Friday, 6 August 2010

AL TORO... POR LOS CUERNOS

Han pasado varios días desde la famosa prohibición generada por los hijos del ‘prohibido-prohibir’. Tras la euforia efervescente del momento, el Ruedo Ibérico (si se permite la expresión) se ha llenado de pañuelos blancos portadores de opiniones y lágrimas que reflejan diferentes llantos: comparación toros-aborto, atentado a libertad, falso ecologismo, fiesta nacional, ruptura de tradición, españolismo…



En medio de la vorágine, sin embargo veíamos un magnífico titular de LD la semana pasada donde se indicaba, casi tímidamente, que en este año se habían producido apenas una veintena de festejos en Cataluña, indicación de que en realidad la Fiesta estaba desaparecida de hecho en el panorama catalán desde hace unos cuantos años. Entrando en faena y echando un vistazo al archivo vemos como en La Monumental el acelerado declive de festejos ha pasado por varias etapas: desde la gloria y apogeo de un albero fundamental en el panorama nacional hasta la conversión en un festejo diseñado para turistas y japoneses que ha culminado en un general desinterés solo paliado por el Maestro José Tomás, matador personalmente implicado con el resurgimiento de la plaza, y el torero de la tierra Serafín Marín.


En este ambiente de decadencia donde la “industria taurina” no ha sido capaz de reaccionar ni de crear afición, donde ningún grupo de opinión o político ha sido capaz de contestar a la demagogia de los profesionales del “ecologismo nacionalista”, en este ambiente, digo, hubiera sido más fácil para el nacionalismo haber dejado simplemente morir la Fiesta por desinterés público y mostrar al resto de España que el tema no interesa. Hubiera sido una victoria plena, a lo Sun Tzu (El Arte de la Guerra), una victoria sin rejón de muerte, plena y limpia. Sin embargo la “prohibición” abre las puertas a Europa con una carga publicitaria inmensa que no han dejado pasar.


Razones tenemos para contestar dicho gesto y airarnos, pero creo yo que más nos valdría ponernos manos a la obra y empezar a utilizar la imaginación para defender con acciones y no lamerse las heridas con quejas. En una tierra donde el enemigo se sabe mover de una forma eficiente, con eficiencia hay que actuar. En primer lugar por la propia industria taurina, un mundo mal organizado, oscuro y sin perspectivas. En la misma capital de la Meseta vemos como la plaza no se llena nunca en ferias, donde los precios abusivos de las entradas permiten ver un ganado mediocre y unas figuras que saben contemporizar en exceso. Industria que no sabe vender su producto ni explicar la grandeza de lo que allí sucede hasta que tenga viene el Hemingway de turno a darse cuenta del milagro.


Más culpa si cabe la tienen los grupos políticos y de opinión que no saben responder a la organización y chantaje de esa mafia verde llamada ecologismo (otro ismo) siempre unida a causas nacionalistas y oscuras. Ante el griterío y la propaganda siempre se sostiene esa actitud cobarde y silenciosa de los prohombres del Estado, por ejemplo. Caso especialísimo el del Representante de la Casa de Borbón en España (popularmente conocido como “elrey”) al que nos gustaría ver el año que viene algunas tardes en el palco de La Monumental.


Las prohibiciones triunfan porque en el fondo ya no hay nada que prohibir, porque el trabajo duro y oscuro ya se ha hecho. La “prohibición” es el rejón de muerte a un toro que no acaba de caer, que me apoya en tablas y solo la inercia le sostiene.


Si no espabilamos, ese toro se llamará España, cuando con una presencia mínima en Cataluña a la que nadie pone freno ,será excusa suficiente para mandar el toro a los corrales del olvido sin que nadie sea capaz de hacer una faena cautivadora que sea capaz de crear afición y una ovación de gala de las que por fin unen y emocionan a un Pueblo.

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