Friday, 4 February 2011

MARIA SCHNEIDER: JUGUETE ROTO A RITMO DE TANGO

Leo que María Schneider ha fallecido. Tenía tan sólo 58 años de edad y entró en la historia del cine por su papel de amante de Brando en la mítica obra “El último tango en París”.



“El último tango” provocó escándalo en su estreno en el año 1972, fue prohibida en algunos países, censurada en todos y siempre se cuenta la anécdota de las caravanas de españoles que cruzaban la frontera para verla en Perpignan, junto a otras películas a las que se calificaba como “eróticas”.


Describir esta película como “erótica” es simplemente no describirla. Es ésta una historia que comienza con una blasfemia y termina en muerte para desarrollar entre medias y con maestría el vacío donde un sexo trastornado se configura como única vía de comunicación de los protagonistas. La idea sale del director Bernardo Bertolucci y se plasma con la ayuda de tres artistas: el pintor Francis Bacon, el músico gato Barbieri y el actor Marlon Brando.


La Schneider se nos aparece en el medio de esta odisea pesadilla posando como una chica de 19 años con cabello rizado cubierto por un sombrero de flores flipadas-por-hippies; sus ojos expresivos, que apenas han abandonado una adolescencia pequeño-burguesa, brillan en un cuerpo progresista de niña liberada envuelto en un vestido mínimo. Cuerpo éste con curvas, hay que señalar (se ve que en los 70 los profesionales de la homosexualidad no se habían hecho cargo aun de la industria del diseño en su labor de destruir el sexo natural por el género conceptual a base de fomentar anorexia con la idea unisex).


María, así descrita, es un prototipo de una mujer diseñada en los laboratorios de la ideología moderna que, aunque lleva muchos siglos avanzando, se hace estética tras los 50. María, en este trabajo, es actriz novel que pasea de las manos de dos viejos lobos que saben mucho de las oscuridades de la vida y manejan las luces del arte:


Bertolucci, otro pequeño-burgués refinado que viene de la poesía y de las obsesiones sexuales que se generan en los años de la llamada revolución sexual, amigo personal de Passolini, aquel que dijo agudamente que la “libertad sexual había provocado mas agresividad que felicidad”.


Y Brando. De Brando es mejor no decir mucho porque habría que escribir un libro, o dos, o más. Él es el protagonista del film y la obra ya solo estaría salvada por la fotografía de los perfiles de sombra de Brando que luego sublimaría Coppola en El Padrino.


El cine es un invento que transmite inmediatez, y esta película sintetiza en 120 minutos la fragmentación del hombre moderno, la fisura absoluta que las inmensas heridas de la ideología y la falta de afecto dejan en las personas. La distancia infinita entre los afectos, la comunicación y el sexo que forjan dejan a un hombre mudo y sin raíces que clama yo no tengo nombre” y “no quiero saber tu nombre” para generar una camada de los lobos esteparios que danzan en órbita ante la insoportable levedad de(l) ser.


La película se compone en dos partes unidas por los colores de Bacon y los acordes de Gato Barbieri: las escenas de sexo y dos monólogos de Brando. Estos últimos son el núcleo duro del filme y que explican el resto.


La carrera cinematográfica de María es inexistente tras este film y hace poco apareció en escena para decir dice que se sintió violada en una escena famosa. Escena ésta improvisada por el cerebro de los artistas fuera de guión el día anterior de rodarla y que Brando justificó como “it’s just a movie, sweetheart”. Lo cierto es que María no quiso volver a quitarse la ropa en ninguna peli, que visitó dos hospitales psiquiátricos para estar con sus amantes-de-género y que dejó que la heroína se encargase de guiar gran parte de su biografía hasta morir de cáncer la semana pasada.


Maria Schneider, descanse en Paz.

8 comments:

pablo said...

Hola Mc, puedes creer que no la he visto? la vere, me has entusiasmado.
Un abrazo
Pablo

FRAN said...

Hola, Almirante:

He visto algunas escenas de la peli, las más famosas, pero no entera y la verdad, lo que vi no me entusiasmó, aunque entiendo que en la época provocase tanto revuelo.

Lo que cuentas de cómo ha terminado esta actriz y cómo terminó Brando me ha entristecido un poco porque creo que él, al menos, tenía cierto talento como actor, aunque no sea de mis favoritos.

Muy interesante tu análisis de la estética de entonces y de la labor de demolición de ciertos valores que compartimos y defendemos, y que vienen siendo atacados desde entonces y hoy aún más todavía, si cabe.

Una pena de vidas y una lástima de cine que transmite esos valores, aunque ahora es mucho peor, ¿no crees?

Un fuerte abrazo y que Dios te bendiga

Anonymous said...

"Lo verde empieza en los Pirineos", 1973

Anonymous said...

