Tuesday, 10 August 2010

LA ROMERÍA DE LA VIRGEN DE LA BLANCA

CRUCE DE CAMINOS: CUL DE SAC



No recordaba los raíles abandonados. Me paro a hacer fotos desde diferentes ángulos hasta que reparo en las dos señales antiguas de circulación ferroviaria que resplandecen heroicas e inútiles bajo el sol de verano en La Meseta. Estos signos vistos desde el contraluz adquieren un nuevo sentido que les convierte en un monumento a las direcciones perdidas, todo un homenaje a los caminos que portan a callejones sin salida. Se imponen con última firmeza sobre los raíles fijos a la tierra, aquellos que con tanto esfuerzo se construyeron en el pasado para portar el futuro a las aldeas de Castilla. Ahora, una vez cumplida su misión, se dejan inundar lentamente por la Naturaleza dejando que la Creación continúe su crecimiento sin descanso borrando las huellas de la vieja ruta de los caballos de hierro.


Al pasar por la intersección de las vías me comentan que mucho accidentes acaecieron en ese punto.


PENDONES Y CRUCES: EL CAMINO VERTICAL


Satisfecho con las fotos me dirijo al muro en ruinas que sostiene las Cruces y los Pendones. Un grupo de hombres de pueblo vestidos de domingo charlan tranquilos en esa mañana de calor y fiesta. Están preparados para continuar el rito, el saludo de la Tradición. La gente va llegando y se organiza tímida en los alrededores. El rojo intenso de los Pendones hace juego con la hierba y el naranja pardo del muro.




Los cuidados paños de la antigua Castilla Cristiana están preparados para escoltar a la Virgen de la Blanca que se hace presente cada segunda semana de Julio.


El representante del pueblo anfitrión –Cabrejas del Pinar – alza con fuerza su enseña liderando el camino. El resto de pueblos (Talveila, Muriel Viejo, Cubilla y Cubillos – aunque éste ya ha desaparecido-) hacen lo propio y comienza el rito del saludo: la Cruz primera choca saludando al resto y es seguida por los Pendones. Es un saludo vertical, desde las alturas de un símbolo sostenido a pulso por el esfuerzo de los hombres. Un abrazo entre la tierra y el Cielo que engloba a todo un Cosmos que se deja acoger por la bienvenida. Las lanzas trascendentes se dirigen en procesión a buscar a la Madre, a la Virgen de la Blanca, que sale acompañada por sus hijas de la tierra.


SUBASTA EN EL CAMINO


Dos maestros de ceremonias encabezan el cortejo y se disponen a la subasta del turno de los brazos para llevar a la Virgen. Uno gasta un sombrero estrafalario y se encarga de tocar la campanilla para empezar la subasta, el otro con un altavoz dirige con eficiencia el cambio:


- 50 a la una, a las dos…!




Se adjudican las posiciones y un relevo de mujeres se dispone a ocupar el puesto de su compañera. El sol de julio ilumina el paseo hasta llegar por la pradera de vuelta a la Ermita. Allí se para finalmente para la subasta de los roscos y portar a la Virgen a presidir el Sacrificio.


VERMUT


Hay bares portátiles, caravana de helados, ambiente de romería. Hace mucho que no vengo por aquí y todos los rostros me resultan familiares, rostros envejecidos en cuerpos mayores. Yo también estaré mayor y envejecido, claro, pero no me lo parece. Esos rostros me recuerdan el pasado imperfecto de la adolescencia y el pretérito perfectísimo de mi infancia. Fotografío entre cervezas a un mundo que se hace mayor, al que el tiempo y sus caladeros le han hecho madurar sin piedad ni contemplaciones. Curiosamente los únicos que están igual son los que ya eran viejos en mi memoria. Los mayores, los desaliñados, los que ya estaban hechos polvo antaño mantienen una línea regular y estética que no provoca contradicción. Son los jóvenes en mi memoria, las bellezas míticas de antaño, aquellos que han perdido el brillo.


Pedimos un helado de turrón-y-café-con-chocolate. Hace sol y la gente está en misa. La ermita rebosa y aprovechamos a coger mesa para la paella. Es una explanada presidida por los pinos verticales que se doran por el sol. Mesas inmensas de manteles blancos de papel y sillas de madera. Todo está vacío menos una señora con su vestido-azul-fresquito-de-fiesta que custodia muy seria los puestos de su familia. Se ha hecho la permanente para la ocasión y nos mira de reojo mientras piensa de quien seremos hijos o parientes.


- “Aquí parece que no dará el sol” concluimos.




Ponemos ocho sillas encima de la mesa y volvemos a la iglesia. La misa acaba.


