Thursday, 18 August 2011

…EL CEREBRO DEL LOGOS IN SPAIN

Llega Benedicto a España. El cerebro tedesco de Dios bajó de los cielos de Alitalia para pisar con mocasín en rojo los restos de la capital de un Reino hipotecado y con alma en extinción.
Le saludan los tecnócratas de la cosa entre fallos de protocolo y muletas dandis; le reciben los creadores de grandes poderes amasados gestionando esa política de déficit en lo económico y bajo-vientre en lo social; le observa esa casta portadora de la llave de la caja de pandora, custodia de los fantasmas de los hispanos. Todo un establishment vestido de domingo que choca – con las mismas manos rubricadoras del genocidio moderno del aborto – la mano blanquísima del anciano intelectual que escribe frases difíciles y otorga bendiciones.
Los anfitriones sonríen de rigor y dan discursos mientras que el auditorio, una juventud que se reúne bajo el sol mesetario de la esperanza, aparece entre banderas y sonrisas en la primera fila de Barajas.

Es ésta una representación de la juventud del planeta que ha venido a Los Madriles a celebrar un Encuentro. Un Encuentro con Alguien que viene introducido, explicado, representado por el Papa teólogo. Es ésta una juventud no televisiva, sin mucha imagen para los estándares de los medios de comunicación del mundo ya que no es la juventud que, por ejemplo, vemos follar en San Fermín, con sus tiorras de pecho al viento cubiertas de vino y semen, mamada en las esquinas que se indigna para exigir entre blasfemias un curro a un sistema en el que no cree.

No, esta juventud que viene es una mezcla de razas e inquietudes, mortal y con problemas pero despierta para descubrirse en dos ámbitos: la esperanza y la alegría; una juventud a la que el mundo ridiculiza mayormente por “casta” o por “ignorante” por los laicistas, esa raza de felices intelectuales cultísimos.

Ayer tarde las dos juventudes se han encontrado en la popular Sol, plaza que tuve la oportunidad de visitar hace poco en paseo crepuscular de chabolas en azul y olor a costo, por esas subcalles de la “revolución”, y la “utopía”, fotografiando asambleas de colgados que miraban “al otro” con ese reojo que mide la distancia entre corredores de la muerte. Esa otra juventud admiradora de aquellos que se divertían fusilando corazones de Jesús o violando monjas.

Entre el simbolismo de plazas como Sol, Benedicto sabe que viene a una tierra de fuego, tierra ya de nadie cuya historia ha sido sustituida por el mito y el futuro está delegado a gente que cree que le pertenece. Una tierra despoblada de si misma donde las extintas familias se han transformado en unidades microeconómicas de soledad sujeta a clausula de rescisión, familias capadas por el exterminio de abuelos - enterrados vivos en esos campos llamados asilos – y seres humanos privados de la condición de tales por no-deseados. Tierra donde se siembran nuevas “familias” también fundadas en la esterilidad egoísta de un deseo que oculta tantas cosas.

Benedicto viene, lo sabe bien, a una tierra a punto del jaque mate, donde la única esperanza, como siempre, es hacer conocer a la sabia nueva aquellos caminos que la jungla del mundo ha tapiado.

Bienvenido y gracias por estar aquí.

1 comment:

rogebcn said...

Rogelio Douton Excelente, Juan Miguel. Qué imagenes tan logradas sobre los dos tipos de juventud. Con tu permiso lo pongo en mi muro.Hace un par de dias tuve ocasion de fotografiar y conversar con uno de estos grupos de jovenes cristianos. Serian unas 70 personas de Texas, guiadas por el padre Douglas Anthon, neocatecumenal. Lo cierto es que sus cantos en la calle, las letras, la melodia, su puesta en escena no encajaban para nada en la estética actual. Antiguos, desfasados, con un punto de infantilismo, destilaban cierto dogmatismo y adoctrinamiento. Y sin embargo pude se testigo de uno de los actos más puros y emocionantes que he visto en los ultimos años. Sé que durante mucho tiempo reflexionaré sobre ello.Y es que Dios escribe recto con renglones torcidos. Un abrazo