Tuesday, 2 July 2013

DIA DE LOS BARES


No lo podía creer cuando hace unas semanas apareció un anuncio en la tele diciendo que 'había que ir a los bares'. Miré asombrado a David, mi amigo el barman, ya que estaba tomando un vino en ese momento:


- ‘Ya ves como está el tema’, me dice resignado,  ‘animando a la gente a alternar en España. Esto está muerto.’

La sorpresa era verlo en la tele, claro, ya que el bajón de consumo es tema recurrente en nuestras conversaciones.

Yo soy un tipo que alterna bastante, solo o muy bien acompañado (de compromiso cuando no queda otra, cada vez menos). Los bares me encantan y siempre he dicho que visitando los bares e iglesias de un país uno puede entender mucho de sus entrañas  (si falta información, se la pregunta uno a los taxistas, que lo saben todo de todo que para eso son la inteligencia veloz de la tribu).

Así conocí perfectamente Irlanda, entre pubs, churches y taxistas (bajo la supervisión de inteligencias pelirrojas que matizaban el análisis, of course)

Allí vimos claro la crisis en el momento que se cerró de un día para otro un clásico pub de Grafton st. No pasó ni una semana en que vinieran los ‘men in black’ a rescatar el país. Luego se llamo en un mes a Obama y a Elizabeth II y se arregló todo, claro, pero el susto en el cuerpo y la tristeza de ver un pub cerrado no se nos quitó durante mucho tiempo.

Aquí en La Meseta el tema es realmente grave, cuando vengo intento salir ya todos los días y me parece andar entre trincheras tratando de animar a mis amigos los barman. ¡Qué tiempos aquellos cuando eran ellos los que animaban al cliente! Las absolutamente fundamentales confesiones de barra -cuando el marido prodigo dejaba a la parienta en casa y se iba a tomar el chato y contar la vida al camarero han pasado y las consecuencias de esto son imprevisibles. De hecho hay nuevos divorcios producidos por estar la familia en casa todo el día metidos con el padre jubilado viendo futbol, el hiperactivo geta y friki que no hay quien le eche de ahí y el rictus sufridor de la mujer. Horrible.

En LosMadriles el tema está igual pero se disimula mas en el centro turístico y las periferias oligárquicas – el sábado estaba a tope –. Curioso y preocupante algunas zonas del bario de Salamanca donde a mi amigo Rigan cada vez le veo mas pálido y preocupado desde que quitaron la paga a los funcionarios que eran los que arrasaban alegremente a cafés y cañas. Ahora han desaparecido y solo se les ve los viernes haciendo el chorra y dando pitidos de protesta, pero sin tomar un triste pincho.

Animo desde aquí al personal a que salguen y tomen algo, aunque sea un triste corto con gas, como dice Gabinete: ‘bares que lugares tan gratos para conversar, no hay como el calor del amor en un bar’.

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