Thursday, 11 November 2010

EL SINDROME TAMAGOCHI, LOS NI-NI Y UN MILLON DE “AMIGOS”

Esta mañana he recibido uno de esos emails sentimentaloides que, con la excusa de la nostalgia generacional, nos muestran una lista de juegos de nuestra historia reciente. Entre ellos aparecía uno que causó furor durante una temporada: el Tamagochi. ¿Se acuerdan? Dicho aparato representaba una mascota virtual a la que se exigía cuidar a golpe de tecla para satisfacer sus necesidades y requerimientos.
La idea fue todo un éxito en aquellos tiempos efervescentes de finales del siglo XX. Las emergentes familias progres españolas se apresuraron a comprar el nuevo invento a su hijo hiperactivo-y-único con la noble intención de que el sujeto aprendiese a asumir responsabilidades. Se inauguró así un original humanismo electrónico de última moda a la medida de una generación de guajes sin mascota ni abuelos (éstos últimos estaban de camino hacia ese exilio moderno llamado “asilo”).
Los excitados padres posmos cacarabeaban ante sus coleguis las innegables virtudes del Tamagochi mientras abandonaban al hiperactivo en la labor de hacerse a sí mismo entre su nuevo-juguete-educativo, las LOGSES de turno y la sacrosanta televisión.
El tiempo pasó, veloz y drástico con su rúbrica amarga dejando un cementerio de Tamagochis en el cajón agonizando con bips-en-si-menor que expresaban malamente hambrunas cibernéticas, diarreas electrónicas y otros males. Fue la época del aluvión de padres progres rompiendo su unidad microeconómica (eso de “familia” había pasado a la historia como concepto fascista) deshaciendo gananciales para seguir buscando una autorealización pendiente e imposible. Como consecuencia se creó una banda de chavales huérfanos y malcriados que, cual tribu errante, daba tumbos forjándose entre distintos vicios buscando su identidad. Los sociólogos listillos empezaron a buscar apodos para bautizar estas generaciones absurdas, ayer llamada “X” y ahora confirmada como “Ni-Ni” (ya saben los que Ni estudian, Ni trabajan, Ni se les espera que pongan algún sentido a su biografía hecha de inercias y vacíos).
Este humanismo virtualmente deshumanizado que explica el fenómeno tamagochi, nos ha dado una culminación última en las llamadas “redes sociales”. Unas redes tejidas bajo el hechizo de las palabras “amigos” y “comunicación” donde se cobija un mundo invisible de gente  más allá del monitor creando la ilusión de una aldea global de amistades que maquillan la verdadera situación del fracaso de las relaciones personales face-to-face.
Esta arquitectura de un mundo de ilusiones, en el peor sentido de la palabra, tiene una consecuencia fundamental y drástica que supone y refleja la imposibilidad real de llevar a cabo proyectos de relaciones personales íntimas y con vocación de eternidad para formar parejas y familias. Esa es la gran tragedia y pérdida de esta época de progreso autista.
Y así nos encontramos en esta decadencia de colores que, bajo el patético disfraz virtual de la tecnología y el progreso-progresista no sirven para disimular el drama de biografías aisladas en sus manías que pretenden burlar al hastío y consolar su soledad con cuatromilsetecientosdoce amigos en órbita y catorce gatos en casa.

5 comments:

Seneka said...

Eso de:

"Esta arquitectura de un mundo de ilusiones, en el peor sentido de la palabra, tiene una consecuencia fundamental y drástica que supone y refleja la imposibilidad real de llevar a cabo proyectos de relaciones personales ..."

no me gusta.

Tu y yo, y otros amigos, nos conocemos gracias a esa arquitectura. El problema del mundo virtual es que el cobijo para los inadaptados y los acomplejados es mucho más accesible, no necesitan inventárselo ellos, sino que les basta con asomarse a la pantalla del ordenador (algo que,de forma menos sofisticada, ya teníamos con la TV).

Los Ni-Ni que brujulean perdidos en la inmensidad del espacio cibernético ese harían lo propio en cualquier otro mundo de yupi creado al albur de la posmodernidad metahedonista en que vivimos, porque sus papás no han sido capaces de enseñarles a leer los mapas, y el omnipotente estado se ha preocupado muy mucho de hacerles de GPS.

McMurphy said...

Eso que dices es cierto,Seneka,y supone una de las partes positivas del invento.Hay muchas mas, sobre todo en el tema del acceso a la informacion.
Yo me centraba en otro aspecto, en el "maquillaje" del fracaso de las relaciones personales en base a una ficcion comunicativa que se basa en el numero de "amigos" que uno tiene en feisbuk. Afectos virtuales que comparo con el numero de mascotas que tiene alguien en casa(eso es otro tema pero encaja en como se canaliza el afecto moderno). Conozco a gente con diez mil "amigos"en la red, 14 gatos en casa y no se habla con su padre. En fin.
Abrazote!

FRAN said...

Hola, Almirante:

Totalmente de acuerdo contigo. Tantas red social, tanto internet, tanto chat y cuánta incomunicación, cuánto individualismo, cuánto egoísmo. Como bien dices, todos esos mundillos, aunque tienen cosas positivas, son virtuales, es decir, falsos, y en cierta medida impiden formar familias y tener amistades de verdad. Y de los Ni-Nis, ¿que decirte? Los veo todos los días, junto al Instituto donde trabajo: ni estudian ni trabajan ni nada de nada. Una tragedia, de la que tienen mucha culpa los políticos que nos desgobiernan y la falta de valores en la sociedad española actual.

Abrazos, Mc

18-XII said...

Hombre, yo pienso que estos entornos informáticos están hechos a la medida de los solitarios. Hay un sesgo importante hacia la selección de cierto tipo de personas. Pero no son sólo para ellos. Freud esribía sobre zumbados pero merece la pena leerse.

Anonymous said...

Tiene razón seneka. Esas relaciones de solidaridad ficiticia no son exclusivas de internés. ¿Qué, sino es la bebida?