Thursday, 22 July 2010

FELICIDADES PRESIDENTE: LEYENDA DEL CESAR VISIONARIO

Llegó como llegan los enviados: por sorpresa y rodeado de un hedor de gloria emanado de cuerpos saqueados. Se hizo el silencio y la Historia se paró en su agotamiento de estar esperando a su Godot; pero Godot ya estaba aquí, con una sonrisa y un resentimiento de justicia y siglos clamando venganza. Solo algunos vimos que llegó para quedarse, nunca de paso, que llegó no para gestionar tristes presupuestos ni aburridas cuentas. No. Llegó desde la Historia con la misión auto impuesta de matar a la bestia. De abrir el Pasado agonizante y confuso, sepultador de Vida. Esa misma bestia que había destrozado a los enemigos de ya, nuestro esperado César. A matar a ese toro que nadie quería torear, ni siquiera ver. Sus contrincantes pedían obviarlo: “Mirar p’alante”, decían en sus fiestas cambiando de tema con voz engolada.



Pero no tú, oh César! Tú no tienes que evitar mirar a ningún sitio, tú no tienes que llevar antifaces para decir lo que no eres. Tú, oh César sabes claro lo que quieres, a qué has venido y miras con cejas empinadas donde te place. Tú has cuadrado a la bestia con los punzones de la Memoria, tu Memoria que ya es la de todos, la nuestra, la de este Pueblo errante antes perdido entre la amnesia y la somnolencia. Antes de Ti.


“El infierno existe, es la Historia” dijo Cocteau y Tú nos vas a sacar de ese pozo escrito por el fascio eterno, escrito desde el poder y el dinero, desde la ambición. Tú ya estás aquí para redimirnos, para ayudarnos a salir de ese fango de veinte siglos de imperio de superstición y culpa que nos ha roto la verdadera naturaleza de Humanos-demasiado-Humanos, porque nunca se es demasiado Humano! Tú has venido a hacer justicia, y enseguida te lo reconocían en palacios ninfas de rosas: “usted es el justiciero de las mujeres” te gritaban féminas ardientes oh César! “Una cosa que realmente despertó mi vena rebelde son los veinte siglos de dominación de un sexo sobre otro”, respondías sin cambiar de sonrisa y con mirada de niño.


Sobreviviste a la adversidad de cuatro años de purgatorio y te ganaste al Pueblo, sediento de esperanza que ya descansa en Ti. Tus enemigos se engulleron en las arenas movedizas de la Memoria y entonces creciste para hablar, para declamar tus intenciones entre hembras elegidas: "El cambio que invocamos va mucho más allá de una mera alternancia en el Gobierno". Si, César, nosotros vamos más allá porque venimos de más allá. Nosotros, los libertadores, los regeneradores de la especie, venimos desde la pureza paganista de la Historia antes de ser mancillada: “los socialistas somos una fuerza que viene de lejos y va aún más lejos", clamas en tu Gloria de escenarios y melenas rubias. Si, César, venimos de las derrotas y del papel mudo, nacidos entre los vertederos del Tiempo, abandonados entre las esquinas lúgubres del pasado. Sin embargo hemos conseguido llegar hasta aquí en la tierra mutilada que ha sido Este-país: “Muchos de los que estamos aquí nacimos en este país. En el que, a diferencia de la España actual, no había democracia ni libertad. Tuvimos la inteligencia colectiva, la voluntad, el coraje, la confianza en nosotros mismos para conquistarlas”.


Si, lo conquistaste oh César, lo conquistamos todos con nuestro talento de rabia y anhelo y ahora Tú eres el dueño del Presente y lo vas a transformar, nos vas a transformar, gracias, oh Divino. Nos vas a abrir por fin el intelecto, arrojar la superstición, empujarnos hacia la conquista del futuro con esa inercia entusiasta que nace del Cambio. Esa fuerza que nos hará transmutar por fin los valores y dejarnos pensar por las IDEAS, patrimonio absoluto de la izquierda salvadora, fuerza única creadora de la Cultura y del Humanismo. Tú eres el Cambio.


Tú, hecho a ti mismo, oh César, nos has traído las IDEAS por fin a nuestra torpe ignorancia. Tú nos arrojarás a la Utopía, la única patria posible a la que se llega tras el vértigo de la Libertad cotidiana. Utopía donde el sufrimiento no tenga lugar, donde no haya más que derechos y alegría. Porque sabemos que si hoy acabamos con el sufrimiento, mañana acabaremos con la Muerte. De hecho ya nos reímos de ella, porque el Pueblo, tu Pueblo no quiere muerte, no quiere tristeza, quiere alegría, mas Utopía. Quiere modernidad y colores, no lutos. Porque la Modernidad no tiene sitio para lienzos lúgubres. Tu Hermano, nuestro Hermano Peces nos lo recuerda: "La Iglesia Católica es antimoderna" si, la gran secta de antiguos y supersticiosos sobra. Tú sabes mejor que nadie como arrojarla de nuestras mentes.


Si, Tú nos la quitarás, y con ella los traumas, culpas, la angustia inmerecida del Hombre. Y entonces, oh César, solo entonces seremos libres, hermanos, unidos en la libertad que emana de la música de las esferas en unión total de carne e intelecto liberados por fin de nuestros sexos aprendidos,- malditos roles culturales- para gozar juntos en clave de géneros infinitos, orgasmos Zerolianos y sonrisa eterna.


César, oh mi César, gracias

3 comments:

A./ said...

Puagh.

FRAN said...

Hola, querido Almirante:

Magnífico retrato crítico del César (¿habrá que escribirlo 'Zésar', con la zeta omnipresente y agobiante?), César visionario y mentiroso. te ha quedado bordado.

Un fuerte abrazo, Mac

FRAN said...

Ah, y se me olvidaba decírtelo: cómo se nota tu afición por Umbral. La verdad es que hay paralelismos históricos. claro que Umbral no creo que le hubiera dedicado una novela a ZP: con las columnas de El Mundo ya sobraba.

Otro abrazo