COMIDA


Hay cola para los vales: unos entremeses, paella y melocotón con botella de vino y agua para cada cuatro. Todo son seis euros. Estamos en la esquina de una tira de mesas, detrás de nosotros hay un grupo de gente del pueblo y un griterío inmenso de un grupo de mozas alegres. Son gritos acompañados por algún eructo. Miro con disimulo y las chavalas no tienen mala pinta aunque se nota demasiado que están silvestres y embrutecidas, chicas macizas y modernas que mantienen una discrepancia importante ente su físico y sus modales de risotadas y palabras malsonantes.


Comemos, hacemos fotos y recordamos anécdotas mientras me parece ver mi propia historia entre los pinares. En los postres aparece la música en clave de “Sanjuaneras” que hacen saltar de las mesas a unas cuantas mujeres para hacer una conga espontanea. La música alegra el calor y se sirve café con copas y licores. Los Farias echan humo, como un incienso canalla y laico, recreando olores de otras épocas. El tabaco lo llena todo con su aroma generando un ambiente reconocido. Es el olor del hogar y de la iniciación a lo adulto.




ROSARIO


Se va acercando la hora y las campanas estallan en una tarde que Santifica a la Meseta en llamas. Nos acercamos a la ermita, a su sombra, al cobijo de su temperatura fresca, eterna.


La Virgen está enfrente del altar, gran anfitriona con su Hijo. Este tiene cara de soriano, esculpido a la imagen y semejanza de la tierra: travieso y simple. La Madre desvela una complejidad mas especial. Parece asombrada y curiosa, a punto de preguntar “y tu de quien eres”


Primer misterio…


Empezamos a rezar en el julio mesetario, misterios, Padre Nuestro… Ave Maria Gratia Plena Dominus Tecum…


Respiro hondo para acomodar el ritmo del corazón a la plegaria y dejarme pulir por dentro. Por fin llega el único momento del día donde no pienso, donde las telarañas tejidas con hilo cognoscitivo se van despejando bajo la insistente brisa del diálogo con lo Alto.


Empiezo a sentir la lucidez bajo la nana Santa del Rosario. Nana inversa que despierta la mente al mundo, ensanchándola para producir una biopsia espiritual en las esquinas de la consciencia. Pido que la Realidad llegue hasta ahí y me saque del lugar sabido. Veamos.




FINALE


El mundo sigue esperándonos tras los umbrales de la iglesia con su sol de efervescencia radical que reina mas allá de los pinos. Salimos como se sale de un sueño reparador en una Siesta Santa mientras acomodamos las retinas a la luz de la tarde.


Los hombres sacan los Pendones, agarran las Cruces y se vuelve a crear la ceremonia del choque y el saludo. La procesión última clausura un día de Fiesta, una jornada pasada entre los bordes lúcidos que fraguan la Realidad.


Para cerrar un año más un día de pacto con las Alturas.


3 comments:

rogebcn said...

Estimado McMurphy

Tan sólo saludarte desde mi recién estrenado Ipad, esy más contento que un niño con zapatos nuevos.

Veo que juegas con la profundidad de campo en tus fotos para conseguir bonitos efectos.

Del texto me gusta especialmente la expresión :


"Curiosamente los únicos que están igual son los que ya eran viejos en mi memoria. "

Bueno, recibe un abrazo

Roge

McMurphy said...

Hola Roge,
Bienvenido a éste tu blog. Me estoy empezando a preocupar con los Ipad ya que conozco a bastante gente que está enganchada con estos utensilios y todo el mundo habla maravillas. Yo me negué a tener móvil durante mucho tiempo y se que cuando me ofrezcan un ipod de esos va a ser adictivo.
Las fotos están manipuladas con ‘picassa’ mas allá de la profundidad de campo. Es una forma de hacer juego al relato introduciendo difuminados que dan un ambiente mas literario.
Me gusta que te guste esa frase, si, me llamó la atención que los que menos estaban cambiados eran los que ya no podían cambiar mucho en mi memoria infantil.
Un abrazo y gracias.

Juan A. Padrón Sabina said...

Hola don McMurphy:

Aquí en Canarias hemos tenido a unos Murphy que igual fueron parientes suyos. Gente muy buena, por supuesto. Incluso uno de los mejores escritores de aquí, según mi modesta opinión, se llamó don Patricio Estévanez Murphy.
Y sí, caballero, la verdad es que estamos muy necesitados de playas en que la gente vaya sin hacer el ridículo mostrando sus impresentables vergüenzas. Vamos, digo yo.
Un fuerte abrazo.