Thursday, 20 December 2012

ASESINATO DE CARRERO BLANCO: EL DISEÑO DEL SISTEMA



Se cumple hoy el aniversario del asesinato del Presidente del Gobierno Español, Almirante Don Luis Carrero Blanco. Fecha de crucial importancia en nuestra historia reciente pues de este acontecimiento nace ‘de facto’ el periodo llamado Transición -la ‘santa transición’ como la bautizo laicamente Umbral-.

 Cierto es que eso de la Transición se interpreta de forma diferente desde diferentes ámbitos: los legalistas la sitúan entre la muerte de Franco y la Constitución, otros la extienden hasta la llegada del PSOE al poder, y para algunos es algo que todavía no ha llegado...

En todo caso hay una cierta coincidencia en que desde aquel crimen todo fue diferente: cundió el pánico y los cimientos del Estado Nacional se empezaron a tambalear desde dentro, lo que ocasionó el gran sprint de una carrera hacia diversas poltronas bajo el prisma de la ruptura del régimen y la inauguración de nuevos tiempos de libertad y utopía ‘on the rocks’. Carrera ambiciosa y amnésica que culmina en un espectacular cambio de chaquetas, bailes anti-natura y orgías consumadas bajo colorines de ‘movidas’ diversas y bendiciones tiernogalvanenses.


Aparte de la consecuencias políticas de aquel atentado – todavía no aclarado mas allá de su brazo ejecutor – el acontecimiento refleja el mejor resumen, la síntesis, la metáfora exacta de lo que de una forma más maquillada y con diferentes toques se desarrollaría a través de los años en ese mal encaje de bolillos llamada democracia española.

Esa síntesis muestra, in my humble opinion, que el sistema que nos acoge está generado y sostenido desde la violencia – sea física o intimidatoria –  de dos potencias aparentemente contrapuestas pero complementarias: la violencia de ETA de carácter mafioso-revolucionario que clama por una destrucción de España a partir de un mito bendecido por la iglesia católica vasca y por otro lado la violencia originada por y desde las llamadas cloacas del Estado, con fines diversos pero opacos y viscosos.


La primera violencia de ETA, tras la presentación mundial aquel aciago día, ha evolucionado en una guerra de años aniquilando personas y familias e imponiendo una visión ideológica sectaria-dogmática de ese cáncer llamado nacionalismo que pudre sociedades y cerebros.

Por otro lado, la segunda violencia de Estado, se hace visible en nuestra historia a partir de ahí en diversos episodios nunca claros: desde una extraña carrera contra ETA tipo gato-ratón entre negociaciones indecentes de amnistía, ‘argeles’ diversos, chapuzas tipo GAL, excarcelaciones indignas… hasta farsas tipo 23F, pasando por fondos reservados que generan un capitalismo corrupto y rojo que enriquece a toda una oligarquía… Violencia, en fin, que culmina en un 11M cada vez mas sospechoso donde se produce el segundo gran punto de inflexión en nuestra democracia al provocar un cambio político – geopolítico – a través de la violencia.


Estas dos grandes cloacas nacionales se han demostrado así fundantes, modeladoras y, sobre todo, triunfadoras del sistema en que vivimos pues ambas desde el uso violento han diseñado nuestro destino tanto nacional como exterior así como adquirido un estatus de legalidad en base a la excusa del ‘apoyo popular’ vendido como elecciones: los etarras están gobernando una región española y los grandes escándalos españoles no se aclaran nunca mas allá de la detención de chivos expiatorios.

Maquillar sus efectos y origen de estas potencias siniestras con el bálsamo de la ‘libertad’ de un pueblo tan romo como es el nuestro pretendiendo otorgarle la corona de autosuficiencia y soberanía es a mi juicio falso y conviene que abramos los ojos a la evidencia de saber quien, realmente, maneja los hilos de este juego tan triste.


Almirante Don Luis Carrero Blanco -Presidente del Gobierno de España- DEP

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