Monday, 14 February 2011

SAN VALENTIN...


Hoy es el día de San Valentín aunque aquí en la isla ya se ha celebrado con creces “on-the-rocks” este pasado fin de semana. Es ésta una celebración trata de romper la depresión post-Navideña producida en el patético Enero para abrir un boquete de ilusiones color fucsia a partir de la manipulación forzada de dos elementos: el nombre de un Santo y la palabra Amor.

Con esto de La Modernidad aprendimos que la verdad ya no se descubre sino que se hace y es objeto de mercadería. Y con la verdad todo lo demás, of course, especialmente esa cosa tan misteriosa llamada Amor (lo que mueve el sol y las estrellas, ya saben). El Marxismo de Marx al “demostrar científicamente” que la Verdad se forja en una dialéctica manufacturada que desemboca en utopías relucientes dio paso a la sublimación de hacer-el-amor que puede desembocar, con suerte, en utopías múltiples. Sin embargo a mi mente limitada esto de hacer-el-amor siempre le ha resultado un concepto bastante confuso, como que algo de la frase no encajaba.

Otro Marxismo mas perfeccionado, el de Groucho, me aclaró las cosas con esa lucidez genial que tienen los surrealistas con gracia cuando dijo: “Por qué lo llaman amor cuando quieren decir sexo?”. Here we go! Esto nos parece mas acertado ya que a las cosas conviene llamarlas por su nombre.

En las calles de la capital de Erín hemos paseado con sorpresa durante dos semanas ante todo un dispositivo comercial que mezclaba el nombre del Santo Valentín con una mezcla barroca de corazoncitos chillones, eslóganes poco originales y una serie de lencerías y objetos extraños (cuanto menos) que se sugieren como herramientas alegres que aspiran a manufacturar el Amor.

Un taxi driver me dijo el año pasado que es un día incómodo porque, a pesar del incremento de negocio, es muy desagradable aguantar toda la cantidad de discusiones que las parejas tienen. De hecho es un día propicio para las rupturas. No es de extrañar con tanto trajín. Eso de celebrar la felicidad (otro producto del mercado) por ley siempre nos pilla a contrapié. La chica llega con todas sus instrucciones aprendidas en la revista de turno, envuelta en ilusiones-con-puntilla oliendo a deseo-número-14 y espera oír, poor little thing, cosas que nunca ha escuchado. El chaval, por otro lado, quiere tomar unas pintas, pasar en buen rato y si puede ver el rugby, pues plan perfecto.

En tal contexto, el choque se produce a partir de la sexta pinta (para él) y el tercer cocktail (para ella). En el punto crucial donde las neuronas se empiezan a adquirir una clarividencia provocada por el fantasma de la deshidratación que hace que el lenguaje se suelte en clave de máquina de la verdad con acento pastoso. La Verdad entonces ya no se hace sino que se encuentra, se expulsa y acaba la fiesta explotando los globitos fucsia al mismo instante que las promesas que nunca existieron se desvanecen. A ella se la ve paseando con morro mientras el tío aguanta el temporal y se frota la frente para decir que ha tenido una semana chunga sugiriendo con voz entrecortada que vayan a tomar otra pinta.

Yo, como siempre he celebrado todo mucho y bien, lo recuerdo como una jornada con cariño donde entre regalos y champán uno se esperaba que a los postres iba a ser sometido a preguntas que no podía responder.

Never mind, mañana será otro día, como dijo Scarlett.

3 comments:

Impertérrito said...

Y otra cosa fatal éste día es que no aciertes con el regalito que ella espera recibir. Porque tu tienes que adivinar, mas que adivinar, tienes que SABER que es lo que ella espera. Y en muchos casos el error en la dádiva es motivo de enfado. Y entonces, ni amor, ni sexo, ni pintas ni cócteles. He visto varios casos en familiares y amigos.

En fin, con todo que sea un feliz dia para todos, y para tí también, amigo mio.

Un abrazo.

Avigoria said...

Ante todo, dear Mac, y si me lo permites, Feliz San Valentin, ya que si bien es cierto que este día se ha utilizado por el comercio, no es menos cierto, que hoy es el día de este Santo del Amor!!

Me he divertido mucho con tu post, y he tratado de imaginar a un genio de la palabra sin poder responder a preguntas, que seguro que eran simples y sencillas, tras una cena llena de cariño.
Me parece, en todo caso, que las mujeres no somos tan complicadas, ni esperamos nada que no merezcamos, este y cualquier otro día, simplemente disfrutamos con los detalles...
Un fuerte abrazo y Feliz día a todos!!

Mary Smith said...

Hola Mac. Como siempre tu post no me deja indiferente.

A mi esta fecha tan señalada, y que poco a poco va adquiriendo más importancia, no me gusta nada de nada: es evidente que esa jornada sirve para animar el consumo en unas fechas poco proclives a ello, tras la cuesta de enero, y obviamente yo no voy a caer en esas redes consumistas y, por si fuera poco, es una fiesta de origen anglosajón y encima pagano. Olé cómo nos dejamos conquistar en "el continente" y, por supuesto que en "la península" no vamos a ser menos. ¡Claro que no!. ¡Ala... todos a consumir celebrando algo que al día siguiente ya hemos olvidado!.

Por eso yo prefiero celebrar el día del amor, cada minuto de mi vida, y además no con un regalo de los que se compran en los centros comerciales con todo el oro del mundo, no eso no, por favor. Lo celebro con una sonrisa de apoyo cuando se necesita, un beso inesperado porque sí, una caricia afectuosa que ayuda a superar cualquier problema o una llamada de teléfono para recordar a alguien lo mucho que le quieres. ¿Qué te parece?.

Oye, y una cosa: que nos dejas muy mal paradas a las mujeres y eso no puede ser, hombre. A ver si escribes algo más amable sobre nosotras, que coincido con Avigoria en que ¡¡¡no somos tan complicadas!!!. Aunque eso sí, me imagino perfectamente a ese "genio de la palabra" que eres tú, sin palabras tras una cena de San Valentín. Sí, eso si que me lo puedo imaginar.

Me alegra que celebraras "mucho y bien", no esperaba menos de ti.

Saludos.