Monday, 8 November 2010

RATZINGER EN ESPAÑA

que os ayuden a vivir como una sola familia, guiados por la luz de la fe”

Llegó Ratzinger, vio, habló y volvió a Roma con la misión cumplida en un fin de semana que pasó como un suspiro en un par de tardes de bendiciones otoñales.



Finde importante y complicado, indeed; finde situado en un otoño calentado artificialmente en semanas anteriores por demonios que afilaban armas desde las neuronas erectas de su inmanencia para descalificar a ese reaccionario anciano cuya organización, tras más dos mil años, sigue provocando de todo menos indiferencia.


El punto álgido, la gran emboscada, se esperaba en Barcelona. Otrora ciudad condal y ahora capital de una nación inexistente y ya quebrada, sostenida en base al bajo instinto, chantaje al enemigo y creación de bonos patrióticos de 4-y-pico-porcientocon plazo a un año un día (cual condena menor). Esa Barcelona donde floreció la burguesía en cunas de modernismo que clama que la línea recta no existe en la Naturaleza. Esa Barcelona que un servidor tuvo el honor de recorrer con mi hermano virtual Roge y que todavía hoy constituye en mi memoria el viaje mejor que en la vida he realizado.


A Ratzinger le estaban esperando en estudiada emboscada dos tribus de demonios que, como está escrito en la Tradición, vienen a recibirle en cada paso que el sucesor de Pedro da por el Mundo. Estos demonios, que suelen ser audaces y discretos, se han manifestado muy envalentonados en esta España posmo y acabada. Y es que aquí, en estas tierras cuarteadas, los demonios están crecidos, mimados, legitimados y se hacen visibles en su arrogancia ocupando primeras línea para expulsar su ira contra el Gran Ratzinger. Una sección de su ejército le daría la mano a cambio de palabras en dialecto que sirvan a su Propaganda; la otra, tras días de alegre orgía, le ocultaría una mejilla para cubrirla por la negación de un beso que se muestra estéril, exhibicionista y negro; apenas recuerdo, quizá, de una agresión que cambió tantas biografías. Demonios, en fin, que en esta penúltima estrategia de la postmodernidad han invadido a las figuras del político y del homosexual para reducirles en su astucia a un rol de “caciques” y de “locas”.


Ratzinger pertenece a una organización antigua, muy antigua, de origen divino y con operativa calificada como de “santa y meretriz”. Ocupa un puesto delicado que no permite sorpresas por estas actitudes. De hecho, es tristemente consciente de que en sus headquarters y aledaños, tales tribus y más, muchas más, están presentes con vocación de permanencia. Tribus desarrolladas al calor de actitudes eternas que otro colegas de puesto -como el cada vez más presente Gran Pio X- denunciaron, otro Píos combatieron, hasta que Pablo VI en cansancio existencial reconoció en famoso lirismo de humos, diablos y vaticanos.


Ratzinger está muy solo y rodeado. Dentro y fuera. No esperaba este intelectual del norte que esa Circunstancia llamada Providencia le invistiera con la misión última de organizar nuevos hombres para limpiar corruptas estructuras y reconstruir el Arca para el nuevo diluvio-que-viene. Una gestión callada y por lo que nos va llegando, tremendamente eficiente, al estilo alemán. Así vemos en España la progresiva desaparición del demonio del nacionalismo trabucaire de sotana y pistola y esperemos pase lo mismo con el demonio mafioso que cuaja en monasterios endogámicos de razas artificiales excitadas ante “talantes mesetarios” – concepto creado por ese abate de Montserrat que tanto nos quiere a los Castellanos.


Ratzinger pasó entre medias de las tribus con su sonrisa vaticana para erigirse con naturalidad entre el cielo y el suelo, su lugar natural of course y tras estas jornadas, despedirse entre hipócritas apelando con su acento tedesco a lo siempre-cierto-siempre ignorado: al Amor que se sostiene por la Fe, únicos motores que nos pueden sacar de esa inflamación maldita del ego y ayudarnos así a “vivir como una sola familia”.


Gracias, Santidad.

2 comments:

Anonymous said...

Hola, Mac. No sabía que habías estado con Roge por allí, sé que estuviste en Barcelona, por un post, pero no recordaba eso.
El acento tedesco del Papa es extraordinario, teniendo en cuenta que es alemán; aquí en España, siempre se ha dicho, somos menos hábiles para las lenguas, en cambio a veces te encuentras alemanes, ingleses, etc, que cuando hablan en español no eres capaz de adivinar que no son españoles. Pero eso sí, los más torpes de toda Europa y del mundo quizá, para hablar lenguas, somos los que pretendemos tener más lenguas oficiales; lenguas que además, le moleste a quien le moleste, no sirven para nada cuando no son más que un simple acento con cuatro palabras variadas; y muhcas veces han sido variadas artificialmente en un momento u otro de la historia.

Un abrazo fuerte, Mac.

[Soy Cualquie, que no me sale ahora el nick]

A./ said...

El Momento oportuno (Eclesiastés)

3:1 Hay un momento para todo y un tiempo para cada cosa
bajo el sol:
3:2 un tiempo para nacer y un tiempo para morir,
un tiempo para plantar y un tiempo para arrancarlo plantado;
3:3 un tiempo para matar y un tiempo para curar,
un tiempo para demoler y un tiempo para edificar;
3:4 un tiempo para llorar y un tiempo para reír,
un tiempo para lamentarse y un tiempo para bailar;
3:5 un tiempo para arrojar piedras
y un tiempo para recogerlas,
un tiempo para abrazarse
y un tiempo para separarse;
3:6 un tiempo para buscar
y un tiempo para perder,
un tiempo para guardar y un tiempo para tirar;
3:7 un tiempo para rasgar y un tiempo para coser,
un tiempo para callar y un tiempo para hablar;
3:8 un tiempo para amar y un tiempo para odiar,
un tiempo de guerra
y un tiempo de paz.