Tuesday, 17 May 2011

THE QUEEN EN IRLANDA

Será un día largo y simbólico. Se prevé cielo encapotado mientras se desactivan bombas en Londres, Dublín y Maynooth. Los grupos republicanos intentan acampar en el “Garden of Remembrance”, animan a hacer marchas por el “Dublin Castle” mientras los Garda pasean por la ciudad en parejas comprobando que todo está bien. O’Connell Street aparece tranquilo, cubierto de vallas con restricciones de tráfico ante la mirada altiva de la fila de estatuas de los héroes que han fraguado la revolución Irlandesa.




Ha llegado de verde Esmeralda, tanto sombrero y abrigo a juego con la isla. En su intento por mimetizarse con el paisaje, “Her Royal Highness” ha cubierto por una horas con el color de la esperanza su formación de sangre azul y roja, más en el tono la British Jack Unión.

Han pasado cien años desde la última visita de un monarca británico la isla esmeralda. Era 1911, en los albores de un siglo que apenas había esbozado las catástrofes que le recordarían como el periodo más criminal de la historia humana. Hace cien años, este territorio todavía era parte de Gran Bretaña y la visita del abuelo de la actual Reina, Jorge V tenía un matiz bien distinto a la de hoy.

En estos años se ha asistido a la independencia de una tierra que, habiendo nacido como “Eire” y cantada como “Erin”, se forja en un Tratado como “Estado Libre Irlandés”, se bautiza como “Irlanda” bajo una Constitución hasta que, finalmente, se confirma con el nombre oficial de “República de Irlanda” desde 1949. Una Historia tejida por mártires y héroes que resume una relación sangrienta y difícil entre dos países que nunca se llegaron a entender, ni siquiera a querer.



En ese rosario de matanzas que deja la Historia, hoy precisamente se conmemora uno importante: los bombardeos sin avisar en Dublín y Monagham en 1974 que mostraron la muerte a 34 personas, incluyendo un niño que nunca pudo salir del vientre de su madre. Atentado perpetrado por el grupo paramilitar UFV (Ulster Volunteer Office) acompañado por servicios secretos británicos.

The Queen sabe su historia y una carta le ha sido enviada a Windsor escrita por los familiares de las víctimas mientras que la organización ‘Justice For The Forgotten’ ha pedido al primer ministro Mr Cameron la desclasificación de documentos donde se da luz sobre la investigación del caso.

Talbot Street, la calle donde se produjeron dichos atentados, mantiene un monumento conmemorativo con flores secas en frente de la estación Connolly; es ésta una calle pintoresca de pubs, tiendas varias y sitios de apuestas, donde pasean turistas, gritan alcohólicos y se apresuran ejecutivos. Calle que en las últimas dos semanas se ha decorado con carteles de protesta contra la visita de la monarca y panfletos con caras de mártires de la revolución.

The Queen llegará y tendrá un acto de recuerdo a las víctimas. Será en el “Garden of Remembrance”, el monumento dedicado a la memoria de “todos aquellos que dieron la vida por la causa de la libertad de Irlanda”. A escasas yardas de allí los familiares del bombardeo tendrán su particular recuerdo.

Pero eso será después de la bienvenida. Después de que Elizabeth será recibida por Mary, de tu a tu, de mujer a mujer, Elizabeth Windsor y Mary McAleese compartirán una sonrisa y un apretón de manos, delicado, of course. Juntas tomarán el té y plantarán un roble irlandés en los jardines de la “Irish White House”, el impresionante palacio donde reside la Presidenta de Irlanda.

Cien años después, el país está en quiebra y Mary McAleese no ha dudado en manifestar la relevancia del viaje de la reina, al igual que su Primer Ministro Enda Kenny y Mr Cameron. Es un viaje de unión en un marco de bancarrotas y de unidad, viaje que debe diseñar una nueva relación entre dos países destinados a entenderse y trabajar juntos. Para que esto se haya producido, mucho se debe a la intervención de la anterior presidenta Mary Robinson, primera Jefa de Estado en ir a Gran Bretaña en visita oficial en 1993.

Ms Robinson y Ms Windsor coincidirán de nuevo tras tanto tiempo al terminar la jornada. Será en el Trinity College, donde la anterior Jefa de Estado trabaja actualmente. Allí todos se dejarán deslumbrar por la gran joya que tenemos en la isla: La Palabra reflejada en el “Libro de Kells”, que será mostrado en detalle a la Reina con toda la grandeza iluminada de los cuatro Evangelios en Latín que los monjes produjeron en el siglo IX.



Yo estaré por Grafton Street viendo el ambiente y comprando algún libro. Esperaré a Elizabeth a la salida a ver si tiene un ratillo, darle un beso y si puede llevarla a tomar una pinta al John Mulligan's, lugar imprescindible para entender nuestra ciudad y que me sorprende que no esté en las agendas.

Mañana mas…

2 comments:

Avigoria said...

A la Reina no se si te la llevarás a tomar una pinta, pero, y l consorte? Ganas seguro que no le faltarán!!!
Me gustan los simbolismos: abrigo y sombrero verde, y vestido azul, color de San Patricio...

Teniendo en cuenta que la Monarquía es una institución que cuenta con pocos simpatizantes, no haré más comentarios sobre tu interesante post, pero creo que aunque tarde, la Reina està haciendo lo que debe, cumplir con su obligación de fomentar las relaciones internacionales de su País con los demás Países.

Espero que podamos disfrutar la crónica del viaje de dear Barack la proxima semana!!Esperaré tu post con impaciencia!!

Un abrazo

Alberto said...

Pues no se si el viaje es muy adecuado en éstos momentos. Al menos para la Reina, que se encontrará a los irlandeses con las uñas largas por la historia y por su actual situación económica.

Precisamente ésta última faceta es la que interesa en Irlanda, pues seguro que intentarán una mayor relación económica con GB que les ayude a salir de su actual precaria situación.

Ya nos contarás que tal ha resultado todo. Y que has hablado con la Reina mientras tomábais unas pintas.

Muchas gracias por tu comentario en mi blog y tu apoyo a mis paisanos de Lorca, que lo están pasando muy mal.

Un fuerte abrazo.