempre ha tenido debilidad por las fatales y se deja, se deja. Gasto mi último acelerón y voy directo a la cumbre.


Mi secretaria Sandra ha vestido a sus hijas pelirrojas de bandera española, saludo deprisa.


I’M COMING, I’M COMING!!


College street aparece imperial con su Trinity, torcemos a Nassau, ONE TO GO, ONE TO GO!! La urbe se me abre gimiendo aplausos por Leinster Street. Soy una caricia descarada, descarnada y ansiosa. Se estrechan las aceras. No veo nada, todo son rostros, gestos cuyos gritos moldean mi respiración rota. Me arrojo con espasmos por Clare Street.


300 yards to go!!

Una manta de sol de invierno invade Merrion Square West. Esprinto en mi último suspiro y me embisto llorando como un niño hacia la puerta infinita que porta a la autoestima mientras oigo gritar mi nombre a lo lejos.





5 comments:

FRAN said...

WILKOMMEN, Bienvénu, welkome...!!!

Cómo va todo, Almirante? Creo que Irlanda (y Dublin, particularmente) están preciosos en... ¡cualquier época del año!

Si puedes, bébete una cerveza a tu salud y a la mía. Sabes que me gusta la Murphy's, la tostada. Tú tómala rubia, negra o como te apetezca. Todo menos correr maratones. Eso déjaselo a los 'mensanos', que los 'corporesanos' sabemos lo que nos conviene...

Abrazos, Almirante.
Sigo de vigía, solo,
en mi faro...

Hasta pronto, amigo.

FRAN said...

Welkome? Welcome? Wilkommen?
Mejor hablemos en CASTELLANO, leches.

BIENVENIDO, amigo, a tu talante mesetario. Lo demás, es silencio, o...
literatura.

¡Y viva nuestro amigo, el tío Paco Umbral!

Que Dios te bendiga, hispanoirlandés sonriente!

ariovisto said...

I remember when you published this post, and I remember the headless photo where you can see a yellow and red shorts. I noticed then.
Life is a marathon where, as Cela said, "who endures wins": dosed, have intelligence, have the conviction that you will arrive and be clear about your straight line ... even if you're the last.
Best wishes, Mc, a strongerrrrrrrr hug

buggy said...

Hola Mc,
pues no te hacía yo deportista...
Si publicaste este post hace tiempo, como dice ariovisto, no lo recuerdo.

Yo no soy de tantos sufrimientos, y así me crece la panchorra. No me llama algo tan duro.

Me ha llamado la atención que digas que "el subconsciente se revela", o algo así. Podria ser con b o con v, claro, y en ambos casos tendría sentido.

Un abrazo

avigoria said...

Querido Mac,
Un reportero de guerra puede obtener mejores reportajes si antes ha sido soldado, pues conoce bien el terreno...
No me cabe ninguna duda que con la cámara puedes "homenajear" a todos los participantes y permitir que quienes no tenemos la resistencia suficiente para hacerlo (ni las ganas de sacrificarnos, para que nos vamos a engañar...), participemos un año más de este gran evento, pero en lugar de hacerlo a través de tu narracion en primera persona, lo podremos hacer a través de las increibles imagenes que eres capaz de obtener con tu Cannon...

Un abrazo muy fuerte