Thursday, 3 November 2011

MAESTRO DON ANTONIO CHENEL “ANTOÑETE”: DESDE LA DISTANCIA


“La base de mi tauromaquia es la distancia. Cada toro tiene la suya. Lo que hay que hacer es darle aire al toro para que quiera tomar los engaños. Hay que ir poco a poco, esperar que te lo diga él. No puede ser por cojones, esto no es por cojones nunca”

Aunque tarde, no quisiera dejar uno pasar un recuerdo de homenaje al Maestro Chenel.
Figura del toreo que, aunque nunca vi torear en vivo, estuvo muy presente no sólo por sus sucesivas reapariciones en las plazas sino por sus comentarios en los medios y ser muy referenciado en manuales y debates taurinos.

Siempre he considerado el arte de Cúchares como un buen ejemplo para el entendimiento de la vida. En realidad no solo dicho arte sino otras actividades, como los juegos y el fútbol principalmente, me han dado siempre unas buenas pistas para entender este misterio del vivir.
En particular, y refiriéndome a la frase que encabeza este artículo, me resume perfectamente uno de los aspectos claves del carácter y la convivencia humana: el sentido de la distancia. Viene a decir el Maestro que no se puede torear desde unos conceptos prejuzgados, que no se puede imponer al astado una forma aprendida de torear sin prestar atención alguna a la naturaleza y comportamiento del toro, no del toro en abstracto (en la vida real nada abstracto hay) sino de aquel singular y concreto que aparece cada tarde.

El gran tema, creo yo, es entender que esto no es un combate – como se creen en mi isla o los que no han asistido nunca a la liturgia – donde la supuesta victoria consiste en matar al animal y que éste no te mate a ti. Sabemos que dicho resultado se debe dar por supuesto y el caso contrario es excepcional y catastrófico. No, este ritual, se basa en una preparación hacia la muerte basada en la belleza a partir de medir fuerzas dispares en un universo de arena.
Al hilo de esta idea recordamos a otro gran Maestro, Paquirri, decir que ‘el toro sale a la plaza sin saber embestir y que el torero debe enseñarle’. Estamos de acuerdo, pues esa es la base con que se establece un pacto entre ambos personajes, uno desde el instinto y otro desde la razón. Esta razón observará como el cornúpeta se comporta ante ese acontecimiento estresante de la plaza, entender su querencia (sean medios o tablas), sus reacciones ante los mil acontecimientos que suceden. En este paseo hacia la muerte la distancia es clave para que el toro se sienta seguro en su embestida: ni-muy-cerca, ni-muy-lejos, ni-muy-rápido, ni-muy-lento, cada uno tendrá una medida en esas cuatro variables para que de engaño a engaño –  antes de que el animal adquiera la lucidez o “aprenda” – se encuentre con la certeza de la muerte.
Chenel lo explicaba bien frente a esa idea de los “cojones” que intenta imponer el esquema aprendido de turno para lograr resultados. En la vida normalmente los esquemas de laboratorio paralizan, no son efectivos y terminan agarrotando por basarse mas en ideas que en cosas reales. En toros, futbol, vida no hay un conjunto de reglas que por sí, fuera del ámbito del sentido común y de la experiencia diaria, lleven a éxito ninguno. Solo los Principios – como inspiración permanente de una idea determinada del vivir –  y la Inteligencia – para saber aplicarlos con fidelidad en cada momento –  son las armas que realmente me parecen eficientes en esta aventura vital. Bajo la excusa brillante del “esquema” como guardián y aplicación de los valores se han terminado ahogando con frecuencia los mismos hasta vaciarles de contenido.
Y es que la vida no es una cuadrícula, es curva, quizá redonda como los cosos taurinos, o incluso elíptica a veces como el bello coso de Nimes.
Maestro Don Antonio Chenel Antoñete, gracias y descanse en Paz.

2 comments:

rogebcn said...

Excelente. Excelente la frase inicial de Antoñete y excelente tu ulterior desarrollo. Sí, distancia adecuada, intuición y tambien compromiso personal aceptando los riesgos, valorando al contrario y respetandolo.
Roge

Mary said...

Bravo, Mac Murphy.
Nunca me han gustado los toros, realmente me entristece que la gente para divertirse tenga que matar un animal tan soberbio como es un toro.
Pero personalmente me ha gustado mucho tu post por dos cosas:
1.- Por la interpretación que haces de la fiesta y, en particular, de la vida. Es cierto todo lo que dices y me llaman poderosamente la atención tus acertados criterios para interpretarla: las 4 variables (¡qué verdad!) y la apelación a los Principios y la Inteligencia. Sin duda muy inteligente, un gran post, querido amigo. Gracias.
2.- Por la descripción que haces sobre la forma de la vida que "no es una cuadrícula". Efectivamente en la vida hay que saber improvisar y que por eso desde hace años considero que es elíptica, como tú consideras con acertado criterio, con dos centros, y describiendo una forma espiral en la que todo se repite eternamente. Particular punto de vista el que tienes, muy personal. Enhorabuena.