Hola Murphy.
Ya ves, me sorprende que casi todos dicen que no han visto la película. Yo sí, y no en Francia sino en mi ciudad, porque la pusieron sin censura cuando empezó el famoso "destape".

Y yo no participé del escándalo por la famosa escena, a mí lo que más me impresionó fue precisamente esa falta de sentimientos, esa ausencia de empatía para llegar a una relación. Que el sexo fuese tan físico y sin emociones.

Otra cosa que me impactó fue la belleza de la protagonista, porque hay que reconocer que salía con unos 19 años preciosos, y su aspecto, su manera de vestir tan diferente a lo que se veía por mi provinciana ciudad. Recuerdo que lo me sorprendió y me escandalizó fue el minivestido y que no llevara ropa interior.
Unos se escandalizaron de la escena y otra de que no hay nada debajo del vestido. Lo que son las cosas.

Me ha encantado tu manera de explicar la película. Se nota que eres un gran entendido.

Anonymous said...

Hola otra vez.
Has puesto foto nueva en la portada del blog.
Me gusta.

he pasado a ver la exposición de los retratos. Hay alguna que no había visto. La tuya reconocida inmediatamente, cómo no.
Besos.

McMurphy said...

Hola a todos y gracias por comentarios:
La peli fue un mito en su tiempo pero ahora parece que no la ha visto nadie. Como película es magistral y define bastante bien la falta de comunicación. Anonymous da en el clavo al subrayar como fuente de escándalo “la falta de empatía para formar una relación” y el aspecto puramente animal que la película subraya tanto en el sexo como en la interpretación de Brando cuando imita a un chimpancé para ocultar su nombre.
Al final lo que mas me interesa es que relacionarse así es jugar con fuego porque la tragedia se vuelve real cuando el protagonista se da cuenta que puede amar y entonces quiere saber “su nombre”. Tarde y mal.
En todo caso lo importante no es ni la escena de la mantequilla ni el tema de la ropa interior, eso es anécdota. En ese sentido me parece mucho mas interesante la escena de portada donde los protagonistas creen que pueden llegar al orgasmo sin ni siquiera tocarse. El sumun de la falta de compromiso.
Saludos.

Mary Smith said...

Hola Mc. Murphy. Muy bien tu comentario: es un tema muy difícil pero lo abordas con mucho criterio y elegancia. Me gusta.

Yo no he visto la película ni pienso verla, la verdad. Conocido el argumento y el resultado final, no me interesa en absoluto y prefiero dedicar mi escaso tiempo de ocio a ver otro tipo de películas. Tengo un buen amigo que sabe muchísimo de cine y me recomienda siempre las mejores películas!!! Y ésta no se encuentra en la lista.

La clave está precisamente en uno de los diálogos que mantienen los protagonistas -tal y como he escuchado analizar en varias ocasiones a mi adorado Profesor de Filosofía el Padre Alfonso López Quintás- en que hablan de no conocer respectivamente su "nombre" pues se dan cuenta de que pueden amar, y no quieren, ya que desarrollan su vida en un nivel muy egoísta de puro instinto. Y es que al pronunciar el nombre propio de alguien a quien nos dirijimos apelamos a su persona entera. Cuando uno rehuye establecer relaciones personales es porque desea moverse exclusivamente en el nivel corpóreo, y por eso evita utilizar el nombre propio de alguien. Muy bien, es cuestión de comunicación y compromiso has dado en el clavo, cómo no!

Te adjunto un par de links en los que aparece algún comentario al respecto de lo que te digo, por si te apetece leerlos.

http://es.catholic.net/empresarioscatolicos/475/655/articulo.php?id=9267

http://www.jp2madrid.org/jp2madrid/documentos/coleccion_educar_amor/EDUCAR_09014.pdf

Eso sobre el argumento de la película, y en cuanto a la protagonista sólo tengo que decir que es una pena que esta película lograra comenzar y terminar su carrera.

Muy bien, Mc. Murphy. Y, una vez más, gracias por hacerme reflexionar sobre algo importante!

Avigoria said...

Dear Mac, en esta ocasión no solo me ha gustado tu post, sino las reflexiones que generadas a raiz del mismo.
Yo sí he visto la pelicula (en televisión, claro, ya que yo naci el año que la estrenaron) y no me gustó...no me parece ni una gran pelicula ni creo que se le debiera conceder tanta importancia, precisamente por la ausencia de sentimientos...Es animal, salvaje y entiendo el por qué la actriz ahora fallecida dijo que se habia sentido violada.
Pero lamentablemente se siguen haciendo peliculas y vivimos en una epoca en la que se reproducen los esquemas de la relacion entre los dos personajes que bailaron su último tango en París...
Triste.
Un abrazo