Friday, 1 March 2013

CORINNA


Espero en el aeropuerto la salida del avión mientras paseo con mi té inglés entre ‘seniors’ alborozados que se van a ver mundo. Hace casi un año que no piso por un aeropuerto tras una década intensa de idas y venidas y me siento extraño. No siento nostalgia porque no soy de ese temperamento pero me doy cuenta que me estoy haciendo ‘senior-cabreado’ de repente y que no quiero subir a un avión ni en pintura. Por el momento.

Paso por el quiosco y su cara me mira con intensidad, la carita de chica guapa y lista, simetría facial y coqueta que disimula la sapiencia fatal de su mirada. Es esta la chica de la que todo el mundo habla, me digo, sorbiendo el té. Carinna, la eterna fatal de sangre azul y sonrisa rubia que aparece en la historia continuamente hundiendo imperios a partir de desgastar caderas reales ha vuelto reencarnada.

Ojeo la revista, me encantan las chicas malas, qué le voy a hacer. Una fatal de cara guapa y pinta de niña bien – las mas peligrosas porque se las ve menos venir que a las melenas largas y gesto arrabalero de rompe y rasga. Sonríe a cámara y expone que le une al Rey una ‘entrañable amistad’. Eso me desborda, ahí me ha ganado. La ‘Amistad Entrañable’, las ‘Amigas’, ese estiramiento de la amistad-de-toda-la-vida hacia terrenos limítrofes con lo que en la Isla verde llamaban ‘soulmate’, algo intraducible y de lo que tengo escrito tanto.

Vuelvo a casa tras dejar a los míos volando por el mundo y en la soledad tremenda de los castillos habitados por fantasmas interiores pongo la tele para encontrarme de nuevo con la dulce Corinna respondiendo a un periodista incisivo que ‘no puede hablar’, ‘que está en un meeting’, ‘que ya lo ha dicho todo al Hola’. Y lo dice con esos acentos guays de educación exquisita de diplomacia y hermetismo, dando las gracias mil veces al periodista por su llamada para que se calle. Y lo dice embaucadora con ese acento inglés-americano-upper-market de las clases azulonas, mucho mas profundo y menos nasal que el que gastan mis amigas de Serrano o las gachís de provincias con pretensiones.

Otra rubia a cuenta, tiene huevos, con perdón. Casi tuvimos que mandar a los GEOS para aquel asunto de la B.R. – Bella del Rey, of course – (como la bautizó el Coronel rebelde, lúcido y rojazo) y ahora tenemos el Pardo ocupado por nuevas cortesanas. Cada una en su sitio, siempre ha habido clases, sobre todo en este ámbito donde la clase es todo.

Esta pequeña rubia va a ser el último eslabón de una historia triste y a cuenta del amaestrado Pueblo, aquella que igual te invita a cazar elefantes que te coloca en un puestazo al tonto de la familia hasta que nos sale demasiado listo y lo jode todo, ay. La Princesa mala que ha roto la cadera – ahora se explica todo al verla y no me extraña –  a un prohombre campechano y moderno, un estadista de su generación, cuya cadera en el fondo es todo.

Y es que la cadera en privado es la cintura en público. Y este prohombre ha representado con creces a una generación de estadistas ‘con cintura’ – que es lo contrario de los estadistas ‘con principios’.

Corinna ha roto de una tacada el hueso y el concepto, sin despeinarse y con sonrisa dulce y mimosa remata diciendo que ‘su vida es una pesadilla’.

Poor Little Thing.

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