Wednesday, 29 September 2010

SICILIA: “DEL MITO ALLA STORIA”

A mis amigos. Gracias.

INTRO

Me acabo de despedir de mis amigos con un abrazo matinal en el aeropuerto. Han venido todos a entonar un adiós sentido y mudo reflejado en ojeras cargadas por el madrugón y la nostalgia de sensaciones acumuladas. Tras los abrazos, mi última mirada de adiós me devuelve la instantánea de una foto en blanco y negro en la que estaba yo incluido. Las mejores fotos son aquellas por hacer y ésta reflejaba cinco viajes diferentes expuestos como escaparates en nuestros rostros. Rostros, tan cambiados en una semana, que me han hecho pensar que un viaje es una aventura tan intensa, individual e iniciática en la que conviene embarcarse ligero de equipaje y sin lastres ya que éstos suelen pesar mucho y no dejan espacio para llenarse de mundo.


Interrumpo la reflexión última reclamado por la algarabía urgente del aeropuerto; esas ciudades con insomnio nutridas de prisas, de ilusiones, de holas y despedidas. Vuelta de golpe al presente inmediato. Me he tomado un último capuccino con sabor a recuerdos y tras pasar por la lentísima cola del embarque me he topado de nuevo con el cartel del altorelieve que decora el edificio con su brillante título ignorado: “Del Mito alla Storia”.


Me acomodo buscando una postura al lado de la ventana. Mis amigos seguro que duermen ya otro poco en el hotel, pienso. Seguro que dormirán tan plácidamente como la niña que tengo al lado: una irlandesa con el pelo rojo abrazada por su padre y abandonada a esa seguridad que sólo se encuentra en el paraíso irrecuperable de la infancia. Leo a La Fallaci monologuear con su hijo ancora non nato al que define como una “goccia di vita scappata dal nulla”.


Nos alzamos al cielo con tal bella imagen mientras desde las alturas de mi balcón aparecen los ángulos de la trinacria que da forma a la isla mítica, a ese triángulo concentrado de pasiones eternamente conquistado por dioses y hombres que, en combate perpetuo, han guerreado hasta pulir un paraíso exagerado de contrastes en un marco de volcanes y geografía áspera.


Dejo mi libro e imito a mi compañera para dejar hablar a mi subconsciente acumulado de imágenes, historias y dramas que hemos vivido.

ACTO I: “DE SOL A SOL”
Apenas ayer salía de otra isla también de madrugada. Un sol inesperado y existencialista me iluminaba la casa desde el Este imperturbable y frío donde se generan los dioses violentos y ebrios del paganismo-old-fashion. Ese sol me acompañó fiel en el vuelo haciéndose paulatinamente anaranjado hasta empezar a calentar el mundo en mi isla de destino. Cuesta pensar que era el mismo sol que apenas saludé en la mañana cuando rezaba mi primer Misterio. El sol del norte ilumina y el del sur quema, generando así una raza diferente de hombres y dioses. Al sol del norte se le adora porque nunca llega del todo, mientras con el del sur se convive, es cercano. Personal.


Me subo a mi tanque blanco y tras poner el aire acondicionado encauzo la PS21 hacia Trapani (con acento-en-la-primera-a como me dijo la atenta señorita de información con sus ojos almendrados y media sonrisa con continuación). Las carreteras hacen juego al caos de conducción y aparezco en una playa idílica apenas sin quererlo para aparcar donde me indica un vigilante mutilado con pinta de criminal en sus gafas de Armani. La playa está poblada por una pareja de amantes, una mujer mayor rubia con bañador negro y un pescador. Me zambullo con ansia en esa bañera natural mientras me parece entrar en un bautismo de otra vida iluminado por tonos de un naranja que inunda la Realidad con un halo propio. El sol agoniza lento en su mar de acogida haciendo ascender la temperatura del agua para que así los amantes se amen, la mujer del bañador se bañe y el pescador pose frente al contraluz crepuscular creando una silueta mítica en que refleja a todos los hombres en la dignidad de su trabajo.


Me sumerjo con fuerza sabedor de que el mundo tiene sentido.


ACTO II: “POSSO AUTARE?”
Los viajes relajan y ponen la Realidad en perspectiva a partir del movimiento. Los problemas que aparecen en nuestra vida normal tienden a coagularse en el estatismo de lo cotidiano para allí hacerse fuertes generando preocupaciones mientras desafían la autoestima. En los viajes no pasa tal cosa pues la velocidad de los acontecimientos va al compás del ritmo de la vida hasta construir un presente eterno abierto a la Providencia que corona como anécdotas aquellos sucesos que parecían absolutos y graves.


