Monday, 8 April 2013

LUNES DE DIVAS - DEP


Ha sido pisar el cielo Mesetario tras bajar del tren veloz y toparse con la noticia. La Prima Donna del cine Patrio mas internacional ha caído en LosMadriles, mejor dicho, en su Olimpo ya que las estrellas no son de ningún sitio. Sara, Saritísima.

Salgo a correr el circuito diario y en mis meditaciones aceleradas me acuerdo inmediatamente de dos pelis: ‘El último cuplé’ y ‘El Crepúsculo de los dioses’. La primera es la imagen que me lanza mi memoria desde el trabajo de la Diva en el celuloide. La segunda – que nada tiene que ver con su filmografía – es la imagen que yo, por lo que sea, tengo de ella. El Cuplé es una de las grandes pelis del cine nacional que vi tarde y me impresionó, no ya por la música o la actuación sino porque me encantó la forma tan clara en que se muestra el mundo de los cabarets, cupletistas, madres de cupletistas, amantes de cupletistas, señoritos, el madriles canalla de las alturas y las bajuras, vamos, mostrando entre cuplé y cuplé, como si no quiere la cosa una lucha de clases en clave de opereta magistral. La segunda obra, también maestra, es como yo me imagino a este tipo de diosas: ensimismadas, creídas, crecidas en un mundo irreal gobernado por el rey glamour y conservadas en ese universo último donde el jardín se vuelve invernadero abigarrado de fetiches y glorias pasadas, conservando un recuerdo que el mundo marchita y solo se conserva en ese espacio.

Sara, Sartísima me dicen que su esencia inunda de gentío el Barrio mientras los funcionarios regulares salen a mirar. Descanse en Paz.

Termino mi carrera, me ducho, salgo y este golpe me rompe ya del todo: Maggie ha fallecido por stroke. Pongo la BBC y allí está el establishment y los periodistas de Oxford con voz engolada desde Moscú, Washington y London. Eso es nivel. Las portadas se cambian y mi mente viaja años atrás a mi Eternal Great Britain de Bristol, a la bohemia de GloucesterRd mientras imagino que habrá muchas rondas de pintas en esa zona canalla de ‘broken heroes’. Mando unos sms a las dos islas y las respuestas son similares.

Yo de la Thatcher tengo una opinión y una anécdota. Mi imagen nace con mi abuelo viéndola en la tele diciendo ‘vaya mujer, toda una estadista’, se desarrolla la opinión hacia lo alto cuando estudio económicas y veo que lo que hace esa mujer, bien o mal, sólo es apto para la clase extinguida de los políticos con Principios, se me confirma cuando trabajo por el día con los tecnócratas high class de Queen Street y se me viene abajo cuando llega el atardecer y me uno a la bohemia de GloucesterRd, cuyos adjetivos sobre la Dama de hierro no son apropiados para ponerlos aquí ni en inglés. En todo caso dejo un estracto de sms de hoy desde una de las personas mas importantes de mi vida – negra (poco) por fuera y roja (muchísimo) por dentro –  ‘…the country has never recovered from the divisiveness, even now many people are gloating that the disabled and other poor people are to have their benefits cut from today.’

La anécdota que quisiera referir se produjo en esos pubs oscuros de sidra, jack union flag y caras rojas que expresaban a different point of view de la realidad anglo. Eran cerca de las 11, hora de las fatídicas ‘last orders’. Roger The Poet, genio galés intentaba vocalizar la bebida que quería y yo, que llevaba poco tiempo y muchas pintas no entendía ‘a fucking thing’, solo sabía que era ‘cider’ y que se llamaba algo así como ‘zaaaachaaaar’. Me dirigí hacia la barra como en una nube – lo recuerdo así – y mirando a la bella posadera – eran horas donde sólo se aprecia la belleza – dije imitando al gran Roger: ‘Plis, can ai jav a zaaaaachaaaar’. ‘I beg your perdon’ me respondió con un desliz de asombro? ‘a zaaaaaachaaaaar,plis’ insistí yo forzando el acento hasta límites insospechados. ‘What?’ repitió. Entonces con hábil gesto señalé a Roger como Colón a América y dije: ¿du yu nou dat man?. ‘Oh yeah, Roger, of course. He drinks Thatcher’. ‘Oh, Thatcher’, dije yo como si declamara una revelación divina que me hubiera atrapado. ‘Just like Margaret Thatcher?’ ‘Yes indeed, actually... you can always order a ‘Maggie’’

Me quedó su sonrisa en el disco duro de mi memoria asociado a Maggie. Pedí otra ‘Maggie’ para mí y volví hacia mis amigos que ya estaban secos e impaciente. Brindamos y recordamos esto durante noches y noches.
Margaret Thatcher, ‘Maggie’, descanse en paz.

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