Wednesday, 7 October 2009

“Jane tiene la Swine Flu”

todos los males le vienen al hombre por no quedarse quieto en su cuartoPascal



Jane es irlandesa y morena. Es de estas mujeres que tenemos en la isla cuyo árbol genealógico ha sido regado en algún momento por el encuentro entre los restos del naufragio de la Armada Española en Kinsale y las hijas de Dagda bautizadas por San Patrick. Una buena mezcla entre aquellos españoles que, agotados en una isla de lluvia entre la Patria y la Conquista, decidieron curarse el fracaso entre mujeres rubias y cerveza negra. Delicioso amparo, indeed, de hembras con energía pagana imbuida por dioses broncos con barba y pulidas en la visión estética y modales de un catolicismo popular que pulula entre el rosario y la pinta.


Jane tosía levemente estos días en la empresa. Nuestro bunker es un casetón antiguo con fantasmas y escaleras de moqueta roja que desembocan en reconvertidas salas de juntas que apenas ayer eran confortables habitaciones de chimeneas, abuelos contando historias y niños correteando alegres. Jane ha estado tosiendo por los corredores de palacio como una damisela romántica con pañuelo blanco estos últimos días.


Ha tosido pero nadie lo ha advertido, of course.


Y eso es así porque aquí todos tosemos. Esta zona del mundo, y mi empresa en particular, es un coro malo de estornudos, bronquios alterados y toses profundas. Los niños irish y los anglos tienen en común esa tos y ya nacen con gesto de fumadores precoces y cara de tipos listos que escupen en el asfalto. Lo dan los genes y a los aborígenes no les afecta. El problema lo tenemos nosotros, los mesetarios, acostumbrados a climas mas civilizados y que, viniendo aquí con espíritu de cruzada, nos quedamos en nada cuando nuestras carnes palidecen ante un sol existencialista.


Si, todos tosemos en la isla y los virus se mezclan en el aire para hacerse fuertes entre calefacciones y aires acondicionados. A esto hay que añadir la famosa “Hay Fever”, una fiebre que te sostiene en un estado permanentemente alucinado ofreciendo diferentes puntos de vista de la realidad (no hay mas que leer mis post para entender de que hablo). Si a este estado se le suman las Guinness del fin de semana podemos entender por fin de donde viene nuestro realismo mágico y nuestro ecosistema protector.


Sin embargo esta plaga, esta enfermedad de moda, ha hecho entrada en nuestra fortaleza y eso puede ser fatal. La secretaria ha llegado alborozada esta mañana para indicarnos que la delicada Jane tiene la Swine Flu y está en casa en cuarentena. Hemos dejado de toser todos y nos hemos abalanzado hacia las botellas de alcohol para darnos baños enteros del mismo. La oficina huele a pub en horas crepusculares y más de uno va a tener la excusa para venir “preparado” desde casa sin levantar sospechas. Incluso veremos a algún “notas” con mascarilla dentro de poco. Siempre hay uno, siempre.


Dicen en la empresa que se lo ha pegado una amiga que ha estado de viaje, o algo así. Estas enfermedades de la globalización son un fastidio y la gente, que no se puede estar quieta, las coge enseguida. Si se estuvieran en casa tranquilamente, sin salir “al extranjero”, leyendo y reflexionando como Kant nos vendría mejor a todos, pero no hay manera.


El personal está inquieto y se observa las manos recordando cuando saludaron por última vez a Jane. Ahora su presencia en clave de recuerdo se funde con los fantasmas de la casa y todo son temores. La gente empieza a pensar que le duele la cabeza o que están muy cansados. Hay un clima de enfermedad en barco a la deriva.


Yo mano un email a la dulce Jane y por estas cosas no me preocupo. Frente a todas las pestes creadas o ficticias, naturales o artificiales, siempre hago lo mismo: rezar en la iglesia al alba con las mujeres que sostiene el mundo y no preocuparme por nada malo.
Amen.

7 comments:

buggy said...

Hola Mc,
lo malo de estas gripes tontas, no es tanto la gripe sino lo que ya tenías cuando la pillaste. A veces una cosa así te pilla tan débil e indefenso que lo tonto se convierte en trágico.

