Tuesday, 21 December 2010

“QUE BELLO ES VIVIR!” (“IT’S A WONDERFUL LIFE”): LA FELICIDAD DEL MARTIR

Se nos repone en la isla la obra maestra de Mr Capra en versión restaurada “Que bello es vivir”. En estas fechas entrañables suelen aparecer dos obras siempre interesantes: El “Cuento de Navidad” de Dickens en teatro y la película mencionada. Recuerdo con nostalgia que hace unos años en Antena 3 la pusieron hasta dos veces en el mismo día.


Las películas de Capra tienen un efecto curativo que hace que al salir del cine nos sintamos mejor personas. Nos cuenta historias de individuos normales, del héroe anónimo que ante la circunstancia hostil que le ha tocado vivir reacciona con una actitud cada vez mas desaparecida en estos tiempos de decadencia y nada.


El señor Capra denuncia en todas sus películas un sistema que no le gusta. Un sistema que se ramifica por las estructuras políticas y económicas y se deshumaniza totalmente desde el Poder. Desde aquellas alturas lo barre todo y termina por considerar al individuo como un mero títere que puede ser comprado por unos dólares.


Hasta aquí, esta presentación podía ser suscrita por cualquier “moderno”, es decir, el entorno, la circunstancia es hostil y generada por las estructuras de poder. Es un punto muy importante porque la diferencia entre Capra y la visión basada en los valores actuales no va a ser la mera denuncia de lo negativo, que se puede acordar fácilmente entre ambas versiones, sino la actitud que el hombre normal va a tener ante ese entorno. Veamos:

Durante dos horas se nos muestra la vida de George Bailey (el gran James Stewart), desde su adolescencia. Los datos fundamentales que podemos apreciar enseguida son:


- Es una muy buena persona, “naturalmente bueno”.
- Tiene inquietudes personales que le hacen perseguir objetivos propios más allá de seguir el camino iniciado por su familia (pequeño negocio bancario de su padre).


Por tanto Bailey tiene un proyecto de vida claro que no pasa por la aldea donde ha nacido. Sin embargo vemos que su vida se va desarrollando y “las circunstancias” rompen todo el ideario que el bueno de Stewart tenía en mente. Todos sus sueños de viajes se cancelan y hay una inercia extraña que le hace seguir en el pueblo. Obviamente a él no le gusta eso porque va contra su proyecto personal, pero lo asume como deber con su familia y se sacrifica mientras, por ejemplo, su hermano se da la buena vida en otras latitudes. A Bailey no sólo la circunstancia familiar le impide crecer sino que más tarde vemos que la circunstancia social del poder le presiona hasta su límite personal.


Con estos dos materiales podríamos imaginarnos cuál sería el giro de la historia desde una perspectiva “moderna”: se crearía una oportunidad de oro para atacar a la institución familiar como cárcel individual que aliena la libertad del individuo para elegir y al capitalismo como la gran cárcel social que manipula le voluntad del sujeto. Con estas bases el gran Bailey tendría todos los pronunciamientos y bendiciones para convertirse en un cabronazo resentido. Una gran persona destrozada por el sistema.


Desde el punto de vista de Capra la cosa se pone más compleja al aparecer otras variables. Especialmente la variable del “otro”. No entendida como agresión y rencor tipo el-infierno-son-los-otros, sino como el “otro inmediato”, es decir todos aquellos seres que no vemos tantas veces porque están ocultos bajo la capa de nuestro egoísmo y que tanto bien hemos/nos han hecho.


Esta reflexión le viene a Bailey por vía espiritual encauzada como un cuento infantil al aparecer su ángel Clarence que tiene que ganarse unas alas. Clarence es la catarsis espiritual que sufre un hombre cuando está al límite y no es capaz de salir de la frustración. En ese punto solo se puede elegir entre dos polos: la “Esperanza” o la blasfemia. Y esa esperanza tiene la virtud de iluminarle simplemente mostrándole su propia vida y por tanto las consecuencias de haberlo hecho de otra manera (no haber existido).


No es magia, es reflexión, lucidez, entendimiento. Es Inteligencia y Fe (mayúsculas en todo).


Me temo que Bailey hubiera quedado mutilado en manos de un director de izquierdas. Lo encontraríamos en una taberna con el gesto agrio diciendo cosas ingeniosas y malvadas entre pinta y pinta. Pero no es el caso. Capra nos ofreció una redención que va más allá de lo que estamos inmersos y que a muchos (y a mí el primero) nos cuesta ver. Pero creo que ese es el camino, y eso desde luego no es una visión de la posmodernidad actual.


Como comenté al inicio, el resultado es que después de haber visto una película de Capra uno es mejor persona. Lo único importante que tenemos.

Feliz Navidad a todos!!

1 comment:

Avigoria said...

Hubiera sido feliz viendo de nuevo a mi querido Clarence, nuestro querido Angel, algo patosillo pero realmente entregado a la causa, intentando ganarse sus alas...pero...qué escucho? una campanilla...debe ser que tu post, querido Amigo, ha sido inspirado por otro Angel que lucha por sus alas, y parece que se las ha ganado, ya que en un día como el de hoy, me ha hecho recordar que mientras mantenga la Esperanza y la Fe, conseguiré mantenerme a salvo...
Un fuerte abrazo y Feliz Navidad para ti también, especialmente para ti