Friday, 15 April 2011

ICTUS ABROAD – CON CARIÑO A SILVIA ABASCAL

(hace muchos años ya…)


Tintín viaja al Tíbet. Antes de empezar su aventura me empiezo a sentir cansado de nuevo. “Luego vuelvo”, me despido dejando el libro en la mesilla. Miro por la ventana y el cielo resplandeciente se hace visible a través de un cristal sucio entre osos de peluche, flores y la implacable máquina del suero. Al fondo, el sol ilumina poderoso ese espacio del mundo que va desde el infinito hasta la pared de ladrillos que custodia mi Realidad. Ese espacio donde imagino a muchachas en flor retoñando entre risas y a la Vida desarrollándose entre ilusiones.

Me vuelvo hacia mi Realidad de tonos pardos enmarcada en cortinas pálidas donde el tiempo se hace eterno-retorno dejándose medir por gotas de suero a ritmo de tedio en mi brazo amoratado. La sonrisa de Gillian viene para tomarme la tensión y sacarme mas sangre. Cierro los ojos porque me mareo y empiezo a ver imágenes intensas.

- “Talk to me, talk to me!”


Hay ambulancias en la noche y una mano de diosa de ébano me guía hacia la calle. Voy torcido, confuso y en zapatillas a cuadros preocupado por los míos. Mi habla suena a ladrido de perro callejero y herido entre lágrimas de susto. Rostros fijos me dicen que dirija el dedo desde la nariz hasta un pulgar que se diluye confuso en el horizonte. Me pierdo en el camino.


- “Talk to me!”


Mi sonrisa se esconde en una mueca y toco la mano de mi ángel de la guarda mientras trato de respirar hondo.


Hay que llamar a casa pero sigo sin voz. Sueno en A Minor-cacofónico-ininteligible. Sueno a instrumento acabado y roto. Mando mensajes a España muy despacio hasta que otro ángel llama lloroso y urgente para mentir diciendo que se me entiende muy bien y que ya vienen a verme.

Hay siete compañeros en la habitación y sonríen al ver mis flores. Van a llegar los míos y les voy a recibir con dignidad, pijama y suero. Con barba y ojeras. Antes me miro el rostro en el espejo y por revelación comienzo a entender la obra de Picasso. Soy un boceto de curvas torpes y ojos variables. Soy un diseño abstracto y mudo.

Pruebas, hay que hacer más pruebas”. No se ve nada. No aparece nada.


No hay nada.

Me hacen poner medias blancas y un camisón ridículo y me vuelvo surrealista y cómico. Me acuesto en la cama y ésta adquiere movimiento haciendo camino hacia la planta baja. Paso entre caminos rectangulares, abriéndome paso entre facciones asimétricas y tristes. Me recibe un sonriente enfermero filipino que naturalmente no habla español y comentamos brevemente los zapatos de Imelda Marcos. Me acoplo en una mesa tamaño féretro cubierta en sábana blanca. A mi izquierda hay cuatro televisiones donde va a aparecer mi cerebro tras los anuncios. La ingle se despierta anestesiada entre pinchazos mientras parte de mi cuerpo cambia de temperatura a intervalos sin compás fijo. Se abre la emisión y el campo de mi cerebro muestra un conjunto de venas que bailan en un fuego de pasión fría y hermosa la música celestial del pensamiento. Me fijo para intentar ver mis secretos e intimidades, mis ideas y mi rabia.

Pero no puedo ver más porque la camilla me mueve hacia el interior de un espacio hueco entre sonidos de órgano posmoderno hasta que una pantalla blanca aparece sobre mis ojos.

Y rezo

3 comments:

Anonymous said...

Y todos rezamos...Y tu otro angel le pidio a Jesús de Medinaceli que te cuidara...y lo hizo, como seguro ahora le pediran que haga con Silvia...
Un abrazo enorme

Visconti said...

Aquello ya pasó. Como cuando a Jacob el ángel le dejó quebrada la cintura, es un nuevo inicio lo que surge. Siempre hay que recomenzar...

Un abrazo (Visconti)

A./ said...

Estupendo.