A mí me preocupa, pues con el hígado tocadillo como lo tengo, no me vendría nada bien medicación extra. Me da miedo por eso.
Un abrazo

avigoria said...

Dear Mc,
Es inevitable que la alarma crezca en las empresas, en la que yo trabajo se ha hecho un plan (aunque como todos los planes, seguro que sale mal!) pero es mejor estar tranquilos. Suele tardar tres dias en aparecer los sintomas, por lo que nos debes un post como mucho el domingo!!!!

Cuidate

Un abrazo

ariovisto said...

cuyo árbol genealógico ha sido regado en algún momento por el encuentro entre los restos del naufragio de la Armada Española en Kinsale y las hijas de Dagda bautizadas por San Patrick.

Nice...

Don't worry,siendo esto así la gripe no tiene nada que hacer con Jane. Los barcos de la Armada estaban hechos de recio roble, y el irlandés de noble brea... La gripe perdería el tiempo.

Un fuerte abrazo, Mc.

Anonymous said...

Si esa gripe fuera tan contagiosa como dicen, ya estaría media empresa en cuarentena. De todas maneras hay que tener precaución, porque parece que los que tienen el "higado tocadillo" pueden pasarlo mal.
De manera que ojo con toser hacia la pantalla o encima del teclado que los virus saben latín.
Ya veo a una hipocondriaca ponerse mascarilla para entrar a leerte.

Nada, hombre, me parece bien que no tengas miedo, yo vivo en un ambiente de riesgo y me paseo entre los virus, los toco, los abrazo y los respiro cada día. Como se le ocurra a alguno hacerme "tilín" lo mismo le admito en casa para que me retire del trabajo unos días. Y si fueran cuarenta no te puedes imaginar el alegrón.

Ahora fuera de bromas, sé prudente con esas cosas, ya sabes los consejos para evitar contagios en lo posible. Como le dicen a Felipe en la zarzuela de La Paloma: "...acuérdate que tiés madre"
Los cariños de siempre.
Teresa.

ariovisto said...

Pues en eso andamos, querido Mc, a medio camino entre la "disbelief" más absoluta y la "surprise" más profunda.
"Things you'll see that froze the heart" que diría el otro.

En fin, Archbishop St. Patrick help us!!!

Anonymous said...

Durante todo este verano, hemos tenido desayunos monográficos en el trabajo sobre el tema y no hemos llegado a ninguna conclusión. Hay dos grupos. El que piensa que no es para tanto que será una gripe más, como la de todos los inviernos, y el que opina que esto va a ser horrible y que todos vamos a caer.

Yo, persona hipocondriaca hasta la médula, pertenezco al grupo de “no es para tanto”. El resto, extrañados de mi posición, opina que se debe a que pienso que en cualquier momento me van a descubrir una enfermedad terminal y el virus no va a tener tiempo de infectarme, con lo cual el tema no va conmigo.

El post me ha hecho bajar de todos mis planteamientos teóricos, cosa que no había conseguido ni el “plan gripe A” que elaboró mi empresa. Y es que creo que no es lo mismo “conocer” a alguien afectado que estar en el terreno de las hipótesis. Y ahora me pregunto: ¿Qué ocurriría si es la persona que trabaja al lado la que padece la enfermedad?

Pienso sobre ello y llego a la conclusión, que poco podemos hacer y que usted, MCMurphy, ha elegido la mejor de las opciones.

Pero además, cuídese.

Saludos,
Chisciotte

Nota aclaratoria. Lo de desayuno monográfico de trabajo significa que a la hora del café, mientras mis compañeras y yo degustábamos unas tostadas con tomate o unos churros, hablábamos con vehemencia del tema. No quiero llevar a confusión.

McMurphy said...

Aqui la gente no hace mas que toser -como siempre- pero se advierte un tono distinto. (Del A Major al C Minor creo)

Cuando alguien estornuda nos miramos todos de reojo y nos vamos con disimulo a las botellas de alcohol a darnos una rociada. Ahora entiendo cuando en los viejos tiempos al estornudar se decia el "Bless you"... volvemos a la epoca de las plagas I'm afraid.

Me dice mi colleague que esta semana han sido ingresados 47...
En fin, lo dicho a rezar y a no preocuparse demasiado. El finde empieza y esta lloviendo.
Hoy no ha amanecido todavia...