Thursday, 14 January 2010

RAPSODIA EN GRIS (Años 2006-2010. Viaje hacia el Eterno Retorno en un día difícil)



Escribo frente al mar con el fuego encendido escuchando a Mr.Cohen cantar “there is a crack in everything, that’s how the light gets in…”


Las campanillas de los barcos de la marina hacen los coros y la brisa envalentonada quiere sacar a bailar a mi árbol que está tan entretenido bebiendo lluvia racheada en la barra de mi jardín. Todo un movimiento, toda una fiesta espontánea.

Me gusta que se organicen estas fiestas improvisadas en mi casa, porque en el fondo sé que es para animarme. Porque aquí hay días que no amanece. De hecho llevamos una semana sin amanecer, o más, he perdido la cuenta. Creo que una de las cosas que más hecho en falta desde que estoy en mis islas es la ausencia de luz. Algo que no aprecié nunca en “la tierra de mis padres” porque, cuando uno nace rodeado del sol mesetario, la costumbre destruye el deslumbramiento. Gracias a Dios que aquel sol se mudó a mi cerebro sin que yo me diera cuenta y apareció por sorpresa vestido de recuerdo para calentarme. Y también, por qué no, para burlarse de este continuo gris espeso. Porque las cosas se aprecian más desde la distancia y todos aquellos lujos a los que estamos acostumbrados en el día a día pasan inadvertidos hasta que resucitan como viejas leyendas una vez que la ausencia llama a sus puertas mendigando. Y es entonces cuando adquieren su mayor valor, cuando ya son nuestros, interpretados por la necesidad y por fin entendidos. Ya no es el sol, sino nuestro sol y volvemos a sentir su fuerza en el recuerdo, de una forma más viva que cuando lo “sufríamos” en directo. Si, entiendo ahora porqué la resurrección es más vida que la vida.

De alguna forma pasa lo mismo con la otra luz, la luz del cariño con que nos nacieron y nos guiaron en esta aventura loca. Aquel amor gratis donado por los únicos que te pueden amar en esta vida sin contraprestación. Esa es la fuerza que se incrusta en el ser para que, cuando uno camina en los territorios de lo gris, no esté nunca solo. Y esto es muy importante cuando se empiezan a pagar “por soledades” el peaje que impone vivir en el exilio. Las provisiones para cubrir las melancolías se hacen vitales. Igual que los guerreros vikingos eran enterrados con sus armas para defenderse en el más allá, yo me cubro de besos en mi tierra para cuando llegue al frío de las islas. Para que me protejan en el intervalo terrible que separa el encuentro con los labios de nuevas diosas que me llenen de ideas y sensualidad. Si, las dos cosas, porque corren tiempos difíciles y uno se desespera un poco cuando el discurso de labios hermosos contradice de manera alarmante unos ojos que suponen ser reflejo de almas con belleza diseñada para ver más allá. Pero no, me temo que en muchos casos nada tiene que ver la belleza del continente con el contenido. Y amar un continente hermoso para cubrirlo con energía propia termina siendo una traición a dos bandas. Cubrirse de otro no es bueno si no te puedes llenar de él.

¡Porque que complicado es sentir a oscuras! Y la luz cuando uno vive a oscuras hay que inventarla, o quizá adecuar la vista para verla donde aparentemente no está. O quizá sea lo mismo, porque posiblemente la invención no sea más que el descubrimiento de algo que siempre ha estado ahí pero se hace evidente por nuestro esfuerzo creativo y puro.

Creo que Mr Cohen tiene razón a pesar de todo. Siempre hay una grieta en todo y desde allí entra la luz. Porque quizá no se trata de intentar tener siempre el cerebro tan lleno de “nos”, con nuestros laberintos intelectuales parcheados de rigores “razonables” para crear el fantasma consolador de la “coherencia” cuando las goteras amenazan por hundir el edificio. Quizá hay que hacer huecos, grietas de luz en el castillo para que Dios se active y le dejemos un espacio en nuestra interpretación del mundo, pero a Su conveniencia. Le hacemos demasiadas habitaciones en nuestra mansión interna para en el fondo dejarlo atrapado y obediente y así sirva como coartada a nuestros argumentos en nuestros laberintos racionales. Pero Dios maneja las neuronas rebeldes y nunca se ajusta a nada, se escapa, contesta, incomoda, se rebela y desaparece. Y a nuestro orgullo le falta tiempo para señalarle la puerta de salida, el apartamento estanco del “no existe”, “no es relevante”, “no importa”. Si, la grieta de Dios sería un buen paso para destruir corazas herméticas y construir de nuevo desde arriba, desde el universo de la pureza.

La canción de Leonard se acaba y la lluvia no se da por enterada. Mi árbol sigue bebiendo y la brisa brava sigue insistiendo. No es cuestión de música, la fiesta puede seguir, debe seguir, aunque sea a oscuras.


Con los coros de las campanillas de los barcos y mi silencio lúcido.


5 comments:

Impertérrito said...

Precioso artículo, amigo McMurphy. Lleno de nostalgia, melancolía y deseos... de todo tipo.

Y no nos debe faltar nunca la luz de Dios. Si queremos, ésa es la única luz que nos entrará, incluso a traves de una oscura grieta, que hemos de hacer ni no existe. Pero tiene que entrar, y debemos iluminarnos completamente con ella. Todo lo demas es soportable y secundario, pero también importante.

El clima, por lo que veo, no ayuda mucho a que entre luz solar, pero veo que has encontrado alternativas magníficas. Escampará, amigo, siempre tras la tempestad viene la calma. Ánimo pues.

Te mando un fuerte abrazo, amigo mio.

buggy said...

Hola Mc,
el continente es nuestra parte animal, mientras que el contenido es la humana. La parte animal es muy fuerte y puede costar ser racional y resistir. Somos fácilmente agrietables.

Anonymous said...

Precioso y sentido comentario este de Rapsodia en gris querido MM. Es a lo que nos tienes acostumbrados a tus lectores!!!.

Venga mucho ánimo que ya queda poco para que llegue la luz de la primavera... de nuevo, también de eterno retorno. Todo un Milagro de la vida.

Y privilegiado tú que, con ojos de artista, sabes ver en el viento, la lluvia y la falta de luz una fiesta.

Que disfrutes del día y de las fiestas como las que narras.

Anonymous said...

buscando en la red la letra completa de Leonardo Cohen me he encontrado con tu blog, me ha encantado


La vida real se impone a sus deseos que a veces encaja con los nuestros.

Un abrazo, Mar

McMurphy said...

Muchas gracias por tu comentario ,Mar y se bienvenida a este tu blog.
Que bien escribe Mr Cohen eh? Yo le vi en Dublin hace tiempo y fue un placer.
Espero verte por aqui, un abrazo,
MM