Les pongo un ejemplo: imagínense a un grupo de excursionistas eufóricos pilotando un coche blanco gigantesco cual elefante blanco que atraviesa un pueblo medieval, digamos por ejemplo Erice (con-acento-en-la-primera-e). De repente las paredes se hacen estrechas y el elefante se atasca sin remedio ante la mirada flipada de otros turistas a pie que empiezan a sacar fotos y a murmurar maldades. En el intento de hacerse espacio un espejo retrovisor estalla y media puerta empieza a decorar de blanco los muros milenarios. La situación nos parecería a todos cuanto menos preocupante, ¿no?. Pues en un viaje, esto constituye una historia, una anécdota, un acto segundo en un blog cualquiera.


Porque sucede que en el momento cumbre, en el clímax, donde todo aparece perdido, se presenta un ángel con mandil y cara de buena persona llamado Pepe que, con las manos en plegaria dice: “Posso autare?”. Pepe monta en el carruaje y en dos movimientos devuelve a los aventureros a la ruta, les indica el camino y les dice que mañana vayan al restaurante a tomar un Cannollo. Punto.


Hay gente que te hace un favor absurdo y te lo recuerda a cada minuto. Hay otra clase de gente que te salva la vida y encima te lo agradece a ti. Estos últimos son los que heredarán el Cielo.


Dios te bendiga Pepe. Grazie Mille.


ACTO III: “PALERMO: ENTRE GRECIA Y CORINTO”
Celebramos la Exaltación de la Cruz y el Padre Dominico predica a las cuatro ancianas de misa diaria que sostienen el mundo (sólo hay cuatro o cinco en cada ciudad). Cuenta el prete que cuando San Pablo andaba predicando a los griegos y comenzaba a explicar el tema de la Resurrección se producía un rumor de toses y risas acompañadas de miradas burlonas que exigían al sujeto que se olvidase del asunto y se tomase algo. En cambio ese mensaje que causaba mofa en los ambientes engolados de la época causaba furor en un lugar llamado Corinto donde (y aquí el prete bajó la voz pidiendo disculpas y gesticulando con escándalo fingido) “c’erano mile prostitute”. Y aquel lugar canalla de pecado y fornicio se convirtió en la primera plaza fuerte de la naciente Iglesia. Me parece que aquel Corinto tiene un cierto parecido a lo que hemos visto hasta ahora de Palermo, un sitio donde pulula caóticamente la canalla y late una vida barroca, exagerada y sucia al compás de los corazones de los sures del mundo. En los lugares donde no se explota la diferencia entre la psiquis y el cuerpo, donde el ser humano es uno en su gloria y en su fango, es ahí donde Dios tiene cabida, el resto es disección y camada de lobos esteparios: modernos, lúcidos y rotos.


Tiene razón el prete, me identifico con la canalla y me doy cuenta de que estamos en un lugar cruce de caminos entre Grecia y Corinto.


ACTO IV: “MODIGLIANI, PICASSO O LO QUE NO ES TRADICIÓN ES… PLAGIO”


Los artistas modernos hablan de sí mismos, los clásicos de la Realidad. Los modernos se inspiran desde su ego, desde el glorioso y egoísta laberinto de sus intestinos pretendiendo no tener referente alguno. El artista clásico era un artesano, dependía de La Vida, el moderno -un ar-tis-ta autocoronado- es un maniático aislado en sí mismo. Sin embargo nos paramos ante ‘Il trionfo dela norte’ y vemos un caballo… picassiano (scusi) y nos mira Leonor de Aragón con la mirada de todas las chorbas de Modigliani. Las fuentes de estos dos sujetos están aquí.


Todo está ya inventado y desarrollado hacia lo peor. Shame.


ACTO V: “MAGNA GRECIA O UN PASEO ENTRE DIOSES”


Salimos de los museos cerrados para viajar a la historia bajo un calor de Agosto tardío. Las moradas de los dioses están en buen estado, imponentes en su verticalidad dórica. Las columnas son puertas que custodian dioses endiosando a humanos. Nadie vuelve igual tras haber pasado entre columnas, ese túnel del poder y del tiempo.


