Wednesday, 10 October 2012

EL ANGEL EXTERMINADOR


“non abbiate paura” (Juan Pablo II – Roma, Pascua 1994)
 
Creo que el arte está hecho para resquebrajar conciencias, para arrojar ramalazos de belleza pensada que, explotando en las neuronas, nos ayuden a entender la existencia abriendo nuevos caminos para interpretarla. Cuando nos topamos con esta revelación, solemos decir que ese cuadro, película, ópera… es una obra maestra. En realidad, en muchos casos, si atendemos a un análisis mas o menos técnico del producto, posiblemente no lo sea, porque nuestra subjetividad se alimenta en rincones insospechados; otras veces, sin embargo, y ahí están los grandes maestros, se une la perfección técnica con el mensaje sublime. Y ahí nos entendemos todos.

Hay un autor que siempre me abre las puertas hacia algo, no porque esté de acuerdo con sus ideas, que eso es totalmente irrelevante, sino porque creo que da en puntos claves y me ofrece una visión alternativa, original. Este sujeto es Don Luís Buñuel, un personaje difícil, problemático, escandaloso, blasfemo… en fin, que mucho se podría decir de Don Luís pero ese no es el tema que nos ocupa. Otros personajes que me han dicho algo últimamente (en cine) pudieran ser: Stone, Gibson, Renoir, Truffaut, Ray…

Ayer cené de nuevo con el variopinto grupo de personajes Mejicanos en aquella suntuosa mansión de Sudamérica. Supongo que habrán visto la película, pero si no, no importa. La idea es que un grupo de burgueses se reúnen a cenar, la servidumbre va a abandonando la casa sin ninguna razón aparente y, cuando llega la hora de irse a casa, los invitados son incapaces de abandonarla. No hay ninguna razón que se lo impida, pero son absolutamente incapaces de abandonar la mansión. A partir de ahí se nos muestra como el variopinto grupo trata de sobrevivir en condiciones primarias y miserables, llegando a situaciones límite y denigrantes.

Esto, por supuesto, tuvo diversas interpretaciones para la crítica y el público, pero, respetando todas, podemos coincidir en que Buñuel hace un ataque muy visceral e inteligente a las clases altas y a la Iglesia como conceptos que convierten al individuo en rebaño, paralizan cualquier acción y crean inútiles, incapaces de obrar con libertad.

Aparte de la ideología del director que, como he dicho, es irrelevante para mí, el provecho que yo saco de esta historia es que muchas veces nuestra CIRCUNSTANCIA absorbe a nuestro YO. Y esa circunstancia puede ser interpretable: desde el hecho de pertenecer a un grupo determinado donde delegamos nuestra personalidad sin quererlo, ideologías donde enterramos nuestra capacidad de decidir, sentimientos que nos impiden crear, amores que nos terminan matando… es decir, que de alguna forma todos tenemos un ángel exterminador que puede pulverizar nuestro modo individual de ser destruyendo nuestra libre personalidad de crear y de actuar.

Se puede llamar de diversas formas pero creo que lo mas acertado es llamarlo MIEDO. Es un miedo a vivir, a desarrollar la personalidad, a dar, a entregarse, a opinar, a ser valiente, en suma. El gran impedimento para desarrollar al hombre como mezcla entrañable de valor y dignidad.

El ángel de la destrucción supremo, aparte de la evasión total que provoca el suicidio seria la Depresión, es decir el completo dejar de ser, dejar de actuar y arrinconarse en el lecho en postura fetal aparte del mundo. Y lo triste del caso, es que muchas veces nos pasa lo que a los burgueses: sabemos dónde está la puerta, que está abierta, que solo hay que salir pero no podemos, o no podemos hacerlo solos.

En España podemos ver esta metáfora exacta del ángel del exterminio en la absoluta indefensión de una sociedad civil incapaz de avanzar sin la tutela de ese cancer llamado Clase Politica. 

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