No vemos a ningún dios en el interior. Han quedado sustituidos por absurdas estatuas de los ar-tis-tas contemporáneos con su calidad parásita. Los dioses ya no habitan los templos porque saben que su sitio está fuera y ahí campan a sus anchas. Hoy en día es vía libre para ellos, invisibles, desapercibidos en las neuronas huecas del “uomo moderno”. Dentro de los templos solo queda el recuerdo de los viejos dioses aristócratas del Olimpo, como el Príncipe di Salina pero en clave inmortal. Esta otra gran aristocracia tuvo que pactar hace tiempo y, tras abandonar las columnas, se hicieron fuertes en el corazón de los hombres hasta llegar a dominarlos.


Yo hago fotos a todos los ángulos.


FINALE: “LOS VIAJES INTERIORES”


Otra característica del viaje, del buen viaje, es que comienza una vez que se acaba su itinerario. Otro viaje empieza tras los abrazos finales en el aeropuerto de turno, un viaje donde al llegar a casa y contemplar el sol existencialista, el tiempo se calma y las imágenes comprimidas en las neuronas y en las tarjetas de memoria se van mostrando en pausa y orden. En ese nuevo viaje uno descubre las claves de lo que ha pasado e imagina de nuevo la aventura que ha vivido. En esa destilación de la memoria en el alma se desvela la verdad del viaje.


Las cosas no son como son, sino como las recordamos , que dijo algún tipo listo.




6 comments:

Ada said...

La despedida fue muy breve, sosa diría yo, no se si la hora o nuestro temor a llorar por separarnos.
Has sido un compañero estupendo, tu opinión, tu palabra en el viaje, tus silencios, el verte hacerte fotos y el ahora leerte, para mi tu descripción mejora siempre mis recuerdos.
Muchas gracias por escribir así y hacernos gozar una vez más del sol.
No lloramos de madrugada cuando dejaste nuestro elefante blanco, lloraremos ahora leyéndote.
Cuídate mucho.

McMurphy said...

No eran horas para llorar, indeed, querida Ada. Aunque lo podríamos haber hecho si prolongamos medio segundo mas el abrazo, claro. Por eso en esos instantes de vértigo se mide todo y queda soso. En las despedidas de compromiso o falsas no importa porque irse es un alivio y la gente se despide con palmadas en la espalda que rompen la columna. Es comedia. Lo nuestro es diferente, nos fuimos casi mudos: vosotros al catre y yo a comprar libros de La Fallaci. A distraerse y aguantar los sentimientos.
Los viajes resumen una vida, la comprimen. Pasa un mundo en movimiento en apenas unos días. Y tan importante es lo que pasa como lo que no, lo que se dice como lo que se calla o lo que se deja por decir. La convivencia total nos diseña como una familia errante de nómadas que viven una cantidad de historias a cada paso. Aventuras.
Es difícil encontrar compañeiros de viaje. Very difficult.
Gracias.

Anonymous said...

Los recuerdos incorporan matices y emociones a aquello que hemos vivido.
También la imaginación permite abarcar esos recuerdos que otros nos cuentan y enseñan con su objetivo.
Sé que las imágenes de todos los ángulos serán magníficas y ayudarán a esa "Imaginación" a disfrutar de esos recuerdos.
Besos.

Nadie said...

Si ves alguna irlandesa de melena fiera color de fuego sobre pálida tez disfruta del milagro de su visión. La única que encontré de esa guisa allí era de Madrid.

Recibe un saludo mesetario y goza del recogimiento que se puede encontrar en los pubs (siempre que no se vaya acompañado por ruidoso grupo).

avigoria said...

Cada vez que leo uno de tus viajes, dear McMurphy, disfruto haciendo el recorrido del mismo a través de tus palabras.
Lo que más me ha gustado es comprobar que Clarence, hace meritos para no perder las alas y bajó, en forma de Pepe, para que recuerdes que está ahí, en todo lo que haces, sean viajes, cursos o publicaciones.
Un fuerte abrazo y no dejes de escribir post, se te echa mucho de menos cuando no lo haces.

Anonymous said...

Las cosas no son como son sino como las recordamos.
Yo añadiría lo que con frecuencia he oido a un profesor el curso pasado, las historías son del que sabe contarlas, o algo parecido.
Con tu post has convertido un viaje estupendo en una historia. Enhorabuena.
Pep